- Cúllar: el Pueblo Granadino que Creyó Tener Oro en sus Montes
- Lo que Cuentan los Censos de Cúllar
- De «la Cima» Árabe a Cúllar de Baza
- Del Poblado Minero de El Malagón a la Reconquista
- La Fiebre del Oro que Nunca Existió
- El Museo de Moros y Cristianos
- Fiestas de Cúllar
- Cuándo Ir a Cúllar
- Planifica tu Visita a Cúllar
- Otros Pueblos de Granada
Cúllar: el Pueblo Granadino que Creyó Tener Oro en sus Montes
Cúllar, en la comarca de Baza (Granada), es un municipio de 3.978 habitantes con un nombre que ha cambiado media docena de veces sobre el papel, un castillo desaparecido que dio origen a quince minas registradas en 1858 y una «fiebre del oro» del siglo XIX que, visto con perspectiva, resultó ser poco más que un error de catálogo. Repartido en núcleos como El Margen, Las Vertientes, Venta Quemada, Tarifa o Pozo Iglesias, el municipio linda con Baza, Caniles, Benamaurel, Castilléjar, Galera y Orce, además de varios pueblos almerienses.
Lo que Cuentan los Censos de Cúllar
La serie de población de Cúllar, con 25 años seguidos desde 2001, muestra un descenso constante: el máximo de la serie se alcanzó en 2002, con 5.010 habitantes, y desde entonces el municipio ha perdido en torno a un 21 % de su gente hasta los 3.978 actuales. Pero el dato más llamativo no está en estos 25 años, sino en lo que cuenta la propia demografía histórica del pueblo: según el investigador Ladero Quesada, en 1572 el Libro de Apeo de la repoblación censó 778 habitantes, con un fuerte peso de repobladores llegados de Murcia, La Mancha, Cuenca, Navarra o Burgos, cuyos apellidos siguen presentes hoy entre los cullarenses. Entre 1572 y 1591 la población creció a un ritmo anual del 15,4 por mil, muy por encima del 2,7 por mil de la España de la época, lo que delata una inmigración intensa hacia un lugar que, por su reciente repoblación morisca, actuaba como una suerte de refugio. El propio pueblo reconoce que su verdadero máximo histórico llegó a mediados del siglo XX, con los booms agrícolas de la remolacha y el cáñamo, cultivos hoy desaparecidos: la población actual equivale, de hecho, a la que tenía Cúllar a finales del siglo XVIII.
De «la Cima» Árabe a Cúllar de Baza
El propio nombre del pueblo ha sido un campo de batalla filológico. La hipótesis más aceptada lo hace derivar de voces árabes como Qūlla o Kulya, que vendrían a significar «la cima», en alusión a la antigua ubicación de su castillo, hoy completamente desaparecido, sobre un alto que dominaba el valle. Durante siglos convivieron las formas Cúllar, Cúllar de Baza, Cúllar Baza y Cúllar-Baza: la primera, documentada ya en 1420, fue la más usada entre el siglo XVIII y mediados del XIX; «de Baza» se añadió mientras el pueblo dependió administrativamente de la vecina Baza, un vínculo que se rompió en 1628 cuando Cúllar compró su independencia por 225.000 maravedíes. Tras la Guerra Civil se generalizó la forma con guion, Cúllar-Baza, que se mantuvo de forma oficiosa hasta que en 1986 se aprobó definitivamente «Cúllar» como nombre oficial, con el respaldo de la Real Academia de la Historia.
Del Poblado Minero de El Malagón a la Reconquista
La ocupación de estas tierras es muy anterior a cualquier disputa toponímica. Hacia el 2500 a.C. los pobladores de la cultura de Los Millares se adentraron desde la costa hasta la Hoya de Baza, dejando el yacimiento de El Malagón, un poblado minero fortificado dedicado a la explotación de sulfuros y carbonato de cobre. Un miliario romano hallado en 1973, hoy conservado en el altar mayor de la iglesia parroquial, lleva una inscripción que data del año 7 a.C. y nombra al emperador Augusto. Entrada la Edad Media, Almanzor hizo descansar aquí a sus tropas en el año 985, y en 1252 el lugar volvió a dominación árabe pese a haber sido ya reconquistado por los cristianos. Un episodio especialmente dramático llegó en 1488, cuando el rey nazarí El Zagal aprovechó una ausencia del gobernador para atacar la villa: el castillo resistió varios días bajo el capitán Juan de Ávalos hasta que llegaron refuerzos, pero El Zagal arrasó e incendió la población como represalia. En 1522 un terremoto destruyó todas las viviendas del municipio y un incendio posterior dejó el pueblo prácticamente vacío, por lo que los Reyes Católicos tuvieron que organizar una nueva repoblación.
La Fiebre del Oro que Nunca Existió
Pocas anécdotas definen mejor a Cúllar que su fama, completamente infundada, de esconder oro en sus montes. En 1858 se llegaron a registrar quince minas de oro con nombres tan optimistas como «La California», «Esperanza» o «Aurora», y durante las décadas siguientes varios manuales de geología y geografía del siglo XIX repitieron, uno tras otro, que en Cúllar de Baza había oro. El escritor cullarense Gregorio Salvador Caja reconstruyó el origen del mito en un artículo de 1990: todo apunta a un error en el catálogo de la Exposición Internacional de Londres de 1851, donde la muestra número 22, de sulfato de magnesio procedente de Cúllar, quedó junto a la número 23, arenas auríferas que en realidad venían de Huétor-Vega. La confusión entre ambas muestras, reforzada por hallazgos reales de oro en pueblos cercanos como Caniles, bastó para que la «fiebre del oro» de Cúllar se instalara en la literatura geográfica española durante más de tres décadas, sin que nunca se hubiera extraído un solo gramo.
El Museo de Moros y Cristianos
Las fiestas de Moros y Cristianos de Cúllar, declaradas de Interés Turístico Andaluz y celebradas el último fin de semana de abril, son el mayor hito festivo del municipio. Para darles mayor proyección se construyó un museo dedicado a ellas en la plaza Gregorio Salvador, en pleno casco antiguo, ejecutado en 2011 con un coste de 150.000 euros, el 60 % financiado por la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía. El museo repasa la evolución de estas fiestas desde su recuperación en los años ochenta a través de fotografías, vídeos y una exposición permanente de trajes, banderas y estandartes.
Fiestas de Cúllar
- San Blas (3 de febrero), en el núcleo de El Margen.
- Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza, el último fin de semana de abril, de Interés Turístico Andaluz.
- San José (19 de marzo), en Venta del Peral y Venta Quemada.
- Día de la Cruz (3 de mayo), en todo el término municipal.
- San Torcuato (15 de mayo), en Pozo Iglesias.
- San Juan (24 de junio), en Las Vertientes, seguida por las fiestas de Tarifa el fin de semana previo.
- San Agustín, cuatro días en torno al 28 de agosto, en el núcleo de Cúllar.
Cuándo Ir a Cúllar
El último fin de semana de abril, con los Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza, es la cita ineludible para conocer Cúllar en su versión más festiva, con el museo de la plaza Gregorio Salvador como complemento perfecto para entender el porqué de esta tradición. Quien prefiera un verano más tranquilo puede optar por San Agustín, a finales de agosto, con la vida social repartida entre el núcleo principal y sus numerosas aldeas.
Planifica tu Visita a Cúllar
Cúllar se extiende por 427 km² en el extremo nororiental de la comarca de Baza, uno de los términos municipales más grandes de la provincia de Granada, con una densidad de apenas 10 habitantes por kilómetro cuadrado. La visita puede organizarse en dos tiempos: el núcleo principal, con su iglesia parroquial y el miliario romano, y el recorrido por las pedanías —El Margen, Las Vertientes, Venta Quemada, Pozo Iglesias—, cada una con su propia fiesta y su propio calendario, un mapa que recuerda lo extenso y disperso que sigue siendo este rincón del altiplano granadino.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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