Introducción
Molina de Aragón es una ciudad de la provincia de Guadalajara, en Castilla-La Mancha, cabeza del partido judicial de su mismo nombre y capital histórica de la comarca del Señorío de Molina-Alto Tajo. Tiene 3.281 habitantes, 168,33 km² de término y su núcleo se alza a 1.065 metros de altitud, en pleno Sistema Ibérico. Pocas localidades de su tamaño pueden presumir de un pasado tan singular: fue durante más de siglo y medio un señorío independiente, ajeno tanto a la Corona de Castilla como a la de Aragón, y hoy conserva uno de los castillos más grandes de España. Además, su estación meteorológica ha registrado los inviernos más fríos jamás medidos en territorio español.
Geografía
Molina de Aragón ejerce de capital de la comarca del Señorío de Molina, a 139 kilómetros de Guadalajara capital. La atraviesa la carretera nacional N-211, y la autonómica CM-210 la conecta con Rueda de la Sierra y Poveda de la Sierra. Su extenso término, de 168,33 km², engloba además del núcleo principal las pedanías de Anchuela del Pedregal, Cubillejo de la Sierra, Cubillejo del Sitio y Tordelpalo, y limita con Rueda de la Sierra, Tortuera, Embid, Campillo de Dueñas, La Yunta, Castellar de la Muela, Prados Redondos, Castilnuevo, Corduente y Rillo de Gallo.
El relieve combina la elevada altitud del Sistema Ibérico con el valle que abre el río Gallo, afluente del Tajo por su margen derecha, que atraviesa la localidad y suaviza el terreno a su paso. La zona está muy cerca del parque natural del Alto Tajo, con uno de los mayores conjuntos de cañones fluviales del interior peninsular, y forma parte de la propuesta de Geoparque de Molina y el Alto Tajo, que agruparía a 70 municipios de la provincia. No es casualidad: en esta localidad se describió por primera vez el aragonito, el mineral polimorfo de la calcita que toma su nombre precisamente de la comarca.
El clima es frío y continental, de los más rigurosos de España: la media supera las 120 noches de helada al año y la estación meteorológica de Molina ha llegado a registrar -28,2 °C, la temperatura más baja jamás medida en una estación española. Los veranos, en cambio, son suaves, con apenas 40 días al año por encima de los 30 °C.
Historia
El pasado de Molina de Aragón está marcado por su condición de frontera. Tras la desintegración del Califato de Córdoba llegó a ser capital de una pequeña taifa, la de Molina, y aparece citada en el Cantar de Mio Cid. La conquistó en 1128 el rey aragonés Alfonso I el Batallador, pero su hermano y heredero, Ramiro II, cedió el territorio a Castilla. Hacia 1139 las tierras fueron tomadas por Manrique de Lara, quien las convirtió en un señorío independiente —ni castellano ni aragonés— que se mantuvo así durante más de siglo y medio, con fuero propio y dividido en cuatro sexmas además del municipio central.
Ese estatus singular dio además nombre a la ciudad. Cuando Enrique II de Castilla entregó el señorío a su lugarteniente francés Bertrand du Guesclin, la población molinesa se rebeló en 1366, en plena guerra entre Castilla y Aragón, y decidió ponerse bajo la soberanía aragonesa, un giro que se confirmó tres años después. De aquella etapa, antes llamada Molina de los Caballeros, procede el nombre actual de Molina de Aragón. El territorio volvió finalmente a manos castellanas en 1375, como parte de la dote matrimonial de la infanta aragonesa Leonor. De aquellos siglos de convivencia entre comunidades quedan en la ciudad restos de una sinagoga medieval y los antiguos barrios de la morería y la judería.
Siglos después, durante la guerra de la Independencia, la villa sufrió el incendio de las tropas napoleónicas en represalia por la resistencia de sus habitantes frente al batallón que comandaba Pedro Villacampa; las Cortes reconocieron después aquella entereza concediéndole el título de "Muy Noble y Muy Leal Ciudad". A mediados del siglo XIX, cuando Pascual Madoz describió la localidad en su célebre diccionario geográfico, Molina contaba ya con más de 3.400 habitantes, una cifra similar a la actual.
Patrimonio
El monumento más imponente de Molina de Aragón es su castillo, de origen musulmán y ampliado después por los señores cristianos de Molina, considerado uno de los más grandes de España por su extensión amurallada sobre el cerro que domina la ciudad. A mediados del siglo XIX incluso se planteó su demolición, una amenaza de la que finalmente se libró y que hoy convierte su buen estado de conservación en algo más valioso todavía.
Junto al castillo, la ciudad conserva el monasterio de San Francisco, la iglesia de San Gil, con un retablo destacable, y la iglesia de San Martín. De la muralla medieval quedan tramos visibles, y sobre el río Gallo se mantiene en pie el puente románico conocido como puente viejo. El llamado Prao de los Judíos, en el antiguo barrio de la judería, concentra además importantes restos arqueológicos de aquella Molina plural de la Edad Media. A las afueras, a unos 11 kilómetros, se puede visitar la ermita románica de la Virgen del Congosto, en el interior de un barranco espectacular que vale la pena por sí solo. Para entender mejor toda esta historia, el Museo de Molina reúne colecciones de paleontología, arqueología, entomología y flora de la comarca.
Economía
La economía molinesa gira hoy en torno al comercio y los servicios, con un turismo rural en auge que se nutre precisamente de ese patrimonio histórico y del entorno natural del Alto Tajo. La industria, en cambio, tiene un peso escaso y se concentra casi en exclusiva en el polígono de Los Tobares, a las afueras, junto a la N-211 en dirección a Alcolea del Pinar. Como capital comarcal, Molina de Aragón actúa además como centro administrativo de referencia para un extenso territorio de vocación agrícola y ganadera, el mismo que hoy se intenta poner en valor a través de la figura del futuro Geoparque.
Fiestas y Tradiciones
Las fiestas patronales en honor al Cristo de las Victorias, que se celebran entre el 30 de agosto y el 5 de septiembre, son la cita grande del año. El 16 de julio llega la fiesta de El Carmen, declarada de interés turístico regional, y el 8 de diciembre se celebra la Inmaculada, con una singularidad poco común: la localidad dispone de bula papal para oficiar la misa a las doce de la noche. El tercer fin de semana de junio, Molina recupera su pasado medieval con una Feria Medieval, y a finales de julio se suma la fiesta de San Cristóbal.
Una de las tradiciones más arraigadas es la Loa a la Virgen de la Hoz, que se celebra el domingo de Pentecostés y que vincula a la ciudad con el santuario mariano de la comarca. Completa el calendario la fiesta conocida como Butrón, otra de las celebraciones propias del municipio a lo largo del año.
Cuándo Ir y Qué Ver
Para ver Molina de Aragón en su versión más festiva, late agosto y comienzos de septiembre son las fechas clave, con las fiestas del Cristo de las Victorias en pleno apogeo. El tercer fin de semana de junio, la Feria Medieval ofrece un buen pretexto para recorrer el castillo y el casco histórico con ambiente de época. Para quien prefiera naturaleza antes que fiesta, la primavera y el otoño son las estaciones más agradecidas para explorar el parque natural del Alto Tajo y sus cañones fluviales, ya que los inviernos en Molina son especialmente rigurosos y los veranos, aunque suaves, pueden deparar jornadas de calor seco propias de la meseta.
Planifica tu Visita
Molina de Aragón se alcanza por la N-211, que cruza el municipio, y conecta por la CM-210 con Rueda de la Sierra y Poveda de la Sierra. Está a 139 kilómetros de Guadalajara capital, lo que la convierte en una excursión de algo más de hora y media en coche desde la capital provincial. Conviene reservar al menos un día completo para visitar con calma el castillo, el casco histórico con sus iglesias y el puente románico, y dejar otra jornada, o al menos media, para acercarse al parque natural del Alto Tajo y a la ermita de la Virgen del Congosto, a unos 11 kilómetros del núcleo urbano.
Por su posición central en la comarca, Molina de Aragón resulta además un buen punto de partida para visitar otras localidades del Señorío, como Corduente o Rillo de Gallo, y para adentrarse en zonas turísticas vecinas como la Serranía de Cuenca o los Montes Universales, en Teruel. Dado el clima extremo de la zona, quien viaje en invierno debe prever abrigo de montaña incluso para un paseo corto por el casco urbano.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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