- Burriana: la Ciudad Verde que debe su nombre a cuarenta torres, en Castellón
- Lo que Cuentan los Censos de Burriana
- Burj + Anna: Cuatro Teorías para un Solo Nombre
- Un Campanario Volado con 32 Cajas de Dinamita
- Naranjas, Modernismo y un Museo Dedicado a la Fruta
- Quince Kilómetros de Costa y una Población que se Triplica
- Planifica tu Visita a Burriana
- Otros Pueblos de Castellón
Burriana: la Ciudad Verde que debe su nombre a cuarenta torres, en Castellón
En el siglo X, el geógrafo al-Razi llamó a este lugar Medina Alhadra, la Ciudad Verde, por la fertilidad de sus tierras, y la contaba entre las poblaciones más importantes al norte de Valencia. Mil años después, Burriana —cooficialmente Borriana— sigue rodeada de campos de naranjos, tiene quince kilómetros de costa llana y continua, y acaba de alcanzar su máximo histórico de población: 37.915 habitantes en 2025, después de una década entera de estancamiento.
Lo que Cuentan los Censos de Burriana
La serie de Burriana es de las más completas de esta web: 25 recuentos consecutivos desde 2001, sin un solo hueco. Y se divide con nitidez en tres actos.
Primer acto: doce años de expansión. De 27.055 habitantes en 2001 la ciudad sube todos los años sin excepción hasta los 35.598 de 2012. Son 8.543 vecinos nuevos, un crecimiento del 31,6 % en once años.
Segundo acto: diez años de parón. En 2013 el padrón cae a 34.744 habitantes, 854 menos que el año anterior, y ahí se queda la ciudad durante una década larga. Los datos hablan por sí solos:
- 2014: 34.783
- 2016: 34.643
- 2017: 34.464 (el mínimo del tramo)
- 2019: 34.683
- 2021: 34.903
- 2022: 35.019
Nueve años moviéndose en una banda de menos de seiscientas personas. Burriana llegó a estar en 2017 con 1.134 habitantes menos que en 2012.
Tercer acto: un despegue reciente y muy fuerte. En 2023 el padrón sube a 35.750 —recuperando por fin, once años después, la cifra de 2012—, y a partir de ahí se dispara: 36.927 en 2024 (+1.177 en un año) y 37.915 en 2025 (+988 más).
Son 2.896 habitantes en tres años, un ritmo que Burriana no había visto desde el tramo 2003-2006. La ciudad ha añadido en esos tres ejercicios más gente que en los diez anteriores juntos, y esa aceleración es lo que explica que el dato de 2025 sea el más alto de su historia. Buena parte de este crecimiento se atribuye a la inmigración extranjera.
Burj + Anna: Cuatro Teorías para un Solo Nombre
Pocos topónimos españoles acumulan tantas explicaciones alternativas como este, y vale la pena repasarlas porque ninguna es concluyente.
La hipótesis latina. Se ha propuesto una villa de Burrus o Burrius, teoría poco aceptada porque ese nombre es desconocido en la toponimia romana. Una variante la relaciona con la gens Burriena, una familia de los últimos momentos de la República conocida a través de Gaius Burrienus, praetor urbanus en Roma en el año 82 a. C. El problema es que no hay pruebas de que esa familia tuviera propiedad alguna aquí, ni de que su nombre fuese adaptado por los árabes como Medina Buryena.
La hipótesis árabe, que es la más gráfica. Burriana tenía un número extraordinario de torres: cuarenta, según el historiador Rafael Martí de Viciana —posiblemente contando también las extramuros, porque la localidad amurallada era de tamaño reducido—. De ahí vendría el nombre, compuesto por el término árabe burj, que significa precisamente 'torre', y el nombre del río Anna, que flanquea la ciudad: Burj + Anna → Burriana.
La hipótesis agrícola. El propio cronista Viciana sostuvo en el siglo XVI que la denominación actual era más antigua y que resultaba de unir Buris, en latín, y Ana, en griego, con el significado conjunto de 'suelo favorable a la labranza'. Dicho de un municipio rodeado de naranjos, no suena descaminado.
Y la hipótesis griega. Se ha planteado una fundación por griegos procedentes de la provincia de Buris, o bien que setecientos años antes de Cristo un tal Sic Ano fundara el poblado con el nombre de Brigiana, 'población fuerte de Ana'.
Un Campanario Volado con 32 Cajas de Dinamita
El patrimonio de Burriana tiene dos piezas mayores, y la historia de una de ellas es especialmente dura.
El campanario de Burriana se construyó a mediados del siglo XIV, obra del maestro cantero Bertomeu Bataller. No nació como campanario, sino como torre fortificada del palacio municipal o casa de la Vila, y cumplía a la vez tres funciones: defensiva, de torre de comunicaciones y de reloj público.
Durante la Guerra Civil fue dinamitado y destruido con 32 cajas de dinamita. La reconstrucción la firmó el arquitecto valenciano Enrique Pecourt Betés. Que el campanario siga hoy en pie no es una casualidad: es una reconstrucción.
La otra gran pieza es la Basílica de El Salvador, y se lee como un estrato geológico. La iglesia data del siglo XIII, con un ábside de estilo gótico primitivo que conserva elementos románicos; la torre campanario se levantó en el siglo XV; y en 1762 se adosó a la nave gótica la capilla de la Comunión, decorada con frescos de J. Vergara. El conjunto fue declarado monumento histórico artístico Nacional en 1969 y elevado al rango de Basílica Menor el 17 de mayo de 2013.
Hay más, y algunas piezas son muy antiguas: la Torre vigía, la Torre del mar —junto a la desembocadura del río Ana, en un enclave privilegiado cerca del Clot de la Mare de Déu—, la Torre Tadeo, el yacimiento fenicio de Vinarragell, el ex-convento de la Merced y la Alquería de Carabona.
Esta última merece una nota táctica. De aquel conjunto de alquerías solo queda una casa-torre bien conservada, de época romana. Junto a ellas estableció su campamento el ejército de Jaime I en 1233 para conquistar Burriana, y la elección no fue estética: desde allí cortaba el suministro árabe que llegaba desde Valencia. Está al sur de la ciudad, entre la AP-7 y la carretera de Nules.
La plaza que Jaime I conquistó era una fortaleza de muralla circular. Aquellas murallas se conservaron completas hasta el siglo XVII, y fue la propia expansión demográfica de la villa la que obligó a derribarlas.
Naranjas, Modernismo y un Museo Dedicado a la Fruta
La economía de Burriana se explica en una palabra: naranjo. La agricultura es la base, con predominio absoluto del cítrico, y la industria principal es la dedicada a su manipulación y transformación. Incluso el puerto se construyó originalmente para la exportación de cítricos, aunque hoy se dedique a la actividad pesquera.
Aquella riqueza naranjera dejó una huella arquitectónica muy concreta y poco conocida: la ciudad está sembrada de casas modernistas de estilo valenciano de principios del siglo XX, repartidas por calles como San Vicente o El Barranquet. El edificio más destacado de ese modernismo es, posiblemente, el Círculo Frutero Burrianense —un nombre que ya lo dice todo sobre el origen del dinero que lo pagó—.
Y hay un Museo de la Naranja, instalado también en un notable edificio modernista. No es un museo de curiosidades: es el museo de lo que ha dado de comer a este municipio durante más de un siglo. La ciudad cuenta además con un museo arqueológico municipal, nutrido por los vestigios de las distintas civilizaciones halladas en el término.
Los reconocimientos institucionales acompañaron a esa prosperidad. En 1348, Pedro IV de Aragón concedió el privilegio de que la senyera de Burriana fuese acrecentada con una franja azul y tres coronas. En 1542, por la posición antiagermanada de los cargos públicos de la villa, Carlos I amplió esa concesión a los sellos y escudos municipales. Y en 1901 la reina regente, en nombre de Alfonso XIII, le concedió el título de ciudad.
Quince Kilómetros de Costa y una Población que se Triplica
Burriana se asienta en la parte más llana de la Plana Baja, a solo 13 metros sobre el nivel del mar, y cuenta con 15 kilómetros de costa llana, lineal y continua.
Su playa principal es El Arenal, a 1,5 km del centro de la ciudad: 2.000 metros de longitud, 60 metros de anchura media, arena fina, mínima pendiente, oleaje moderado y un grado de ocupación alto. Hay además la playa de la Malvarosa y la playa del Grao.
La zona marítima no es un apéndice estacional: los Poblados Marítimos mantienen más de 4.000 residentes permanentes durante todo el año. Pero en verano la cosa cambia de escala, porque esa población llega a triplicarse, convertida en referencia turística para las localidades del interior de la comarca.
Si tu visita es de playa, tenlo en cuenta al elegir fechas: hablamos de pasar de unos cuatro mil vecinos a más de doce mil personas en la misma franja costera.
Planifica tu Visita a Burriana
- Provincia: Castellón (Comunidad Valenciana), comarca de la Plana Baja
- Población: 37.915 habitantes (2025), máximo histórico
- Superficie: 47,2 km²
- Altitud: 13 m s. n. m.
- Código INE: 12032
- Gentilicio recogido: borrianenca
- Nombre cooficial en valenciano: Borriana
- Costa: 15 km; playas de El Arenal, la Malvarosa y el Grao
- Unidades de población: Alquerías Santa Bárbara, Alquerías Valencia y Poblados Marítimos
- Web municipal: burriana.es
Se accede desde Castellón de la Plana por la CV-18 o la N-340, y el término limita con Alquerías del Niño Perdido, Nules, Vila-real y Almassora.
Una sugerencia para aprovechar mejor el viaje: Burriana funciona como dos visitas distintas. Por un lado el conjunto histórico, con la basílica, el campanario reconstruido y el paseo modernista de las casas fruteras. Por otro, la franja costera, con El Arenal y el Clot de la Mare de Déu, una zona de humedales en la desembocadura del río que cambia por completo el paisaje a un par de kilómetros del centro.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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