Ribaforada, Navarra

Ribaforada. Pueblos de Navarra

📝 Contenido:
  1. Ribaforada: la villa templaria que casi desapareció en el siglo XVII
  2. Geografía: entre el Ebro y las Bardenas
  3. De la almunia morisca al convento templario
  4. Patrimonio: la iglesia mudéjar y el único horno romano de Navarra
  5. Economía: del canal a la industria agroalimentaria
  6. Música, danza y vida cultural
  7. Fiestas: San Bartolomé, San Blas y las farinetas
  8. Lo que cuentan los censos de Ribaforada
  9. Gente de Ribaforada
  10. Planifica tu visita a Ribaforada
  11. Otros Pueblos de Navarra

Ribaforada: la villa templaria que casi desapareció en el siglo XVII

Ribaforada, villa de 3.697 habitantes en la Ribera de Navarra, nació como encomienda de los Caballeros Templarios en el siglo XII y estuvo, siglos después, a un paso de la extinción: en pleno siglo XVII llegó a tener apenas 35 habitantes. Que hoy sea un municipio de casi 3.700 vecinos se debe, sobre todo, a un canal.

Geografía: entre el Ebro y las Bardenas

Situada en la comarca de Tudela, a 106 kilómetros de Pamplona, Ribaforada tiene un relieve prácticamente llano cruzado por el río Ebro, el Canal Imperial de Aragón y el Canal de Lodosa, con altitudes que van de los 340 metros al suroeste a los 240 junto al río. El municipio limita con Fontellas, Cabanillas, Tudela —que mantiene aquí un exclave—, Fustiñana, Ablitas, Buñuel y Cortes. El casco urbano, de estructura alargada, linda al este con el propio Canal Imperial y al oeste con la línea de ferrocarril.

De la almunia morisca al convento templario

Los primeros asentamientos del término se remontan a la prehistoria, aprovechando las fértiles terrazas que el Ebro fue formando tras la retirada del antiguo mar de las Bardenas. El yacimiento más antiguo conocido es un poblado celtibérico en la loma del Prior, y los trabajos arqueológicos en curso han documentado también restos de vía romana y, en septiembre de 2017, una villa romana con hipocausto del siglo II, hallazgo que confirmó la importancia de la zona como lugar de paso e intercambio comercial en la Antigüedad.

En 1119, las tropas cristianas reconquistaron Tudela y el territorio de Ribaforada a los musulmanes. Entonces existían aquí tres almunias —Azut, Estercuel y Espedolla—, y en 1157, durante el reinado de Sancho VI el Sabio, los Caballeros Templarios levantaron su convento fortificado en el punto más alto del término, fundando la villa que hoy lleva el nombre de Ribaforada. Estercuel, la almunia morisca más próxima, con mezquita propia, se despobló durante el siglo XII, y en el año 975 fue escenario de una batalla en la que Abd al Rahmán ibn Yahyá derrotó a las tropas pamplonesas de Ramiro Garcés. Tras la supresión de la Orden del Temple en 1313, la villa pasó casi en su totalidad a los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que mantuvieron su encomienda hasta el siglo XIX.

La decadencia llegó en los siglos siguientes: a mediados del XIV, Ribaforada tenía unos quinientos vecinos, pero la expulsión de los moriscos —entre ellos, según la tradición local, los mejores agricultores de la zona— y una crisis demográfica prolongada redujeron drásticamente su población hasta el siglo XIX. En 1722, la rotura de la presa del Bocal agravó la crisis económica, y hacia 1726 la villa apenas contaba con sesenta almas. La recuperación empezó en 1784, con la apertura del Canal Imperial de Aragón, que permitió recuperar y ampliar el regadío, y se consolidó con la llegada posterior del Canal de Lodosa.

Patrimonio: la iglesia mudéjar y el único horno romano de Navarra

La iglesia de San Blas, de fundación templaria del siglo XII, fue reconstruida en el XVI sobre la antigua parroquia y es de estilo mudéjar; su espadaña, la parte más expuesta del edificio, fue restaurada en los años noventa. La iglesia de San Bartolomé, conocida como "la nueva", ocupa el solar de una capilla del siglo XVII que fue parroquia de la propia Estercuel. El yacimiento romano de San Gregorio ha dado el único horno romano localizado hasta hoy en toda Navarra, y el Canal Imperial de Aragón, que riega otras tres localidades navarras antes de entrar en Aragón, sigue en funcionamiento desde el reinado de Felipe II.

Economía: del canal a la industria agroalimentaria

El florecimiento moderno de Ribaforada está ligado al regadío: primero con la renovación de la antigua acequia Imperial, convertida en Canal Imperial, y después con el Canal de Lodosa. Aunque la agricultura sigue teniendo un peso importante, hoy convive con una intensa actividad hortofrutícola, industria agroalimentaria, construcción, química y un notable sector de servicios, con buena parte de la población activa trabajando en el conjunto de la comarca de Tudela.

Música, danza y vida cultural

Pocos pueblos de su tamaño sostienen tantas agrupaciones culturales como Ribaforada. La banda municipal de música, fundada el 31 de marzo de 1905, celebró su centenario en 2005 con la grabación de un disco, y conviven con ella una coral, una escuela de jotas, varios grupos de gaiteros y danza, y hasta una comparsa de gigantes y cabezudos. La Casa de Cultura, inaugurada en 2010 en la plaza de San Francisco Javier, es una de las construcciones más punteras de la arquitectura navarra reciente, con auditorio, biblioteca y un observatorio desde el que se contempla el paisaje de las Bardenas Reales. En gastronomía, Ribaforada aprovecha las hortalizas y la caza de la Ribera —alcachofa, espárrago, cardo— y guarda dulces propios como el roscón de San Blas o la culeca.

Fiestas: San Bartolomé, San Blas y las farinetas

Las fiestas patronales de San Bartolomé, el 24 de agosto, mantienen una de las tradiciones más antiguas de la villa: el Paloteado, una representación folclórica y teatral que repasa la actividad local del año. Las fiestas de San Blas, el 3 de febrero, se abren con una gran hoguera en la plaza del ayuntamiento y el reparto de unos 3.000 roscos bendecidos. Entre las tradiciones más curiosas está la de las farinetas, la madrugada del 13 de diciembre, cuando los jóvenes del pueblo manchan con una mezcla de barro las puertas y fachadas de las casas de las mozas de su edad, dejándoles además una flor; y la romería de La Dehesa, cada primero de mayo, con su tradicional postre, la culeca, que los mozos regalan a sus enamoradas. Desde el año 2000, el primer fin de semana de agosto, Ribaforada acoge además la concentración motera Pellejo, válida para el campeonato nacional de mototurismo.

Lo que cuentan los censos de Ribaforada

La serie de población de Ribaforada cubre 38 datos en 126 años, de 1900 a 2025, y cuenta una historia de recuperación casi continua: de 946 habitantes en 1900 a un máximo de 3.750 en 2019, con solo un pequeño descenso posterior hasta los 3.697 actuales, apenas un 1 % por debajo de ese techo. El crecimiento del siglo XX fue especialmente intenso entre 1920 y 1970, cuando la población pasó de 1.476 a 3.129 habitantes gracias a la consolidación del regadío. Nada en esta serie recuerda ya a la villa que en el siglo XVII apenas sumaba unas decenas de almas.

Gente de Ribaforada

Entre quienes nacieron en Ribaforada figura José de Armendáriz y Perurena, primer marqués de Castelfuerte, militar y virrey del Perú en el siglo XVIII, y Delfina Zardoya Blanc (1906-2015), que llegó a ser la persona más anciana de Navarra, a solo un mes de cumplir 109 años.

Planifica tu visita a Ribaforada

El municipio está atravesado por la Autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) y la Autovía del Ebro (A-68), además de carreteras locales que conectan con Ablitas, Buñuel y Fustiñana. Sus vecinos se conocen como ribaforadares, y la web municipal es ribaforada.es. Una visita puede combinar la iglesia mudéjar de San Blas, el yacimiento romano de San Gregorio y, si las fechas coinciden, alguna de las dos grandes fiestas patronales de la villa.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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