Introducción
Leitza es una villa y municipio de la Comunidad Foral de Navarra, situado en la comarca Norte de Aralar, en el valle de Leizarán, a 47 kilómetros de Pamplona. Según Wikidata y el INE cuenta con 3.011 habitantes, una superficie de 58,49 kilómetros cuadrados y una altitud de 475 metros, y sus vecinos reciben el gentilicio de leitzarras. Zona vascófona donde más del 90 % de la población habla euskera, Leitza es tierra de bertsolaris, de deportes rurales y de un campeón de levantamiento de piedras, Iñaki Perurena, cuyo nombre es hoy casi sinónimo del pueblo. También es, desde mediados del siglo XX, un municipio marcado por su fábrica de papel, motor de un crecimiento demográfico que llegó a duplicar su población en solo veinte años.
Geografía
Leitza se asienta en el valle de Leizarán, por el que discurre el río del mismo nombre, en el extremo norte de la merindad de Pamplona y muy cerca del límite con Guipúzcoa. Limita al norte con Goizueta, al sur con Larraun, al este con Ezcurra y Beruete, y al oeste con Areso y Berástegui, ya en territorio guipuzcoano. El relieve combina los hayedos de las zonas más altas con los robledales de los valles bajos y los castaños de las tierras intermedias, en un entorno de abundantes lluvias -entre 1.600 y 2.000 milímetros anuales, más de 180 días de lluvia al año- y escasa oscilación térmica, con una temperatura media de 12 a 13 grados. Al sur se alzan los montes Guratz, de 955 metros, y Kornieta, de 1.054, mientras que al este el pico más alto del término, Eguzkizko Muinoa, supera los 1.080 metros. El municipio está comunicado con Pamplona y San Sebastián por la autovía de Leizarán (A-15), y reúne barrios como Elbarren, Azku, Elgoien, Amazabal, San Miguel, Gorriztaran o Erasote.
Historia
La primera referencia escrita de Leitza data de 1023, cuando aparece como villa en la lista de parroquias de la archidiócesis de Pamplona, y en 1192 el rey Sancho VI el Sabio le concedió fueros junto con la vecina villa de Areso, con la que durante siglos aparece mencionada de forma conjunta en la documentación histórica -"Leitza et Aresso" en ese mismo año, "Leyçarasso" en 1268-. El pueblo vivió momentos especialmente duros en el siglo XV: fue quemado por los castellanos en 1421 y quedó totalmente destruido en 1429, permaneciendo bajo el gobierno de la Corona de Castilla hasta 1437; en 1444, los habitantes de Leiza y Areso lograron derrotar a los castellanos, lo que les valió la exención de varios impuestos durante treinta años por decisión del príncipe de Viana. En 1770 Leiza se separó administrativamente del municipio de Leizarán, que había compartido con Areso, y tras la guerra del Rosellón y las dos guerras carlistas del siglo XIX, el pueblo recuperó hacia 1900 una cierta actividad industrial, con tres ferrerías, un taller de cobre, una fábrica de papel, ocho fraguas y tres molinos harineros, según los registros de mediados del siglo XIX. El gran salto demográfico llegó en el siglo XX: de los 1.460 habitantes de 1900, la población se mantuvo estable hasta 1960 y luego se duplicó en apenas veinte años, hasta alcanzar los 3.240 habitantes de 1981, en gran parte gracias a la fábrica de papel inaugurada en 1959, hoy integrada en el grupo Torrespapel-Sarriopapel LECTA. En cuanto al nombre, hasta la década de 1980 el municipio se conocía oficialmente como Leiza, forma castellana que perdió el sonido original de la antigua ce cedilla; desde entonces, Leitza, la forma vasca que conserva esa pronunciación como "tz", es la denominación oficial.
Patrimonio
La iglesia de San Miguel, la única del pueblo, se alza sobre el casco antiguo y es, junto con las casas más viejas de la localidad, el testimonio más antiguo de la trama urbana de Leitza. La ermita de Santa Cruz, con un edificio original del siglo XVI y recientemente restaurada, se encuentra en un alto sobre el pueblo. La casa consistorial, construida en 1915 y utilizada también como escuela en su momento, alberga hoy las oficinas municipales y los estudios de la radio local. En la calle que lleva su nombre se encuentra la estatua dedicada a Manuel Lasarte, el bertsolari más célebre de Leitza, homenajeado en numerosas exposiciones por toda la comarca. En la torre de Ibero, del siglo XIV, situada en terrenos leitzarras pero a escasos dos kilómetros de Goizueta, se conserva una de las construcciones civiles más antiguas vinculadas al municipio. Mención especial merece el museo Peru-Harri, dedicado a las esculturas del deportista local Iñaki Perurena, instalado en una de las montañas que rodean el pueblo y abierto los fines de semana.
Economía
La industria del papel, con la fábrica que desde 1959 ha dado trabajo a generaciones de leitzarras, sigue siendo uno de los pilares económicos del municipio, al que se suman el sector servicios, la construcción y una ganadería diversificada -vacuno, ovino, equino, porcino y avícola- que aprovecha los extensos pastos permanentes del término, que ocupan la práctica totalidad de su superficie agraria útil. La explotación forestal del haya, el roble y el pino completa una economía que combina industria, ganadería de monte y los servicios propios de una villa que ejerce de referencia para los pueblos vecinos del valle de Leizarán.
Fiestas
Aunque el patrón oficial de Leitza es San Miguel, las fiestas grandes del pueblo se celebran del 10 al 15 de agosto en honor a San Tiburcio: el txupinazo de las seis de la tarde del día 10 llena la plaza de gente y da inicio a más de cinco días ininterrumpidos de cabezudos y gigantes, charanga, encierros, deportes rurales, bertsolaris, conciertos y danzas tradicionales. Los carnavales, en el cuarto domingo de enero, se extienden durante cuatro jornadas: el sábado del "erreparto eguna", en que los jóvenes reparten el programa de actos por todo el municipio; el domingo del "kuadrilla eguna", con el desfile de carrozas de las distintas cuadrillas; el lunes, jornada central en la que jóvenes y mayores recorren los caseríos desde las nueve de la mañana siendo agasajados con comida, bebida y música; y el martes de cierre. La víspera de San Juan, el 23 de junio, se celebra con cenas populares y hogueras en la plaza, y en septiembre el pueblo dedica un día entero al talo, la torta de harina de maíz típica del País Vasco, en una jornada gastronómica muy arraigada.
Cuándo Ir
Las fiestas de San Tiburcio, del 10 al 15 de agosto, son la cita ineludible para quien quiera conocer Leitza en su momento de mayor efervescencia, con más de cinco días de actos que combinan tradición, deporte rural y fiesta popular. Los carnavales de enero, con su recorrido de caseríos el lunes y sus cuadrillas disfrazadas, ofrecen una experiencia muy distinta y profundamente arraigada en la identidad del valle. Leitza fue además reconocida en 2020 como una de las principales Capitales del Turismo Rural de España, un buen indicador de su atractivo fuera del calendario festivo: la primavera y el otoño, con el valle de Leizarán en su mejor momento vegetal, son las estaciones más recomendables para el senderismo y el contacto con la naturaleza.
Planifica tu Visita
Leitza, bien comunicada por la autovía de Leizarán (A-15) con Pamplona y San Sebastián, es una base natural para explorar la comarca Norte de Aralar y el valle del Leizarán. La visita al pueblo puede organizarse en torno a la iglesia de San Miguel y la casa consistorial de 1915, con una parada en la estatua de Manuel Lasarte y, para quien quiera subir un poco más, en la ermita de Santa Cruz y el museo de esculturas Peru-Harri, dedicado al mítico levantador de piedras Iñaki Perurena. Los aficionados al deporte vasco pueden además acercarse al frontón municipal, sede de Ados Pilota, el primer club profesional de pelota a mano íntegramente femenino de España, y combinar la jornada con una excursión a los vecinos valles de Aralar o a la cercana Goizueta, a pocos kilómetros de la torre medieval de Ibero.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Navarra
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Leitza. Pueblos de Navarra puedes visitar la categoría Navarra.
