La Vall D'en Bas, Girona

La Vall D'en Bas. Pueblos de Girona

📝 Contenido:
  1. Introducción
  2. Geografía
  3. Historia
  4. Patrimonio
  5. Economía
  6. Fiestas y Tradiciones
  7. Cuándo Ir y Qué Ver
  8. Planifica tu Visita
  9. Otros Pueblos de Girona

Introducción

La Vall d'en Bas es un municipio de la provincia de Girona, en la comarca de la Garrotxa, situado en la cabecera del río Fluviá y rodeado por las sierras del Corb, de Sant Miquel y de Llancers, además del Puigsacalm, que con sus 1.515 metros domina todo el valle. Tiene 3.269 habitantes, 90,7 km² de término y un núcleo administrativo que se asienta a 510 metros de altitud. No es un pueblo en el sentido tradicional, sino un valle entero: trece núcleos de población repartidos entre antiguas aldeas, caseríos e iglesias románicas que, desde 1968, forman un solo municipio.

Geografía

El término de la Vall d'en Bas ocupa la cuenca alta del Fluviá, encajada entre varias sierras volcánicas típicas de la Garrotxa. El paisaje combina castaños, robles, encinas y hayedos, y el relieve va desde el fondo del valle hasta la cumbre del Puigsacalm, el techo de la comarca. El municipio reúne trece entidades de población: Sant Esteve d'en Bas, que ejerce de capital, La Dreta del Fluviá, L'Esquerra del Fluviá, Falgars d'en Bas, Hostalets d'en Bas, Joanetes, El Mallol, El Mercadal, La Pinya, Puigpardines, Sant Privat d'en Bas, La Serra y Vilallonga, un mosaico de pequeños núcleos disperso por todo el valle que explica buena parte de la identidad local.

Historia

El municipio actual nació en 1968 de la fusión de cuatro antiguos ayuntamientos: Sant Privat d'en Bas, Sant Esteve d'en Bas (conocido simplemente como "Bas"), Joanetes y La Pinya. La capitalidad recayó primero en la villa de El Mallol, y más tarde se trasladó a Sant Esteve d'en Bas, donde sigue hoy. Por eso las series de población anteriores a 1970 son en realidad la suma de aquellos cuatro municipios históricos, y las caídas que se observan en los censos del siglo XIX y mediados del XX no reflejan solo el abandono del valle, sino también los reajustes administrativos propios de una comarca que, como gran parte de la Cataluña interior, vivió un intenso proceso de emigración hacia las ciudades industriales durante buena parte del siglo XX.

El valle tiene, sin embargo, una historia propia mucho más antigua, ligada a sus iglesias románicas y a sus linajes señoriales. El personaje más ilustre vinculado a esta tierra es Francesc de Verntallat, señor del castillo de Montpalau, que en el siglo XV encabezó la revuelta de los remences, el movimiento campesino catalán que luchó contra los "malos usos" feudales y que acabó siendo decisivo en la abolición de la servidumbre en Cataluña. Su memoria sigue viva en el valle: la escuela de Sant Esteve d'en Bas lleva hoy su nombre. El municipio también ha dado otras figuras destacadas, como el escritor Josep Estartús i Aiguabella, el rector de La Pinya Francesc Gay i Coll (1887-1936) y la poetisa Mercè Bayona i Codina.

Patrimonio

El patrimonio de la Vall d'en Bas es, sobre todo, un patrimonio de iglesias románicas repartidas por sus distintos núcleos. Santa Maria de la Pinya, del siglo X, fue consagrada por el abad Oliba en el año 1022, uno de los nombres más influyentes del monacato catalán medieval. Sant Privat, de 1017, Sant Esteve d'en Bas, del siglo XII, Sant Joan dels Balbs, del siglo X, Sant Romà de Joanetes, del siglo XII, y Sant Pere de Falgars, del siglo XI, completan un conjunto de templos que convierten al valle en un auténtico itinerario del románico rural catalán. A ellas se suman el antiguo monasterio de Santa Maria de Puigpardines, también del siglo XII, y las ermitas de Sant Quintí d'en Bas, de finales del siglo X, y de Sant Miquel de Castelló.

Junto al patrimonio religioso, dos núcleos del municipio están catalogados como conjunto histórico-artístico: la villa de El Mallol, antigua capital del municipio, y el núcleo de Hostalets d'en Bas, uno de los pueblos con más encanto de toda la Garrotxa, con su arquitectura tradicional de piedra muy bien conservada, sus soportales y sus antiguas casas de payés reconvertidas hoy en buena parte en alojamientos rurales y restaurantes.

Economía

La economía del valle sigue teniendo una base claramente agrícola y ganadera: el secano, con el maíz como cultivo principal, convive con un regadío dedicado a frutas y hortalizas, y la ganadería bovina, ovina y porcina sostiene además una industria local de embutidos de cierta tradición. A ese tejido rural se suma un turismo residencial de peso considerable, favorecido por la cercanía de la Garrotxa y por el atractivo paisajístico de un valle volcánico salpicado de iglesias románicas, que atrae tanto a visitantes de fin de semana como a segundas residencias. Esa combinación de agricultura, ganadería y turismo explica también la recuperación demográfica de las últimas dos décadas: desde el mínimo de comienzos de los años noventa, el municipio ha ido sumando población año tras año, en buena parte gracias a familias que han encontrado en el valle una alternativa de vida más tranquila sin renunciar a la cercanía de Olot.

Fiestas y Tradiciones

Cada uno de los núcleos que forman el municipio conserva su propio calendario de fiestas mayores, ligadas tradicionalmente al santo patrón de cada antigua parroquia: Sant Esteve, Sant Privat o Sant Joan dan nombre a celebraciones locales que se reparten a lo largo del año por Sant Esteve d'en Bas, Sant Privat d'en Bas, Joanetes o La Pinya. Esa dispersión en pequeñas fiestas de núcleo, en lugar de una única gran fiesta municipal, es en sí misma una de las señas de identidad de un municipio que nació de la unión de varios pueblos distintos y que mantiene viva esa pluralidad.

Cuándo Ir y Qué Ver

La primavera y el otoño son las estaciones más agradecidas para recorrer la Vall d'en Bas, cuando el valle luce los colores de los hayedos y robledales y las temperaturas invitan a caminar entre los distintos núcleos y sus iglesias románicas. El verano es la temporada alta del turismo residencial, con buen tiempo para subir al Puigsacalm, mientras que el invierno, más frío por la altitud y la cercanía de las sierras volcánicas, es la época menos concurrida pero también la más tranquila para visitar Hostalets d'en Bas y El Mallol sin aglomeraciones.

Planifica tu Visita

La Vall d'en Bas se encuentra en el corazón de la Garrotxa, cerca de Olot, la capital comarcal, lo que la convierte en una parada natural para quien visite esta zona volcánica de la provincia de Girona. Conviene dedicarle al menos un día completo, ya que el interés del municipio no se concentra en un único núcleo, sino que se reparte entre Sant Esteve d'en Bas, Hostalets d'en Bas, El Mallol y los distintos templos románicos del valle, bastante distantes entre sí como para requerir desplazamientos en coche.

La cercanía de Olot permite además combinar la visita con el parque natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, de modo que una escapada a la Vall d'en Bas se integra con facilidad en una ruta más amplia por los volcanes y las hayedos de esta comarca gerundense, una de las más singulares de toda Cataluña. Quien disponga de tiempo puede también subir al Puigsacalm, el techo de la comarca con sus 1.515 metros, un ascenso exigente pero muy popular entre los senderistas que visitan la zona, con vistas que en días despejados alcanzan buena parte de las Comarques Gironines y el Pirineo oriental.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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