Pals, Girona

Pals. Pueblos de Girona

Pals es una villa y municipio de la provincia de Girona integrado en la comarca del Baix Empordà, con 2.534 habitantes según el INE en una superficie de 25,8 kilómetros cuadrados, a 55 metros de altitud. Limita con Torroella de Montgrí, Fontanillas, Palau-Sator, Torrent, Regencós y Bagur. Su nombre procede del latín palus, «lugar pantanoso», en referencia a las zonas húmedas que durante siglos definieron el paisaje y la vida de sus habitantes.

📝 Contenido:
  1. Un castillo documentado desde el siglo IX
  2. Geografía y vegetación
  3. El arroz que dio nombre a la comarca
  4. El Grau, la playa que cambió de nombre
  5. Lugares de interés y personajes ilustres
  6. Demografía
  7. Otros Pueblos de Girona

Un castillo documentado desde el siglo IX

El castillo de Pals aparece documentado por primera vez en el año 889, bajo el nombre de castillo de Mont-Aspre, cuando el rey Odón I de Francia hizo una donación relacionada con él. Un segundo documento, de 994, recoge otra donación, esta vez de los condes de Barcelona Ramón Borrell y Ermessenda, que cedieron la torre de Pals y la iglesia de Sant Pere al obispo de Girona. A finales del siglo X la propiedad pasó a la familia del caballero Gausfred Vidal, y en 1065 el señorío de Pals retornó a los condes de Barcelona. Entre 1380 y 1482 la comarca vivió las revueltas campesinas conocidas como la Guerra dels Remences, que culminaron en la guerra civil catalana contra Juan II; el conflicto dejó muy dañado el castillo, y el monarca permitió reutilizar sus piedras para reconstruir la iglesia de Sant Pere y las murallas de la villa, de manera que solo se conservó la torre circular conocida hoy como la Torre de les Hores. En 1501, ya bajo Fernando el Católico, Pals se organizó como municipio independiente con atribuciones de villa y poderes para imponer tributos.

Una curiosidad historiográfica, sostenida por el escritor Jordi Bilbeny, fundador del Institut de Nova Història, afirma que Cristóbal Colón habría sido en realidad un noble catalán que zarpó desde la playa de Pals, y no desde Palos de la Frontera, en el viaje de 1492. Se trata de una teoría minoritaria, no aceptada por la historiografía académica, pero que ha generado en la propia villa cierta tradición local e incluso una ruta turística centrada en esa hipotética relación entre Pals y el descubrimiento de América.

Geografía y vegetación

El término de Pals combina una extensa llanura de campos de secano, en su mayoría arrozales, con las montañas y colinas del macizo de Begur, entre las que destacan el Quermany Gros, con 221 metros, el Puig Major, con 171, o el Puig dels Corbs, con 117, entre otras elevaciones menores. La vegetación está dominada por los pinares de pino piñonero y pino blanco que se extienden por las laderas del macizo, mientras que en torno a la laguna de agua dulce de las Basses d'en Coll aparecen extensos cañizares y, en las dunas de la playa, una de las muestras de vegetación psamófila más importantes de toda Cataluña. El municipio se reparte además en varios núcleos de población bien diferenciados, entre ellos el barrio de Samària, la localidad de Els Masos de Pals, en torno a la iglesia de Sant Fructuós, y urbanizaciones costeras como Sa Punta o Palsmar, surgidas con el desarrollo turístico de las últimas décadas.

El arroz que dio nombre a la comarca

Durante siglos, la combinación de zonas pantanosas y una propiedad de la tierra muy concentrada hizo de Pals un pueblo considerado insalubre, caciquista y pobre. El cultivo del arroz, documentado ya desde el siglo XIV, fue el elemento que terminó transformando esa realidad: a comienzos del siglo XX la saga de indianos descendientes de Pere Coll i Rigau y de su hijo Pere Coll i Llach, político y empresario amigo del presidente Companys, impulsó decididamente su desarrollo, dando lugar a la marca Arròs de Pals, hoy adherida al sello de garantía Productes de l'Empordà. Hasta el siglo XVII el término sufrió además frecuentes ataques de corsarios, razón por la que muchas masías antiguas conservan todavía almenas defensivas. En la actualidad Pals es un municipio dedicado sobre todo al turismo familiar, aunque la construcción sigue siendo uno de los puntales de su economía y buena parte del territorio continúa dedicado a la agricultura, con importantes cultivos de secano y arrozales que mantienen viva la tradición agrícola de la villa.

El Grau, la playa que cambió de nombre

La actual playa de Pals se llamaba antiguamente «El Grau», que significa puerto, y el paisaje costero que se contempla hoy no es el mismo que en siglos anteriores: donde ahora hay arrozales y pinares, antes había marismas, y según los mapas antiguos el río Ter llegaba a desembocar en Pals. El geólogo Joan Carandell Pericay explicó en su día que el retroceso del mar desde el año 1300, unido a los vientos del norte y noreste, fue configurando a lo largo de la costa las dunas que hoy se conocen y admiran, en un entorno rico en pesca por la poca profundidad de sus aguas y la abundancia de vegetación submarina. Al sur de esta playa se extiende la Platja Gran, de arena más gruesa y aguas más profundas, en un entorno semiurbanizado de gran valor natural que incluye el espacio de la antigua Radio Liberty y que limita, más al sur, con la playa del Racó, ya en el término de Begur.

Lugares de interés y personajes ilustres

El centro histórico medieval de Pals conserva la torre románica de Les Hores, construida entre los siglos XI y XIII, además de calles empedradas, arcos de medio punto y fachadas con ventanas ojivales propias del barrio gótico. La muralla conserva cuatro torres cuadradas que datan del siglo XIV, y entre los rincones turísticos de la villa destacan también el mirador de Josep Pla, con vistas a los campos del Ampurdán y a las islas Medas, la plaza Mayor y la iglesia de Sant Pere. Pals cuenta además con una notable tradición cultural e intelectual: entre sus vecinos ilustres figuran el cosmógrafo y jurista Mossèn Johan Pere, que llegó a formar parte de la corte de los Reyes Católicos y publicó en 1489 unas tablas astronómicas en lengua catalana; el geógrafo Joan Carandell Pericay, ya citado; y el poeta surrealista Ventura Ametller, seudónimo del veterinario Bonaventura Claveguera, amigo y confidente de Josep Pla, quien llegó a escribir que «Pals merece no una, sino cien visitas». Por la villa han pasado o residido también la poeta Montserrat Abelló, la dibujante y feminista histórica Núria Pompeia y el ensayista y editor Salvador Pàniker. Desde hace años, Pals mantiene además un hermanamiento con la localidad jiennense de Orcera.

Demografía

La serie histórica de población de Pals es excepcionalmente larga, con datos que se remontan a 1717, cuando el municipio apenas contaba con 480 habitantes; la cifra fue creciendo de forma irregular hasta situarse en torno a los 1.300-1.500 vecinos durante buena parte de los siglos XIX y XX, con 1.675 habitantes en 1991. El verdadero salto se produjo en la primera década de este siglo, cuando la población pasó de 1.976 habitantes en 2001 a un máximo de 2.799 en 2009, el mayor dato de toda la serie disponible. Entre 2013 y 2014 se registró un descenso brusco del 7,6 %, con 207 vecinos menos en solo doce meses, un escalón que, como suele ocurrir en los municipios costeros con alto número de residentes extranjeros, probablemente responde a una depuración puntual del padrón y no a un episodio de despoblación real. Desde entonces la cifra se ha mantenido relativamente estable, con los 2.534 habitantes actuales suponiendo una pérdida del 9 % respecto a aquel máximo de 2009, en un municipio que combina su fuerte atractivo turístico y patrimonial con una base demográfica consolidada a lo largo de más de tres siglos de historia documentada.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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