Torrelaguna, Madrid

Torrelaguna. Pueblos de Madrid

Introducción

Torrelaguna es una villa y municipio de la Comunidad de Madrid, integrado en la comarca de la Sierra Norte, a 61 kilómetros de la capital. Según el INE tiene 5.081 habitantes, el dato más alto de su serie, en un término de 43,4 kilómetros cuadrados a 744 metros de altitud. Su crecimiento ha sido especialmente intenso desde comienzos de los años 2000, cuando apenas superaba los 2.900 vecinos, impulsado en parte por nuevos desarrollos residenciales como la urbanización de Los Tomillares y por su atractivo como alternativa de vivienda dentro del área de influencia de Madrid. El conjunto urbano de Torrelaguna fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1974, y su trama medieval, con siete barrios históricos o granjerías, conserva uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica de toda la región en su iglesia parroquial de la Magdalena, donde está enterrado el poeta medieval cordobés Juan de Mena.

Geografía

El municipio se sitúa entre las sierras de Somosierra y de la Concha, en el borde septentrional de la Submeseta Sur, con un relieve que combina la llanura del valle del Jarama con las montañas que lo cierran por el norte. El río Jarama discurre por el extremo sureste del término, sirviendo de límite con Uceda, y recibe cerca del municipio a su afluente el Lozoya. La altitud oscila entre los 650 metros junto al Jarama y los 1.010 metros en el extremo noroeste, con el Cerro de la Dehesa, de 970 metros, como accidente más destacado; la villa se alza a 744 metros. Desde antiguo la población se reparte en siete barrios o granjerías —Magdalena, San Vicente, San Quílez o Santo Domingo, La Floresta, San Sebastián, San Andrés y Las Huertas—, a los que se suma al norte la urbanización de Los Tomillares. El entorno conserva arroyos como el de San Vicente, Santa Lucía o el Molino, y humedales estacionales, como la laguna alta y la laguna baja, de notable valor ecológico para la avifauna, en un paisaje de encinas y chaparros que da paso, junto a los cursos de agua, a chopos y álamos blancos. El clima es continental extremo, con veranos que superan los 30 grados e inviernos fríos, nieves poco frecuentes salvo en los cerros del norte y tormentas en primavera y verano.

Historia

El entorno de Torrelaguna estuvo habitado ya en la prehistoria, y la tradición local sitúa aquí poblaciones celtíberas y romanas, aunque sin confirmación documental definitiva. El origen más seguro de la villa está en una aldea dependiente de la cercana Uceda, en Guadalajara, fundada por vecinos de esta última para explotar las fértiles vegas al pie de la sierra. Cuando los musulmanes llegaron a la zona, la población ya contaba con sus siete granjerías, y de esta época procedería el propio nombre de Torrelaguna, que para algunos estudiosos no sería solo «torre y laguna» en castellano, sino un híbrido con el nombre de la tribu bereber de los laggūna, presente en la región como guarnición militar de la Marca Media. Durante la Reconquista la población se concentró en el barrio de la Magdalena, dotado de atalaya, y se amuralló entre los siglos X y XI; en 1085 Alfonso VI la conquistó a los árabes, incorporándola a los dominios del arzobispo de Toledo. En 1390 Juan I de Castilla y el arzobispo Pedro Tenorio la convirtieron en Villa Libre, independizándola de Uceda, y a partir del siglo XIV se instalaron en ella familias importantes que trajeron prosperidad y permitieron levantar la iglesia de Santa María Magdalena. En 1539 Carlos I le concedió autonomía judicial y fuero propio por no haberse sumado a la revuelta de las Comunidades de Castilla; Felipe II vendió después la jurisdicción señorial a sus propios vecinos, y en 1749 Carlos III le otorgó definitivamente el rango de municipio. Durante la guerra de la Independencia las tropas francesas saquearon la villa, destruyeron buena parte de sus murallas y quemaron el convento franciscano, del que solo queda en pie la espadaña, y la Guerra Civil causó también destrozos en su patrimonio monumental. En 1852, con las obras de abastecimiento de agua a Madrid, la reina Isabel II permaneció varios días en la villa, visita que repitieron después Alfonso XII y Alfonso XIII. Tras una fuerte emigración hacia la capital en la segunda mitad del siglo XX, Torrelaguna vive desde comienzos del XXI una recuperación demográfica sostenida, reconocida en 1974 con su declaración como Monumento Histórico-Artístico Nacional.

Patrimonio

La iglesia parroquial de la Magdalena, gótica del siglo XV y uno de los mejores ejemplos de este estilo en la Comunidad de Madrid, se levanta sobre un templo anterior con planta basilical de tres naves; su retablo mayor, de 1752 y de estilo churrigueresco, se atribuye a Narciso Tomé, y en su interior reposan los restos del poeta Juan de Mena. La abadía de las Madres Concepcionistas Franciscanas Descalzas, del siglo XVI y posterior al Concilio de Trento, conserva una capilla con portada plateresca atribuida a Juan Gil de Hontañón y el mausoleo renacentista de sus fundadores. La ermita de Nuestra Señora de la Soledad, de origen gótico del siglo XIV y conocida primero como humilladero de la Vera Cruz, se transformó en el siglo XVIII en santuario de la patrona de la villa. Del antiguo Palacio de Salinas, renacentista y también atribuido a los Gil de Hontañón, solo se conserva la fachada, considerada precedente de la de la Universidad de Alcalá de Henares, y el Pósito-Ayuntamiento, de 1515 y obra cisneriana para almacén de grano, mantiene su fachada principal con el escudo cardenalicio-arzobispal de Cisneros pese a la reforma de su interior en los ochenta. De la muralla medieval solo quedan restos, como la Puerta del Cristo de Burgos, única entrada conservada, y el llamado abujerón, agujero abierto por las tropas francesas junto a la torre de la Tercia, de la que procede el nombre del pueblo.

Economía

La economía de Torrelaguna ha sido tradicionalmente agrícola y forestal, con predominio del secano en trigo, cebada, avena, garbanzos, forrajes y olivo, y frutas y hortalizas en las zonas de regadío; hubo también viñedo, y el llamado vino de Torrelaguna tuvo cierta fama, aunque hoy se elabora en cantidades muy reducidas. La ganadería, ligada a las rutas de trashumancia castellana que cruzan el municipio, se ha reducido a un número limitado de cabezas de lanar. El sector secundario se apoya en pequeñas industrias de apoyo al campo, como fábricas de yeso y escayola, mientras los oficios artesanales, centrados en muebles y objetos decorativos, viven un notable crecimiento. El turismo rural empieza a generar ingresos y cierta actividad hostelera, y varios centros del Canal de Isabel II, el control de Hidráulica de Santillana en la central eléctrica local y una residencia de mayores de la Comunidad de Madrid dan empleo a buena parte de los vecinos.

Fiestas

Las fiestas patronales de Torrelaguna se celebran en honor a la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad, patrona de la villa desde 1713, en torno al primer viernes de septiembre, aunque su fecha original estaría ligada al 15 de ese mes y a la conmemoración que el cardenal Cisneros instauró para la Natividad de la Virgen. Durante estos días se celebran encierros y corridas de toros, conciertos y espectáculos infantiles, con la Noche de fuego y pólvora como uno de los actos más esperados. En mayo tienen lugar la fiesta de las Cruces y las procesiones de las cinco Hermandades Cofrades de la villa —Nuestra Señora de la Soledad, San Sebastián, San Isidro Labrador, Santa Bárbara y el Cristo del Perdón—, acompañadas de luminarias y del reparto tradicional de pan, queso y limonada. El segundo domingo de junio hay una romería hasta la ermita de la Virgen de la Piedad en honor a Santa María de la Cabeza, y la noche de San Juan, el 23 y 24 de ese mes, gana popularidad cada año. El 9 de septiembre se recuerda su nacimiento con un lucernario entre la ermita de la Soledad y la iglesia, y conservan arraigo también los carnavales y la fiesta de Reyes.

Cuándo ir

La primera semana de septiembre es la cita central del calendario festivo de Torrelaguna, con sus encierros, corridas y la Noche de fuego y pólvora en honor a la patrona. Mayo ofrece un perfil más religioso y tradicional, con las procesiones de las Hermandades Cofrades y sus luminarias, mientras que junio combina la romería a la ermita de la Piedad con el ambiente de la noche de San Juan. Dado el clima continental extremo de la zona, la primavera y el otoño son las estaciones más cómodas para recorrer a pie el casco histórico y acercarse a los humedales estacionales de la laguna alta y la laguna baja, de interés para la observación de aves, dejando los meses centrales del verano para quienes prefieran combinar la visita con las fiestas patronales.

Planifica tu visita

Torrelaguna se encuentra a 61 kilómetros de Madrid y a solo 9 de la autovía A-1, a la que conecta a través de la carretera nacional N-320, además de contar con líneas de autobús interurbano que la unen directamente con la capital. La visita debería incluir la Plaza Mayor y la iglesia de la Magdalena, la abadía de las Concepcionistas, la ermita de la Soledad y las fachadas históricas del Pósito-Ayuntamiento y del Palacio de Salinas, además de los restos de la muralla medieval en la Puerta del Cristo de Burgos y el abujerón. Para quienes se interesen por la historia del abastecimiento de agua a Madrid, merece la pena completar la ruta con la presa del Pontón de la Oliva, en el cercano término de Patones, origen del primitivo Canal de Isabel II. El entorno de la Sierra Norte, con los cerros del norte del municipio y los humedales estacionales, añade además posibilidades de senderismo y observación de fauna para quienes busquen prolongar la visita más allá del casco histórico.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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