- Castropol: el "Pueblo Ejemplar" asturiano sobre la ría del Eo
- Lo que Cuentan los Censos de Castropol
- Geografía: del Cantábrico a la sierra de la Bobia
- Historia antigua y medieval: castros, romanos y la fundación de la pola
- Tres siglos de historia: ingleses, la Junta Superior y el incendio de 1587
- El patrimonio: palacios, iglesias y el conjunto modernista
- Castropolenses ilustres y el Club de Mar de Castropol
- Economía y fiestas de Castropol
- Planifica tu Visita a Castropol
- Otros Pueblos de Asturias
Castropol: el "Pueblo Ejemplar" asturiano sobre la ría del Eo
Castropol, capital del concejo del mismo nombre y de toda la comarca del Eo-Navia, se asienta sobre un promontorio frente a la ría que separa Asturias de Galicia, tan cerca de la frontera que es uno de los pocos concejos asturianos donde se habla gallego-asturiano. Con 3.202 habitantes repartidos en 125,44 kilómetros cuadrados, el municipio reúne la mayor densidad de castros catalogados de toda Asturias, un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural y el título de "Pueblo Ejemplar de Asturias", entregado en persona por el entonces Príncipe Felipe en 1997.
Lo que Cuentan los Censos de Castropol
La serie de población de Castropol dibuja uno de los descensos más marcados de esta tanda de pueblos: en 2001 el concejo tenía 4.303 habitantes, el mayor dato de la serie, y en 2025 se ha quedado en 3.202, una pérdida acumulada del 26 %. No es un fenómeno nuevo ni súbito: el propio material histórico del concejo explica que la despoblación llegó en dos oleadas sucesivas, una hacia ultramar en las primeras décadas del siglo XX y otra, mucho más intensa, hacia los núcleos industriales de Gijón, Avilés y Mieres a partir de mediados de siglo. Solo entre 1940 y 1991 el concejo perdió 2.400 personas. Hoy sus dos núcleos marineros principales, la propia villa de Castropol y Figueras, apenas suman unos 1.270 habitantes entre ambos, lejos de los más de 4.000 del conjunto del concejo a comienzos de siglo.
Geografía: del Cantábrico a la sierra de la Bobia
Castropol limita al norte con el mar Cantábrico, al oeste con la ría del Eo, que lo separa del concejo gallego de Ribadeo, al este con Tapia de Casariego, El Franco y Boal, y al sur con Vegadeo y Villanueva de Oscos. El relieve es llano en el litoral y asciende progresivamente hacia el sur: tras colinas como el monte de San Marcos (229 m) o el Alto de Polayo (407 m), aparecen sierras más estructurales hasta llegar, en el límite con Villanueva de Oscos, a la sierra de la Bobia, que con sus 1.197 metros separa las cuencas del Eo y del Navia y da nacimiento a ríos como el Porcía y el Suarón. La villa capital se alza a apenas 31 metros sobre el nivel del mar, en un promontorio sobre la ría.
Historia antigua y medieval: castros, romanos y la fundación de la pola
Los restos más antiguos del concejo, hachas bifaces de cuarcita halladas en Espiela (Villadún), se remontan a la cultura achelense. De la Edad del Bronce y del Hierro proceden los numerosos castros que hacen de Castropol el concejo con mayor densidad de poblados fortificados catalogados de toda Asturias, entre ellos el castro costero de Punta del Corno, con tres recintos defensivos, o el de Os Castros en Piñera, el único que ha sido objeto de excavación arqueológica. Tras la conquista romana, muchos de estos asentamientos se reutilizaron para la explotación agropecuaria y minera, con prospecciones auríferas documentadas en torno al río Fornelo. En la Edad Media destaca el monasterio de Taule, en Tol, bajo la influencia del poderoso monasterio de San Juan de Corias, en una comarca que durante siglos mantuvo disputas territoriales con la vecina Lugo.
Fue el rey Alfonso X el Sabio quien, hacia 1275, fundó la Puebla de Rovoredo —actual Reboledo—, la primera "puebla" documentada de Asturias, a instancias del concejo de Ribadeo. La reacción señorial no se hizo esperar: el obispo de Oviedo decidió fundar una nueva puebla en el propio Castropol, un lugar defensivo y comercial, en el único caso conocido en que el establecimiento de una pola supuso el abandono de otra. En el siglo XIV, Castropol se consolidó como cabeza económica y administrativa entre el Navia y el Eo, con la concesión de un mercado semanal otorgada por el obispo Alfonso.
Tres siglos de historia: ingleses, la Junta Superior y el incendio de 1587
En 1587, un incendio arrasó la villa de Castropol y sus casas, razón por la que apenas se conservan restos anteriores a esa fecha. Durante el siglo XVIII, tropas inglesas llegaron a tomar Castropol y otros pueblos de la ría, que se vieron obligados a pagar por su independencia; fue también entonces, junto al siglo XIX, cuando la villa vivió su época más brillante, con una notable actividad comercial, administrativa y marítima, reflejada en los astilleros de la ensenada de la Lieira, activos durante más de tres siglos. Durante la invasión francesa, la Junta Superior de Asturias llegó a trasladarse a Castropol por ser el principal concejo libre de la provincia, y en 1810 se constituyó allí la Junta Permanente del Partido de Castropol. Diversos derrumbamientos por erosión marina en la ladera donde se asienta la villa —el último en 2003— han ido desplazándola hacia el sur a lo largo de los siglos, obligando a abrir nuevas calles para compensar el espacio perdido. Entrado el siglo XX, la pérdida de la capitalidad comarcal de facto frente a Vegadeo y Ribadeo sumió a Castropol en una larga crisis de la que solo ha empezado a recuperarse en las últimas décadas, de la mano del turismo y de un nuevo polígono industrial en Barres. Esa etapa de aislamiento inspiró a varios escritores de la primera mitad del siglo XX —entre ellos Luis Cernuda, en su relato En la costa de Santiniebla (1937)— a retratar un Castropol brumoso y solitario, un tópico que la propia villa llegó a asumir con ironía en sus fiestas patronales de 1964.
El patrimonio: palacios, iglesias y el conjunto modernista
El conjunto histórico de Castropol fue declarado Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Español en 2004. Entre sus edificios más notables están la capilla de Santa María del Campo, del siglo XV, que se salvó del incendio de 1587; la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de finales del siglo XVI, con tres naves y una torre añadida en el XIX; el palacio de Valledor y el de los Marqueses de Santa Cruz de Marcenado, ambos entre los siglos XVI y XVIII; y la Casa de las Cuatro Torres, del XVIII. A ellos se suma un singular conjunto modernista de comienzos del siglo XX, formado por el parque de Vicente Loriente, el edificio del Casino —hoy Casa de Cultura y sede de la Biblioteca Popular, fundada en 1921 y considerada una de las mejores de España en su categoría— y el monumento al marino Fernando Villaamil, obra del escultor Cipriano Folgueras. Del antiguo Castillo del Fiel, símbolo medieval del poder episcopal sobre la villa, apenas queda rastro.
Castropolenses ilustres y el Club de Mar de Castropol
Entre los castropolenses más destacados figuran el militar Pedro Bermúdez de Santirso, el químico y rector de la Universidad de Barcelona José Ramón Fernández de Luanco (1825-1905), el marino Fernando Villaamil (1845-1898), el político e indiano Vicente Loriente (1859-1939), el profesor y ensayista Pedro Penzol (1880-1965) y el poeta Pedro G. Arias (1892-1980), autor de varias novelas poéticas ambientadas en la ría del Eo. El deporte del remo ha dado también fama al pueblo: el Club de Mar de Castropol, fundado en 1949, ha logrado éxitos nacionales e internacionales, ha sido sede de varios Campeonatos de España de Remo y organiza cada año la clásica regata de traineras "Bandera Príncipe de Asturias"; sus colores, verde con una franja blanca, han terminado adoptándose como los de la propia bandera de Castropol. En 1997 la villa recibió el Premio Pueblo Ejemplar de Asturias de la Fundación Príncipe de Asturias, entregado por el entonces Príncipe Felipe durante su visita en octubre de ese año.
Economía y fiestas de Castropol
En el plano económico, lo más relevante del concejo son los Astilleros Gondán, con presencia también en Barres y Berbesa a través de pequeños talleres de carpintería de ribera; en la ría se cultivan además ostras y almejas. El calendario festivo arranca el 25 de julio con las fiestas de Santiago Apóstol en la villa, seguidas el 16 de agosto por las de San Roque, que coinciden ese mismo mes con la regata de traineras. El segundo fin de semana de julio se celebran las populares fiestas de Las Campas, en honor a san Lázaro, mientras que Figueras tiene sus propias fiestas en honor del Carmen y la Silvallana se celebra el martes siguiente a Pentecostés.
Planifica tu Visita a Castropol
Algunas claves prácticas para la visita:
- El casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural, se recorre a pie sin dificultad y ofrece vistas de la ría tanto desde Figueras como desde el lado gallego, en Ribadeo.
- La Biblioteca Popular, en el antiguo Casino, es una parada poco habitual pero muy representativa de la identidad cultural del pueblo.
- Si la visita coincide con el verano, merece la pena comprobar las fechas de la regata de traineras y de las fiestas de Las Campas.
- La gastronomía marinera, con ostras y almejas de la propia ría, es una buena razón para alargar la visita con una comida.
- Para información y gestiones previas, el ayuntamiento dispone de web municipal propia.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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