Vilablareix, Girona

Vilablareix. Pueblos de Girona

Introducción

Vilablareix es un municipio del Gironès que ha vivido, en apenas un siglo, el salto de pueblo rural de poco más de 400 vecinos a localidad de 4.077 habitantes en 2025 según el INE, pegada a la propia ciudad de Girona. Ocupa solo 6,2 km² a 99 metros de altitud, lo que lo convierte en uno de los municipios más densos de la comarca, y su nombre —de origen incierto, probablemente germánico— esconde una de las menciones documentales más antiguas de toda la provincia: una basílica dedicada a Sant Menna que ya aparece citada en el año 882. El municipio se reparte en dos núcleos muy distintos, el Perelló, residencial e industrial junto a la autopista, y Vilablareix propiamente dicho, de carácter todavía rústico, y combina una torre funeraria romana con arquitectura noucentista firmada por Rafael Masó.

Geografía

El término de Vilablareix se extiende por apenas 606 hectáreas a la misma entrada sur de Girona capital, limitando con Salt, con el antiguo término de Palau Sacosta ya dentro de Girona, con Bescanó, con Aiguaviva y con Fornells de la Selva. El terreno es prácticamente llano, con una elevación media de 118 metros; el punto más alto, el puig de Sant Roc, apenas llega a los 194 metros. Por el término corren tres ríos, el Güell, el Masrocs y el Reramurs, unidos por un trasvase artificial entre el Güell y el Masrocs. La autopista AP-7 divide el municipio en dos entidades de población: al este queda el Perelló, el núcleo urbano, residencial e industrial, capital administrativa del municipio, y al oeste el núcleo de la iglesia, de carácter todavía rústico, donde se conservan masías como can Gruart, can Jordà, can Tou, can Sínia o la Maçana.

Historia

El origen de Vilablareix se remonta a una villa romana de la que se han hallado ánforas tardorromanas, restos de un horno, cerámica diversa y fragmentos de un útil de hierro; el vestigio más visible es el monumento funerario conocido popularmente como la Torre dels Moros o Torratxa, levantado en pleno campo a unos 150 metros del cementerio actual y datado en el siglo III. La primera referencia documental de la población es, sin embargo, religiosa: en el año 882 ya se menciona la «sancti Menne, basilica in Villa ablares», es decir, la basílica de Sant Menna en Vilablareix, una de las citas escritas más tempranas del Gironès. En la Edad Media, el término quedaba atravesado por el Camí Ral que unía Girona con Vic a través de Santa Eugènia de Ter y Aiguaviva, además de otros caminos locales hacia Palau-sacosta, Fornells de la Selva y Salt, infraestructuras que quedarían después muy alteradas por la llegada del ferrocarril y de la autopista. Sobre el nombre del pueblo, el filólogo Joan Coromines descartó la hipótesis clásica de un origen en «Villa Alberici» y propuso en su lugar un compuesto de «vilar» y un nombre femenino germánico con la terminación «-haid», que habría evolucionado por metátesis hasta dar Vilablareix. Durante siglos el pueblo se mantuvo pequeño —256 habitantes a mediados del XIX, apenas 403 en 1920— y no empezó a crecer de verdad hasta la segunda mitad del siglo XX por su cercanía a Girona, un proceso que se ha acelerado de forma espectacular en la última década: de 2.691 habitantes en 2017 a 4.077 en 2025, casi la mitad de la población actual llegada en apenas ocho años.

Patrimonio

El monumento más antiguo es la Torratxa o Torre dels Moros, la torre sepulcral romana del siglo III situada entre los campos cerca del núcleo de la iglesia. Junto a ella se encuentra la rectoría y la iglesia de Sant Menna, heredera de la basílica citada ya en el año 882. El patrimonio más singular, sin embargo, es el del siglo XX: el antiguo ayuntamiento y las antiguas escuelas de Vilablareix son obra del arquitecto gerundense Rafael Masó, figura destacada del Noucentisme catalán, que en 1912 proyectó también la Escola Madrenc. Completan el conjunto la ermita de Sant Roc, en el punto más alto del término, y Mas Pi, una de las masías históricas conservadas.

Economía

La agricultura de secano, la ganadería y la avicultura fueron durante siglos la base económica del municipio, y todavía se practican en el núcleo rústico de Vilablareix, lejos de la autopista. El verdadero motor económico actual es, sin embargo, industrial: el polígono del Perelló, bien posicionado junto a la AP-7 y a un paso de la ciudad de Girona, ha atraído un tejido empresarial diversificado y en expansión. A ello se suma el Viver d'empreses El Rusc, en marcha desde 2012 con una docena de locales comerciales para emprendedores, y la llegada en 2024 del Girona Futbol Club, que trasladó sus instalaciones de entrenamiento a una finca cercana a la Maçana, al oeste de la autopista, un indicador más de cómo el municipio se ha integrado en la dinámica económica y deportiva de la capital gerundense.

Fiestas

La cita festiva más arraigada es el aplec de Sant Roc, también conocido como el aplec de les Núvies, que se celebra junto a la ermita de Sant Roc en una fecha próxima al 16 de agosto, festividad del santo, y que reúne a vecinos de los dos núcleos del municipio en una jornada de encuentro tradicional en lo alto del término. La vida local tiene además un altavoz propio poco habitual para un pueblo de su tamaño: Ràdio Vilablareix, la emisora municipal, llegó a ser en 2022 la radio local con más seguidores en Twitter de toda Cataluña, señal de una vida asociativa activa a pesar del crecimiento urbanístico acelerado de los últimos años.

Cuándo ir

Mediados de agosto, con el aplec de Sant Roc junto a la ermita del mismo nombre, es la mejor ocasión para visitar Vilablareix en ambiente de fiesta, aprovechando además que es el punto más alto del término y ofrece vistas sobre la llanura del Gironès y la ciudad de Girona. El resto del año, el atractivo del municipio está más en su cercanía a Girona que en una oferta propia estacional: cualquier época sirve para combinar una visita a la Torratxa romana y a la iglesia de Sant Menna con una excursión a la capital, a solo unos minutos de distancia. Quien siga el fútbol puede además acercarse a las instalaciones de entrenamiento del Girona FC, trasladadas al municipio en 2024.

Planifica tu visita

Vilablareix está prácticamente pegado a la ciudad de Girona, de la que se puede llegar en pocos minutos por carretera o en transporte urbano, lo que hace innecesario buscar alojamiento en el propio municipio: lo más práctico es alojarse en Girona capital y dedicar una mañana a recorrer Vilablareix. La visita puede empezar en el núcleo de la iglesia, con la Torratxa romana y la iglesia de Sant Menna, seguir hacia el antiguo ayuntamiento y la Escola Madrenc, ambos de Rafael Masó, y terminar con la subida al puig de Sant Roc y su ermita, el mejor mirador del término a pesar de sus modestos 194 metros. El núcleo del Perelló, más industrial y residencial, interesa sobre todo a quien busque servicios o se desplace por la AP-7, que divide el municipio en dos mitades bien diferenciadas.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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