- Sant Joan de Moró: el pueblo que se independizó de su vecino hace apenas tres décadas en Castellón
- Geografía de Sant Joan de Moró
- Historia: de pedanía de Villafamés a municipio propio
- Patrimonio de Sant Joan de Moró
- Economía: una localidad que vive del azulejo
- Fiestas de Sant Joan de Moró
- Cuándo ir a Sant Joan de Moró
- Planifica tu visita a Sant Joan de Moró
- Otros Pueblos de Castellón
Sant Joan de Moró: el pueblo que se independizó de su vecino hace apenas tres décadas en Castellón
En la comarca de la Plana Alta, entre el valle de la rambla de la Viuda y las primeras estribaciones hacia el interior de Castellón, Sant Joan de Moró es uno de los municipios más jóvenes de la provincia: no existió como ayuntamiento independiente hasta 1990. Hoy suma 3.695 habitantes (INE 2025) repartidos en 29 km², con el núcleo urbano a 178 metros de altitud.
Geografía de Sant Joan de Moró
El término se asienta sobre el «Plá de Moró», la zona llana más próxima a la rambla de la Viuda, donde se reparten el casco urbano y varios caseríos históricos: Correntilla, Mas de Flors, Pla de Lluch, Mas dels Armelers, Mas del Pi, Mas de Masianos y Mas de Boeta. El relieve cambia de norte a sur: la mitad septentrional es de lomas suaves y barrancos encajados, mientras que al sur y al este se levantan las mayores alturas del municipio, con la sierra de Portell y el Tossal de Mollet como referencias del paisaje. Por el centro y el oeste discurre el propio cauce de la rambla, junto al embalse de María Cristina.
Sant Joan de Moró limita con Alcora al oeste, Costur al noroeste, Villafamés al norte, Castellón de la Plana al sur y Borriol al este, todos ellos municipios castellonenses. Se llega desde la capital de la provincia por la CV-16 y después la CV-160. El clima es mediterráneo, con veranos que superan con facilidad los 30 °C e inviernos suaves.
Historia: de pedanía de Villafamés a municipio propio
El rastro humano del término se remonta a los íberos y los romanos, que dejaron huella en el entorno del Mas de Flors, y continúa con los musulmanes antes de la llegada cristiana tras la reconquista, fechada en una donación de 1238. Pero el hito que da nombre a la localidad es el Castell de Moró, del que ya hay noticia documental en el año 1100: una posesión aragonesa encajada en el Tossal de Mollet, a unos 700 metros de altura, que formaba parte del cinturón defensivo de Montornés.
Durante siglos, Sant Joan de Moró compartió la suerte agrícola y rural de sus vecinos, siempre bajo la dependencia administrativa de Villafamés. El giro llegó en los años 1970, cuando el auge industrial del sector azulejero de la vecina Alcora arrastró también a esta localidad y la convirtió en un núcleo cerámico con peso propio. Ese desarrollo económico alimentó, años después, la voluntad de independencia administrativa: el expediente de segregación se abrió ya en 1957, pero no fue hasta que el Tribunal Supremo lo confirmó en 1987, y se hizo efectivo en 1990, cuando Sant Joan de Moró dejó de ser pedanía para convertirse en ayuntamiento propio. La tramitación legal, larga y compleja, se recuerda localmente unida al trabajo de Jesús Beire.
Patrimonio de Sant Joan de Moró
La iglesia parroquial empezó siendo una simple ermita, construida en 1887 cuando el núcleo de casas apenas existía. Tiene una sola nave rectangular, y entre sus elementos destacan la escalera de madera que sube al coro, la imagen de la Virgen de los Dolores, un Cristo de imitación románica y las vidrieras de Fernando Vicent. No se erigió en parroquia independiente de Villafamés hasta 1952, cuando el obispo de Tortosa reconoció el aumento de feligreses.
Más reciente es la ermita de Sant Vicent, de diseño moderno y construida en 2007 junto a la Font del Ros. El paraje que la rodea conserva especies del bosque mediterráneo, pero también limita con una gran mina a cielo abierto que le ha dado, entre los vecinos, el apodo irónico de «Sant Vicent Titadyne».
El yacimiento más importante del municipio es el poblado ibérico del Tossal de Mollet, ya mencionado por el naturalista Cavanilles en sus trabajos de 1795 y excavado formalmente en 1977 por los arqueólogos André Bazzana y Pierre Guichard. Sobre una superficie de unos 500 metros, pueden distinguirse todavía una fortificación, una villa, una acrópolis y un castillo de planta rectangular que estuvo ocupado entre los siglos V y IX. Cerca de allí, el caserío de Mas de Flors conserva calles estrechas y trazado medieval, con restos de asentamiento romano, y en los últimos años se ha convertido en residencia de artistas, entre ellos el pintor Ripollés.
Economía: una localidad que vive del azulejo
La cerámica concentra hoy prácticamente toda la actividad laboral de Sant Joan de Moró, en buena medida como extensión del potente clúster azulejero de la vecina Alcora. La agricultura, que durante generaciones fue la base de la economía local, ha quedado relegada a un papel secundario: todavía se cultivan el almendro, el olivo y, con especial tradición, el algarrobo.
Esa transformación productiva se refleja en la propia demografía. La serie de población del INE, que arranca en 2001 con 1.842 habitantes, muestra un crecimiento prácticamente ininterrumpido hasta los 3.695 actuales: el pueblo ha duplicado su censo en apenas un cuarto de siglo, impulsado por la cercanía a Castellón de la Plana y por la actividad industrial de la zona.
Fiestas de Sant Joan de Moró
- San Antonio (enero): se pide la protección de los animales, se reparte el «rollo» —un roscón de trigo con semillas aromáticas— y se enciende una hoguera en la plaza.
- San Miguel: romería que se celebra la semana siguiente a la Magdalena de Castellón, en la que los vecinos suben junto con los de Villafamés a la ermita del mismo nombre para una misa y un almuerzo de hermandad.
- Fiesta de la segregación (15 de febrero): conmemora la independencia administrativa del municipio con una comida popular alrededor de una paella gigante.
- Festes de Sant Joan (del 22 de junio al 1 de julio): las fiestas mayores, con actos religiosos, bandas de música, verbenas, bous al carrer, fuegos artificiales y tir i arrossegament.
En la mesa, dos platos resumen la tradición local: l'olla, un guiso de legumbres con carnes y embutidos de matanza, y el curioso bolo de garrofera, un hongo anaranjado que crece adherido al tronco del algarrobo y que se cocina de formas muy diversas.
Cuándo ir a Sant Joan de Moró
El calendario festivo marca los mejores momentos para visitar: enero, con la hoguera y el reparto del rollo de San Antonio; mediados de febrero, con la fiesta de la segregación y su paella gigante; o el tramo de finales de junio, cuando se concentran las fiestas mayores con mayor despliegue de actos. Fuera de fiestas, el verano mediterráneo con temperaturas por encima de los 30 °C hace más llevadera una visita a primera hora a los restos del Tossal de Mollet o al paraje de la ermita de Sant Vicent.
Planifica tu visita a Sant Joan de Moró
Sant Joan de Moró se alcanza desde Castellón de la Plana por la CV-16 y la CV-160, a poca distancia también de Alcora y de Villafamés, lo que permite combinar la visita con estos dos municipios vecinos. El yacimiento ibérico del Tossal de Mollet y el caserío de Mas de Flors son las paradas obligadas para quien se interese por la historia del término, mientras que la ermita de Sant Vicent, junto a la Font del Ros, ofrece el paseo más tranquilo por el entorno natural. Para cualquier gestión, el ayuntamiento atiende a través de su web municipal, y a sus vecinos se les conoce con el gentilicio de santjoaners.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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