- Ciutadella de Menorca: la ciudad que perdió 5.000 vecinos en diez días de 1558
- Lo que Cuentan los Censos de Ciutadella de Menorca
- Siete Nombres para una Misma Ciudad
- La Muralla que Desapareció y los Dos Baluartes que Quedan
- Taulas, Talayots y la Naveta des Tudons
- La Catedral y el Convento de los 7.641 Enterramientos
- Cuándo Ir a Ciutadella de Menorca
- Planifica tu Visita a Ciutadella de Menorca
- Otros Pueblos de Islas Baleares
Ciutadella de Menorca: la ciudad que perdió 5.000 vecinos en diez días de 1558
La mañana del 30 de junio de 1558, la armada turca desembarcó en Menorca entre 12.000 y 15.000 hombres. En toda la isla vivían entonces unas 10.000 personas, de las cuales 4.000 en Ciutadella. Diez días después, el 9 de julio, los defensores se rindieron. Se perdieron alrededor de 5.000 habitantes entre muertos y cautivos llevados a Constantinopla como esclavos: la mitad de la población insular. Los menorquines lo llaman el Año de la Desgracia, y es el acontecimiento que explica por qué esta ciudad, hoy la más poblada de Menorca con 32.431 habitantes, tardó casi tres siglos en volver a parecerse a sí misma.
Lo que Cuentan los Censos de Ciutadella de Menorca
La serie disponible abarca 54 años de datos entre 1842 y 2025, y lo primero que llama la atención es lo que tardó en arrancar.
En 1842 Ciutadella tenía 7.327 habitantes. Es decir, 284 años después del saqueo turco, la ciudad apenas superaba en unos pocos miles a los 4.000 vecinos que tenía antes de la catástrofe. El siglo XIX fue de recuperación lentísima: 7.464 en 1857, un retroceso a 7.230 en 1860, y luego 7.846 en 1877, 8.431 en 1887 y 8.645 en 1900. En cincuenta y ocho años, el crecimiento total fue del 18 %.
La primera mitad del siglo XX mantuvo ese paso sosegado: 9.712 habitantes en 1920, 10.348 en 1930, 10.633 en 1940 y 11.190 en 1950. La ciudad sumaba unos quinientos vecinos por década, sin sobresaltos.
El cambio llega con el turismo. De 12.240 habitantes en 1960 se pasa a 15.113 en 1970, 17.637 en 1981 y 21.092 en 1990: un 72 % de aumento en treinta años, el salto más rápido de toda la serie. Los años finales de los ochenta son los más intensos, con subidas anuales de más de ochocientas personas entre 1987 y 1990.
Después, dos periodos de retroceso que casi nadie menciona. El primero, breve: de 21.092 habitantes en 1990 a 20.785 en 1992, trescientos menos. El segundo, más serio: tras tocar 29.629 vecinos en 2013, Ciutadella encadenó tres años consecutivos de pérdidas hasta los 28.641 de 2016. Son 988 habitantes menos, casi mil personas que la ciudad dejó de censar en el peor momento del empleo turístico.
La última etapa es de recuperación firme: 29.840 en 2019, 30.588 en 2020, 31.443 en 2023 y los 32.431 de 2025, que son el máximo histórico. Ciutadella tiene hoy 4,4 veces la población de 1842 y ha superado a Mahón, que durante mucho tiempo fue el municipio más poblado de la isla.
Siete Nombres para una Misma Ciudad
Pocos lugares han cambiado tantas veces de nombre. A lo largo de los siglos, los distintos pobladores llamaron a este sitio Jamma, Nura, Minerva, Iamo, Iamona, Municipium Flavium Iamontanum y Medina Minurka. El topónimo actual se impuso a partir de 1287, con la incorporación de Menorca a la cultura cristiana europea tras la conquista de Alfonso III.
Etimológicamente procede del latín civitatella, diminutivo de civitas, ciudad. Y conviene precisar algo: ese nombre no lo trajeron los conquistadores de la Corona de Aragón, porque ya prevalecía entre la población romanizada y los mozárabes menorquines anteriores a la colonización. La denominación «de Menorca» es un añadido moderno, acuñado en paralelo a Palma de Mallorca para distinguirla de otros topónimos iguales.
Ciutadella ostentó la capitalidad de la isla hasta la ocupación inglesa de 1714. La dominación británica de buena parte del siglo XVIII trajo decadencia a la ciudad y el traslado de la capitalidad a Mahón, donde sigue. Entre medias, en 1646, otra desgracia: la peste. La ciudad conserva, eso sí, la sede del obispado de Menorca.
La Muralla que Desapareció y los Dos Baluartes que Quedan
Durante siglos Ciutadella estuvo amurallada, y esa muralla duró hasta finales del siglo XIX. Su origen se remonta a las épocas romana y árabe; fue reforzada después de la reconquista, parcialmente destruida durante el Año de la Desgracia y reconstruida en el siglo XVII.
De todo aquel recinto solo se conservan hoy dos baluartes: el bastión de sa Font y el antiguo bastión del Gobernador, situado detrás del Ayuntamiento. Es poco, pero suficiente para entender la lógica defensiva de una ciudad que ya sabía lo que podía llegar por mar.
Lo que sí quedó dentro del perímetro es el conjunto de mansiones e iglesias levantadas en los siglos XVII y XVIII, cuando la ciudad se reconstruía. Ese casco histórico de palacios y calles estrechas es, junto a la arqueología, el gran motivo para venir.
El término municipal de Ciutadella es excepcionalmente rico en restos de la cultura talayótica, y la pieza más visitada es la Naveta des Tudons, en la carretera que une Ciutadella con Mahón. Las navetas funerarias son un tipo de monumento exclusivo de Menorca: sepulcros colectivos en uso a finales de la Edad del Bronce.
A la Naveta des Tudons le falta una piedra en la parte superior de la fachada, y la tradición oral lo explica a su manera. Cuenta la leyenda que dos gigantes pretendían a la misma muchacha y acordaron competir: uno excavaría un pozo hasta encontrar agua y el otro levantaría una nave de piedra. Cuando el constructor transportaba el último bloque, pasó junto al pozo y oyó a su rival gritar que había dado con agua. Furioso, le arrojó la piedra encima y lo mató; después huyó, y la joven se quedó sin ninguno de los dos. La piedra, dicen, sigue faltando por eso.
El municipio reúne además otros yacimientos de primer nivel:
- Son Catlar, con una muralla ciclópea de cerca de un kilómetro de longitud.
- Torretrencada, el único de estos poblados que conserva íntegra su taula, el tipo de construcción religiosa que, como las navetas, solo existe en Menorca.
- Torrellafuda, otro poblado talayótico del término.
- Cala Morell, donde se pueden visitar una necrópolis de cuevas de época talayótica y un poblado de navetas de habitación o naviformes, este ya pretalayótico.
Todos ellos conservan talayots, las grandes torres que dan nombre a la cultura. Con 186,05 km² de superficie y una densidad de apenas 174 habitantes por kilómetro cuadrado, Ciutadella tiene espacio de sobra para que estos yacimientos sigan rodeados de campo abierto y paredes de piedra seca.
La Catedral y el Convento de los 7.641 Enterramientos
La catedral de Santa María se alza en el centro y en el punto más alto de la ciudad. Es un templo gótico construido entre los siglos XIII y XIV por orden expresa de Alfonso III de Aragón tras la conquista de 1287. Fue constituida catedral en 1795 y recibió el título de basílica menor en 1953, concedido por Pío XII.
Pero el edificio con la historia más densa es la iglesia de San Francisco de Asís, de gótico tardío con añadidos neoclásicos. Su origen está en la donación de un huerto y unas casas contiguas que Alfonso III hizo a los frailes en 1287 para levantar iglesia, convento y cementerio. El saqueo turco de 1558 arruinó el convento y doce frailes fueron secuestrados. Se reconstruyó un templo de cuatro tramos de bóveda que, once años después, fue sustituido por otro de seis. El claustro se terminó en 1626 y de él quedan restos; su pozo se trasladó al palacio episcopal. La fachada neoclásica, sobria, se concluyó en 1808 con financiación del conde de Torre Saura, y el órgano actual, de 1813, es obra del suizo Joan Kyburtz.
Hay un dato que resume lo que estos templos fueron para la ciudad: en el convento anejo están documentados 7.641 enterramientos entre 1558 y 1838. Entre 1681 y 1684 se preparó la nave entera de la iglesia para acoger sepulturas destinadas a todos los estamentos sociales, y hasta el claustro acabó ocupado por tumbas. Con la desamortización de 1835 el convento se extinguió y se perdieron documentos y obras de arte religioso; durante la Guerra Civil el templo fue clausurado, saqueado y vandalizado, y al terminar la guerra el antiguo convento se destinó a taller de carpintería.
De aquel conflicto queda otro episodio local: Menorca permaneció del lado de la República, y en 1939 la batalla de Menorca empezó precisamente con la toma de Ciutadella por el ejército de Franco, antes de enfrentarse a la guarnición republicana de Mahón.
Cuándo Ir a Ciutadella de Menorca
El verano es temporada alta y, en una isla, eso se nota en todo: alojamiento, carretera y playas. Para quien venga por el patrimonio talayótico y por el casco histórico, los meses de mayo-junio y septiembre-octubre son claramente mejores: los yacimientos están al aire libre y sin sombra, de modo que recorrer Son Catlar o Torretrencada a mediodía en pleno agosto es un ejercicio poco recomendable. El invierno deja la ciudad en manos de sus vecinos, con la catedral y los palacios del recinto antiguo prácticamente vacíos.
Planifica tu Visita a Ciutadella de Menorca
- Comunidad: Islas Baleares, isla de Menorca, extremo oeste
- Población: 32.431 habitantes (INE, 2025)
- Superficie: 186,05 km²
- Altitud: 24 m sobre el nivel del mar
- Densidad aproximada: 174 hab/km²
- Código INE: 07015
- Gentilicio: ciutadellenc
- Condición: ciudad más poblada de Menorca y sede del obispado
- Web municipal: www.ajciutadella.org
Un recorrido con sentido empieza en la catedral de Santa María y el casco amurallado, continúa por los dos baluartes supervivientes y dedica después una jornada completa a los yacimientos del interior, con la Naveta des Tudons como primera parada por su proximidad a la carretera general. Para Cala Morell, en la costa norte, conviene reservar tiempo aparte: la combinación de necrópolis excavada en la roca y poblado pretalayótico no se despacha en media hora.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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