Introducción
Villamalea, en la comarca albaceteña de la Manchuela, es un pueblo que se reconoce por dos rasgos poco comunes: sus tollos, cuevas naturales con agua que salpican el término, y una vía de ferrocarril que nunca llegó a abrirse al tráfico. Según el INE tenía 4.083 habitantes en 2025, repartidos en 127,99 km² a 740 metros de altitud, en el valle abierto del río Cabriel. El municipio es también punto de paso del Camino de Santiago de la Lana, que une Alicante con Burgos atravesando media provincia de Albacete, y destaca por su diversidad: en 2025 una cuarta parte de su población era de origen extranjero, con 32 nacionalidades distintas —sobre todo rumana y marroquí—, lo que ha llevado a organizar visitas conjuntas entre las comunidades católica y musulmana a la mezquita y a la iglesia para favorecer la convivencia.
Geografía
El término de Villamalea se extiende por la Manchuela, limitando con Venta del Moro ya en tierras valencianas, y con Casas-Ibáñez, Fuentealbilla, Cenizate, Iniesta, El Herrumblar y Ledaña. El paisaje combina llanura, el valle abierto del río Cabriel, ramblas y barrancos, y es precisamente esa variedad de relieve la que ha conservado un buen número de árboles de interés local. El rasgo geográfico más singular son los tollos: oquedades naturales con agua que han hecho de Villamalea, según la propia tradición local, «la reina de los tollos de la Manchuela», de los que los más conocidos son la Cueva de los Ángeles y el de la Tortuga. Casi el 70 % de la superficie municipal se dedica a uso agrario, y de esa tierra cultivada, cerca del 88 % está ocupada por cultivos arbóreos —fundamentalmente vid y olivo—, frente a un 11,5 % de tierras de labor.
Historia
El episodio histórico más llamativo de Villamalea no es una batalla ni un señorío, sino una vía de tren que se quedó sin terminar: el trazado del ferrocarril Baeza-Utiel, pensado para conectar el interior de Andalucía con la costa valenciana, dejó en el término dos grandes viaductos, trece túneles y numerosas construcciones auxiliares —alcantarillas, trincheras— que nunca llegaron a ver pasar un tren y que hoy forman parte del patrimonio industrial del pueblo. Religiosamente, la villa se organizó en torno a dos templos de los siglos XVI y XVII, la ermita de la Concepción y la iglesia de la Anunciación, construida esta última sobre una traza gótica aunque buena parte de su fábrica actual sea barroca del siglo XVII. En el siglo XX, las dificultades económicas del campo llevaron en 1946 a la fundación de la Cooperativa Vinícola San Antonio Abad, que desde 1953 se convirtió en el eje central de la vida económica y social de Villamalea, dando salida al vino de los pequeños propietarios durante más de un cuarto de siglo y sirviendo de modelo para otras localidades de la comarca. Más recientemente, la llegada de población extranjera —sobre todo rumana y marroquí— para trabajar en el campo ha cambiado la composición social del pueblo, que ha respondido organizando encuentros entre comunidades religiosas distintas en lugar de dejar que la diversidad se viviera como un problema.
Patrimonio
La iglesia de la Anunciación, en el centro del municipio, es bien de interés cultural desde el 22 de diciembre de 1992. Tiene nave única con cabecera semicircular cubierta por bóveda de cañón con lunetas y fajones, capillas laterales bajo bóvedas sobre pechinas y coro alto a los pies; al exterior destacan su sólida torre del siglo XVIII y una portada lateral de arco de medio punto enmarcada por pilastras. Muy cerca, la antigua ermita de la Concepción, de finales del siglo XVI, conserva en su interior un artesonado de techumbre que se cuenta entre los elementos más cuidados del pueblo. El patrimonio industrial lo representan los restos del Molinico, un antiguo molino harinero, y las construcciones del ferrocarril Baeza-Utiel que nunca entró en servicio, con sus dos viaductos y trece túneles repartidos por el término. A ello se suma el reclamo natural de los tollos, cuevas de agua que funcionan como piscinas naturales en pleno verano manchego.
Economía
La agricultura sigue siendo la base económica de Villamalea: el censo agrario de 2020 contaba 600 explotaciones que trabajaban 8.870 hectáreas de superficie agrícola útil, el 69,3 % del término municipal, con un claro predominio de los cultivos arbóreos —vid y olivo— sobre la tierra de labor. La ganadería tiene también peso, con más de 2.000 cabezas de ovino y caprino y una cabaña avícola de 326.507 aves, la tercera más grande de toda la provincia de Albacete. El vino sigue canalizándose en buena parte a través de la Cooperativa San Antonio Abad, heredera de la fundada en 1946, mientras que la mano de obra agrícola depende hoy en gran medida de la población inmigrante llegada en las últimas décadas.
Fiestas
La vida asociativa de Villamalea es más variada que la de muchos pueblos de su tamaño: cuenta con escuela municipal de música, un grupo de danza, Azahar, un grupo de teatro, Trigal, y una Unión Musical propia que anima los actos del pueblo. Entre las citas más singulares está la Carrera Internacional de Camas, organizada por la asociación cultural El Guijoso, una prueba popular que convierte las calles del pueblo en un circuito de camas rodantes y que atrae participantes de fuera del municipio. La diversidad demográfica del pueblo tiene también su reflejo festivo en las visitas organizadas entre la comunidad católica y la musulmana a sus respectivos templos, un gesto de convivencia que se ha convertido en seña de identidad de Villamalea dentro de la comarca.
Cuándo ir
El verano es la temporada natural para Villamalea gracias a los tollos: estas cuevas de agua, como la Cueva de los Ángeles o la de la Tortuga, ofrecen un baño fresco en pleno calor manchego y son la principal razón por la que el pueblo recibe visitantes de los municipios vecinos en esos meses. Quien prefiera recorrer el Camino de Santiago de la Lana encontrará mejores condiciones en primavera u otoño, cuando las temperaturas son más suaves para caminar por el tramo que lleva de Casas-Ibáñez hasta Alcalá del Júcar pasando por Villamalea. La vendimia, en septiembre, es un buen momento para quien quiera conocer de cerca el trabajo de la Cooperativa San Antonio Abad y el peso que todavía tiene el vino en la economía local.
Planifica tu visita
Villamalea pertenece al partido judicial de Casas-Ibáñez, la localidad de referencia más cercana para servicios y comunicaciones, y queda a poca distancia de Alcalá del Júcar, parada obligada de cualquier recorrido por la Manchuela. Una visita de medio día permite ver la iglesia de la Anunciación y la ermita de la Concepción en el centro del pueblo, y acercarse después a los restos del ferrocarril Baeza-Utiel o a alguno de los tollos si se viaja en los meses cálidos. Para quien siga el Camino de Santiago de la Lana, Villamalea es una etapa más entre Almansa y Casas-Ibáñez, con la ventaja de poder parar a conocer la Cooperativa San Antonio Abad y comprar vino de producción local directamente en origen.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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