Sitges

Sitges. Pueblos de Barcelona

📝 Contenido:
  1. Sitges: el pueblo de silos que acabó siendo el municipio más caro de España
  2. Lo que Cuentan los Censos de Sitges
  3. Antes del Turismo: Malvasía, Pesca y el Puerto del Penedés
  4. Del Castillo del Cerro de la Punta a la Pia Almoina
  5. Tres Puertos Deportivos y un Festival de Cine
  6. El Precio de Ser Sitges
  7. Cuándo Ir a Sitges
  8. Planifica tu Visita a Sitges
  9. Otros Pueblos de Barcelona

Sitges: el pueblo de silos que acabó siendo el municipio más caro de España

El nombre lo dice todo sobre su origen y nada sobre su presente. Sitges es el plural catalán de sitja, que significa silo: un topónimo de pueblo agrícola, de grano guardado bajo tierra. Hoy esta villa de la comarca del Garraf, a 38 kilómetros al sur de Barcelona, tiene 32.609 habitantes, tres puertos deportivos, un festival de cine de referencia europea y el dudoso honor de haber sido catalogada en febrero de 2008 como el municipio más caro de España. Entre el silo y el metro cuadrado de lujo median tres siglos que la serie de población cuenta con detalle.

Lo que Cuentan los Censos de Sitges

Con 47 años de datos entre 1717 y 2025, esta es una de las series más completas que se pueden seguir en la costa catalana, y tiene un giro inesperado en los años veinte del siglo pasado.

En 1717 vivían aquí 1.606 personas. El siglo XVIII fue de crecimiento sólido: 3.511 habitantes en 1787, más del doble en setenta años, impulsado por el comercio marítimo y la viña.

Luego vino el estancamiento, y fue largo. El máximo del siglo XIX se alcanzó en 1857 con 3.679 vecinos, y a partir de ahí la villa perdió gente de forma continuada: 3.499 en 1877, 3.270 en 1887 y 3.162 en 1900. Son 517 habitantes menos en poco más de cuatro décadas, un 14 % de caída. Sitges entraba en el siglo XX con menos gente que a mediados del XIX.

El cambio fue brusco y está fechado en una sola década. De 3.776 habitantes en 1920 se pasó a 6.962 en 1930: 3.186 personas más en diez años, es decir, la villa casi se duplicó. Ningún otro intervalo de la serie se le acerca en términos relativos. La Guerra Civil dejó su marca inmediatamente después: de 7.977 habitantes en 1936 se bajó a 7.355 en 1940, 622 menos.

A partir de ahí, ascenso sostenido pero sin prisa: 10.491 en 1960, 11.451 en 1970, 11.850 en 1981 y 11.849 en 1986 —un quinquenio completamente plano, con un habitante de diferencia— y 13.096 en 1991.

La gran transformación es la más reciente. Entre 1991 y 2001 el censo salta de 13.096 a 20.345: 7.249 personas, un 55 % más en una década. Y de ahí a los 32.609 de 2025, con un único tropiezo significativo: el descenso de 29.140 a 28.171 habitantes entre 2013 y 2014, 969 vecinos menos en un año. El máximo histórico es el dato actual, y en los últimos cinco ejercicios Sitges ha vuelto a crecer con fuerza: de 29.553 en 2020 a los 32.609 de hoy.

Antes del Turismo: Malvasía, Pesca y el Puerto del Penedés

La economía histórica de Sitges se sostuvo sobre la viña, y muy en particular sobre la malvasía, la variedad con la que todavía hoy se elabora el célebre vino de malvasía de Sitges. Junto a ella se cultivaban trigo, huerta, algarrobos y el palmito, la planta que es símbolo de la comarca del Garraf.

La otra pata fue el mar. Desde 1345, cuando Vilafranca del Penedès solicitó autorización para disponer de un puerto en Sitges, la villa se convirtió en la salida comercial al exterior de los productos del Penedés: un papel que mantuvo durante siglos y que explica su prosperidad relativa frente a otros pueblos de la costa.

Hay un capítulo poco conocido que conviene contar. En el siglo XVIII, muchos sitgetanos se establecieron en colonias de la costa occidental del golfo de Cádiz, atraídos por mejores condiciones de pesca y por la cercanía al comercio con América. Aquellos pescadores, junto a otros procedentes sobre todo de Mataró y Canet de Mar, contribuyeron a la fundación de la actual Isla Cristina, en Huelva. Todavía hoy quedan pruebas: palabras catalanas en el vocabulario local y apellidos como Miravent, Giralt o Cabot entre sus descendientes.

El comercio directo con las colonias americanas fue constante desde 1779 hasta comienzos del siglo XIX, y fue también la vía por la que entró en el pueblo el capital que, a la vuelta, levantó buena parte de su arquitectura.

Del Castillo del Cerro de la Punta a la Pia Almoina

La historia señorial de Sitges tiene nombres y fechas bien establecidos. En la Edad Media se construyó un castillo sobre el cerro de la Punta, justo donde hoy se levanta la casa consistorial, edificada en 1889. Su primer propietario fue la Seo de Barcelona, que lo cedió después al conde Mir Geribert en 1041.

En el siglo XII la villa pasó al control de la familia Sitges, que adoptó el topónimo como apellido y está documentada entre 1116 y 1308. Ese último año, Agnés de Sitges vendió sus derechos de castellanía a Bernat de Fonollar, señor del lugar entre 1306 y 1326 y caballero relacionado directamente con la corte de Jaime II. Su tumba y la de su esposa se conservan en la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla, el templo que remata la estampa más reproducida del pueblo.

Tras la muerte de su segunda mujer, Blanca de Abella, Sitges pasó por decisión sucesoria a la Pia Almoina de Barcelona, institución eclesiástica de asistencia a los pobres vinculada a la Seo, y permaneció en sus manos hasta 1814, cuando la villa se liberó definitivamente del dominio señorial y se incorporó a la corona. Quinientos años bajo la misma titularidad.

De la Sitges medieval queda además el rastro del cerro del Baluard, amurallado y unido al resto de la villa por un puente sobre la actual calle Mayor, las tres torres levantadas en 1303 en distintos puntos del pueblo y el palacio del Rey Moro, del siglo XIV. Mucho antes, en el siglo I, aquí había dos pequeños núcleos de población: uno en torno al cerro de la Punta y otro en la ermita del Vinyet, y la villa funcionaba como punto de intercambio ligado a la Olèrdola romana.

Tres Puertos Deportivos y un Festival de Cine

El Sitges actual vive del turismo y de la cultura, y sus cifras en ambos terrenos son llamativas. Es la villa con más puertos deportivos de España, con tres instalaciones: Port Ginesta, Garraf y Aiguadolç. Y la primera de ellas, Port Ginesta, es el puerto deportivo más grande de Europa.

En lo cultural, el municipio es la sede permanente del Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña, uno de los acontecimientos cinematográficos más importantes del continente y pionero del género fantástico. Sitges es además un destino significativo de turismo LGBT y una plaza habitual de congresos, conferencias y reuniones empresariales.

Su proyección internacional ha dejado episodios curiosos. Aquí se firmó en 1957 el Pacto de Sitges entre el Partido Liberal y el Partido Conservador colombianos; en 1967 se fundó en el pueblo la primera discoteca Pachá; y entre el 3 y el 6 de junio de 2010 la villa acogió la reunión del Club Bilderberg. La prensa internacional ha contribuido al mito: un artículo del New York Times Style Magazine titulado «Smitten with Sitges», firmado por Alexander Lobrano, situaba en la playa de San Sebastián la mejor playa urbana de Europa y comparaba el pueblo con Saint-Tropez, Ibiza, Capri y la isla croata de Hvar.

El Precio de Ser Sitges

Ese prestigio tiene una factura concreta, y es el dato menos turístico de todo el municipio. En febrero de 2008 Sitges fue listado como el municipio más caro de España: según los datos del 5 de marzo de aquel año, el precio medio del metro cuadrado era de 5.467 euros. Posteriormente ha superado los 11.250 euros por metro cuadrado, y la villa figura entre los municipios con la vivienda más cara de Europa.

La consecuencia está documentada: el acceso a la vivienda se ha vuelto muy difícil para la población joven de Sitges, y buena parte de ella ha tenido que emigrar a otros municipios y comarcas. Es la paradoja de la serie demográfica que abría este artículo: el pueblo nunca había tenido tantos habitantes como ahora, y al mismo tiempo nunca había expulsado a tantos de los suyos.

De la economía anterior al turismo —la pesca y, después, la fabricación de calzado— ya no queda prácticamente nada más allá de algunos talleres pequeños.

Cuándo Ir a Sitges

El calendario manda más que el clima. El festival de cine, en otoño, llena la villa de público especializado y es el momento de mayor efervescencia cultural del año; el verano es temporada alta de playa y de ambiente nocturno, con los precios y la afluencia que eso supone. Para ver el pueblo con calma —la iglesia de Sant Bartomeu i Santa Tecla, el Baluard, el casco antiguo— lo mejor son los meses templados de primavera y el final del otoño, cuando la luz del Mediterráneo sigue siendo buena y las calles recuperan su escala.

Planifica tu Visita a Sitges

  • Provincia: Barcelona (Cataluña), comarca del Garraf
  • Población: 32.609 habitantes (INE, 2025)
  • Superficie: 43,9 km²
  • Altitud: 10 m sobre el nivel del mar
  • Densidad aproximada: 743 hab/km²
  • Código INE: 08270
  • Gentilicio: sitgetà
  • Distancia a Barcelona: 38 km
  • Web municipal: www.sitges.cat

El término limita al oeste con Olivella y Begues, al sur con Sant Pere de Ribes y Vilanova i la Geltrú, al norte con Gavà y Castelldefels, y al este con el mar Mediterráneo. La llegada desde Barcelona es cómoda en tren y en coche, y una vez en el pueblo el casco antiguo se recorre andando: con solo 10 metros de altitud media, el único desnivel serio es la subida al cerro de la Punta, que vale cada escalón por la vista.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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