Los Villares, Jaén

Los Villares. Pueblos de Jaén

📝 Contenido:
  1. Los Villares: la Colonia de Frontera que Fundó una Reina y que Hoy Vive del Mimbre, en Jaén
  2. Lo que Cuentan los Censos de Los Villares
  3. Geografía: las Sierras Subbéticas y el Encuentro de Dos Ríos
  4. Historia: una Colonia de Frontera Fundada por Orden Real
  5. Economía: Aceite, Agua Mineral y la Artesanía de Mimbre
  6. Fiestas de Los Villares
  7. Cuándo Ir a Los Villares
  8. Planifica tu Visita a Los Villares
  9. Otros Pueblos de Jaén

Los Villares: la Colonia de Frontera que Fundó una Reina y que Hoy Vive del Mimbre, en Jaén

A solo 9 kilómetros al sur de la capital, Los Villares nació como un pueblo planificado desde Madrid, pensado para repoblar una frontera que ya no existía. Hoy, con 6.111 habitantes (INE 2025), es uno de los destinos preferidos de los jiennenses para pasar el verano, gracias a un clima más suave que el de la capital, y conserva una artesanía -la del mimbre- que lo distingue de cualquier otro pueblo olivarero de la provincia.

Lo que Cuentan los Censos de Los Villares

La serie de población de Los Villares cubre 24 datos entre 2001 y 2025. Empezó con 4.772 habitantes y creció de forma casi ininterrumpida hasta su techo en 2022, con 6.120 vecinos: el mayor dato de la serie. Hoy, con 6.111 habitantes, el municipio se mantiene prácticamente en esa cifra, sin ningún escalón brusco ni señal de pérdida de población: dos décadas de crecimiento sostenido y estabilidad, algo poco frecuente entre los pueblos del interior.

Geografía: las Sierras Subbéticas y el Encuentro de Dos Ríos

El término municipal, de 88 km², se enmarca por completo en las Sierras Subbéticas, de naturaleza rocosa carbonatada -calizas, dolomías y margas- datada en los periodos Jurásico y Cretácico, lo que explica que no sea difícil encontrar fósiles marinos, especialmente amonites. El núcleo urbano, a 637 metros de altitud, se asienta en el fondo de una gran depresión flanqueada por la Sierra de Jabalcuz al norte, la Sierra de la Pandera al sur, el Cerro del Viento al oeste y Las Cimbras al este. Dentro del propio pueblo confluyen el río Eliche, que nace en el Portillo de Martos, y el río Frío, que nace en el paraje del Ojo del Moral, a los pies de la Pandera; sus aguas, ya unidas, abandonan el término por el paraje de los Cañones.

La vegetación original -encinares mesomediterráneos, bosques de ribera junto a los ríos y matorrales de montaña- ha cedido terreno casi por completo al olivar de secano, aunque todavía se conservan manchas de encinar en la Sierra de Jabalcuz y en los parajes de El Espinar y Puerto Viejo. De la fauna mayor, el oso, el lobo y el lince ibérico desaparecieron hace tiempo por la caza y la persecución con cepos y venenos; hoy sobreviven, escasas, algunas parejas de águila real y búho real, mientras que mirlos, zorzales, petirrojos y currucas cumplen un papel discreto pero importante como controladores naturales de las plagas del olivar.

Historia: una Colonia de Frontera Fundada por Orden Real

Las paredes de Los Cañones, en el límite con la capital, conservan pinturas rupestres que atestiguan presencia humana prehistórica, y a lo largo de todo el término se han hallado restos íberos, árabes y romanos -monedas, joyas, utensilios- hoy custodiados en el Museo Arqueológico de Jaén. Aquellas poblaciones antiguas desaparecieron con el tiempo, víctimas de saqueos de bandidos y de soldados desertores procedentes del Reino nazarí de Granada, y el territorio quedó despoblado durante siglos, salpicado solo de cortijos dispersos.

Todo cambió tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492: para asegurar aquella antigua frontera, su hija Juana I de Castilla ordenó repoblar la zona, y el 17 de marzo de 1508 Los Villares obtuvo su Carta Fundacional. Aquel primer intento fracasó -no llegó a completarse el amojonamiento del término- y la fundación real no se consumó hasta 1539, ya con Carlos I en el trono. Antes de fundarse, el lugar se componía de dos núcleos, Villar Alto y Villar Bajo, que al unificarse pasaron a llamarse "Villa en medio"; poco después, por las numerosas canteras de arena del término y por ser camino directo hacia Granada, el pueblo tomó el nombre de Los Villares de Arenas. Se había previsto una población de 300 habitantes, pero el censo de 1591 solo registraba unos 210; los primeros pobladores fueron campesinos de la propia capital y de municipios cercanos como Torredonjimeno, junto a soldados de la guardia real de Carlos I.

Economía: Aceite, Agua Mineral y la Artesanía de Mimbre

La economía de Los Villares se apoya hoy, como la de buena parte de la provincia, en el olivar de secano, que produce un aceite fino de primera calidad a través de dos cooperativas -San Isidro Labrador y Sierra de la Pandera- y de la almazara Jiménez. A ello se suman dos iniciativas poco comunes en un pueblo de este tamaño: el envasado de agua mineral en el propio nacimiento del río Frío, y una producción de embutidos de fabricación semiartesanal reconocida por su calidad. Pero el verdadero rasgo distintivo de Los Villares es la artesanía del mimbre, que constituye la segunda fuente de ingresos del municipio y la principal vía de diversificación frente a las rentas puramente agrarias; junto a ella sobrevive también la artesanía del esparto y otras fibras vegetales como el boje, la retama o la vareta de olivo. Son oficios que se transmiten en los talleres familiares del pueblo desde hace generaciones, y que convierten a Los Villares en una referencia dentro de la provincia para quien busca cestería tradicional hecha a mano. La ganadería ovina y, en menor medida, la bovina completan el cuadro económico.

Fiestas de Los Villares

Desde 1781, Los Villares tiene como patrona a la Virgen del Rosario, instituida en su día por el papa Pío V tras la victoria cristiana sobre los turcos en la batalla de Lepanto. Sus fiestas, en torno al 7 de octubre, llenan el pueblo durante tres o cuatro días de competiciones deportivas, actividades culturales, concursos de baile y verbenas nocturnas. En junio llegan las fiestas de San Juan (23 de junio), con concursos deportivos y verbenas que culminan la noche del 24, y la Romería de San Juan, el último domingo del mes, cuando los villariegos se trasladan hasta la ermita del santo, en el Cerro Viejo, para pasar una jornada campestre.

Cuándo Ir a Los Villares

El verano es, con diferencia, la temporada más animada: su altitud y su posición entre sierras le dan unas noches más frescas que las de la capital, y eso ha convertido a Los Villares en residencia estival de muchos jiennenses desde hace generaciones. Para quien prefiera naturaleza y silencio, la primavera y el otoño son los mejores momentos para explorar el entorno de las Sierras Subbéticas y seguir el curso de los ríos Eliche y Frío hasta el paraje de los Cañones, especialmente recomendable para quienes disfrutan de la observación de aves rapaces como el águila real o el búho real.

Planifica tu Visita a Los Villares

Los Villares pertenece a la provincia de Jaén, con código INE 23099. Su cercanía a la capital -apenas 9 kilómetros- y su clima más fresco en verano lo convierten en destino habitual de segunda residencia para quienes buscan huir del calor de Jaén sin alejarse demasiado. La mejor época para la visita depende de lo que se busque: octubre para las fiestas patronales de la Virgen del Rosario, o finales de junio para la Romería de San Juan en el Cerro Viejo. Quien quiera más información puede consultar la web municipal, losvillares.com.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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