- Alovera: un monumento romano hallado en obras de iglesia y un salto de 2.353 a 14.526 vecinos en Guadalajara
- Lo que Cuentan los Censos de Alovera
- Una cupa romana, unas fíbulas visigodas y una villa
- La iglesia de San Miguel y su retablo
- De villa a marquesado: la Alovera que se separó de Guadalajara
- Campos que dejaron de ser el sustento
- Planifica tu Visita a Alovera
- Otros Pueblos de Guadalajara
Alovera: un monumento romano hallado en obras de iglesia y un salto de 2.353 a 14.526 vecinos en Guadalajara
Alovera es un municipio de la comarca de la Campiña de Guadalajara, en Castilla-La Mancha. Ocupa 13,65 km² y se encuentra a 644 metros de altitud. El INE de 2025 le atribuye 14.526 habitantes, y quienes viven allí son «aloveranos». Su historia tiene dos caras que casi no se parecen: un pasado romano y medieval documentado con piezas de museo, y un presente de crecimiento demográfico acelerado en el que el pueblo ha pasado de tener poco más de dos mil vecinos a rozar los quince mil en un cuarto de siglo.
Lo que Cuentan los Censos de Alovera
La serie del INE para Alovera es completa, de 2001 a 2025 sin ningún año sin dato. En 2001 tenía 2.353 habitantes. En 2025 tiene 14.526, algo más de seis veces más.
- 2001: 2.353 vecinos
- 2004: 5.636 vecinos
- 2006: 8.369 vecinos
- 2013: 12.196 vecinos
- 2020: 12.860 vecinos
- 2025: 14.526 vecinos, el mayor dato de la serie
El crecimiento de los primeros años es el más intenso. De 2001 a 2005 la cifra sube cada año entre un 28 % y un 38 %, y en 2003 y 2004 llega a sumar más de mil personas por ejercicio. Son saltos muy rápidos, de los que se ven pocas veces en una serie oficial. El artículo de Wikipedia lo atribuye a la llegada de nuevos habitantes desde las ciudades cercanas, favorecida por la buena comunicación entre Guadalajara y Madrid, y a la construcción de urbanizaciones alrededor del núcleo original. Con todo, el texto no detalla año a año, así que no puedo confirmar el ritmo exacto.
Hay además un dato que conviene revisar. Entre 2024 y 2025 la serie sube de 13.585 a 14.526, es decir, 941 personas en un solo año, un 6,9 %. Es el mayor incremento de un solo año desde 2006, y no encaja con la tendencia suave de los años anteriores. Puede ser real, pero también una revisión del padrón; no lo sé, y no conviene escribir sobre ese salto sin comprobarlo.
Una cupa romana, unas fíbulas visigodas y una villa
La historia documentada de Alovera empieza con un hallazgo. En 1999, durante unas obras de reforma de la iglesia de San Miguel, apareció una cupa romana, un monumento funerario de los siglos I o II. Mide 57 centímetros de alto, 40 de ancho y 80 de fondo, y tiene en la parte superior un orificio para introducir un focus de bronce, usado en sacrificios. Su inscripción fue estudiada por Juan Manuel Abascal Palazón y Armin Stylow, de la Universidad de Alcalá, que concluyeron que decía «Monumento a Pompeyo Fusco de 60 años», y que su esposa, Antonia Melusa, lo mandó construir.
En la parte inferior de una columna de la iglesia se aprecia una base que podría pertenecer a una villa romana, y la columna estaría en el peristilo de esa villa. Del periodo visigodo se conservan las fíbulas de Alovera: dos piezas aquiliformes de oro, bronce y vidrio, fabricadas con la técnica del cloisonné, que se datan en el siglo VI y se usaban como broches para la vestimenta. Hoy pueden verse en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
La iglesia de San Miguel y su retablo
La iglesia de San Miguel se empezó en el siglo XVI. Entre 1569 y 1587 se ocupó de la obra el maestro Nicolás de Ribero, con la colaboración de Juan de Buega y Juan Ballesteros, y en 1690 se cerró la bóveda y se dio por construido el templo. Tiene tres naves, una torre y un atrio cubierto. El retablo mayor es de manierismo clásico y se hizo después, en el siglo XVII, con la firma de los hermanos Juan, Pedro y Francisco González. En el centro están el sagrario y una estatua de San Miguel, con los cuatro evangelistas a los lados y un Cristo crucificado arriba.
Otro retablo, el de San Gregorio, reúne tallas y cuadros de la vida de María. Lo realizaron discípulos de Juan de Borgoña y de Juan Correa de Vivar, y en el centro hay una Virgen rodeada de ocho cuadros de 70 por 70 centímetros, con escenas como la Asunción, la adoración de los Magos o Jesús entre los doctores. En la sacristía se conserva un cuadro de La Piedad, de manierismo flamenco de la segunda mitad del siglo XVI, que el artículo atribuye posiblemente a Willem Key. El techo de la sacristía tiene bóvedas pintadas por Rafael Pedrós.
De villa a marquesado: la Alovera que se separó de Guadalajara
En el siglo XVI Alovera era un asentamiento de agricultores que cultivaban las tierras de los monasterios de San Bartolomé de Lupiana, Santa Clara y San Bernardo. Pertenecía a la Corona de Castilla y dependía del común de Guadalajara, sin título de villa. Eso cambió en 1626. El 30 de enero, Felipe IV le concedió el título y el pueblo se declaró Villahermosa de Alovera. Acto seguido el rey vendió la villa a Lorenza de Sotomayor por 6.525.000 maravedíes, y ella se convirtió en la primera marquesa de Villahermosa. Con la venta, Alovera se desligó de Guadalajara. El marqués cobraba numerosos impuestos y nombraba a los cargos municipales, incluido el alcalde. El marquesado sigue existiendo y pertenece hoy a una familia madrileña, aunque sin los privilegios del siglo XVII.
A mediados del siglo XIX, según el diccionario de Pascual Madoz, el lugar tenía 386 habitantes. Entre aquella cifra y los 2.353 de 2001 hay más de un siglo y medio de crecimiento lento, y el artículo sitúa en los años noventa unos 1.300 habitantes, justo antes del gran salto.
Campos que dejaron de ser el sustento
La economía está basada en la producción industrial y, en menor medida, en los servicios. La agricultura y la ganadería, muy escasas hoy, sostuvieron a la villa hasta hace pocas décadas. La fábrica de cervezas Mahou se encuentra en las afueras del pueblo, y muchos vecinos dependen de los servicios de localidades cercanas como Azuqueca de Henares, Guadalajara y Madrid. Es, en definitiva, un pueblo que vive más de la industria y de los servicios que del campo, y que se apoya en sus vecinos ciudades para buena parte de lo que necesita.
Planifica tu Visita a Alovera
Alovera está en la Campiña de Guadalajara, con buena comunicación hacia Madrid y hacia la capital provincial, que es la razón que el propio artículo da para su crecimiento. El propio artículo explica que las urbanizaciones nuevas se han levantado alrededor del núcleo original, así que el pueblo antiguo queda en el centro y lo nuevo a su alrededor, lo que ayuda a orientarse. Para la visita, lo imprescindible es la iglesia de San Miguel, con su retablo mayor y el de San Gregorio, y la sacristía con La Piedad. Para información municipal, la web oficial es alovera.es.
El material con el que he trabajado no incluye horarios de la iglesia, ni de la visita a las fíbulas, que están en Madrid, ni datos sobre el transporte público, la cultura o las fiestas. Tampoco hay datos de las personas notables del municipio. Si vas, conviene confirmar por el ayuntamiento los horarios de acceso a la iglesia.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Guadalajara
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