- Olivella: el pueblo del Garraf con un monasterio budista y un castillo en ruinas
- Lo que Cuentan los Censos de Olivella
- Historia: del Castell Vell a la despoblación de la peste
- Patrimonio: dos castillos y una iglesia románica tardía
- El Monasterio Budista del Garraf
- Un Pueblo sin Centro: la Vida en las Urbanizaciones
- Planifica tu Visita a Olivella
- Otros Pueblos de Barcelona
Olivella: el pueblo del Garraf con un monasterio budista y un castillo en ruinas
Olivella es uno de esos municipios catalanes que desmontan la idea de pueblo con plaza y calle mayor: casi todo su territorio —38,8 kilómetros cuadrados en plena comarca del Garraf— es parque natural, su núcleo histórico apenas suma unos cientos de vecinos y la mayoría de sus 4.435 habitantes vive repartida en urbanizaciones residenciales a 211 metros de altitud. Y, para completar el cuadro, dentro de su término hay un monasterio budista que funciona desde hace décadas en una antigua masía señorial.
Lo que Cuentan los Censos de Olivella
Pocos pueblos de la provincia de Barcelona pueden presumir de una serie de población tan larga: el primer dato disponible es de 1717, cuando Olivella tenía 155 habitantes. La cifra creció despacio durante el siglo XVIII y el XIX —252 en 1787, 507 en 1857— y después empezó un declive que llevó al pueblo a un mínimo de apenas 75 habitantes en 1975. Desde ahí la recuperación ha sido meteórica: 200 en 1986, 400 en 1991, 1.443 en 2001 y 4.435 en 2025, el dato más alto de toda la serie. En apenas 24 años Olivella multiplicó su población por más de diez, un vuelco que coincide con el crecimiento de sus urbanizaciones residenciales. El salto es tan pronunciado entre 2003 y 2007 —con subidas anuales de hasta el 15 % varios años seguidos— que conviene leerlo como lo que es, un pueblo que pasó de ser casi un despoblado a una zona residencial de la órbita de Barcelona, y no como un dato de padrón corregido. Pocas localidades de la provincia pueden enseñar una curva tan extrema: de 75 vecinos en 1975 a más de cuatro mil cincuenta años después, sin que en medio haya mediado ninguna fusión ni segregación municipal, solo el urbanismo residencial que fue llenando el término poco a poco.
Historia: del Castell Vell a la despoblación de la peste
El origen de Olivella se remonta al año 992, cuando surgió el primer núcleo habitado alrededor del Castell Vell, en lo alto del Puig Molí, un cerro de 303 metros desde el que se domina todo el municipio. Aquella población vivía de la agricultura de secano y, según la propia documentación histórica, formó parte del dispositivo defensivo del territorio durante la Reconquista.
Tras ese primer impulso llegó el retroceso: las malas cosechas y la devastación de la peste negra redujeron drásticamente la población medieval. No fue hasta el siglo XIV cuando Olivella volvió a crecer, esta vez de la mano de un puñado de masías que se fueron asentando alrededor del núcleo: Can Suriol, les Piques del Masseguer, Mas Liona, Mas Bargalló, la Crivillera, Can Grau, la Masia del Rector y Can Martí. Buena parte de ellas se conservan hoy en pie. A mediados del siglo XIX, cuando el pueblo ya tenía ayuntamiento propio, el Diccionario de Pascual Madoz le contaba apenas 295 habitantes.
Dentro del término existió también un segundo núcleo de población, Jafra, una antigua baronía hoy en ruinas en pleno parque del Garraf. De su pasado quedan los restos de las masías que la formaban y los de la iglesia de Santa María, que da idea del peso que llegó a tener dentro del municipio antes de quedar abandonada.
Patrimonio: dos castillos y una iglesia románica tardía
El patrimonio de Olivella se reparte entre dos cerros. En el Puig Molí se levantan las ruinas del Castell Vell, documentado como «Castrum Olivella» desde el año 992, coronadas hoy por una torre circular del siglo XVIII. Muy cerca, en el siglo XIII, se construyó la Iglesia del Castell Vell, un pequeño templo de estructura románica tardía con una sola nave de planta rectangular, ábside liso y la puerta de la fachada orientada al mediodía.
El núcleo urbano actual, en cambio, se asienta en el Puig Cabot, a 211 metros de altitud, alrededor de la casa de la villa y de la Església Nova, la parroquia dedicada a San Pedro y San Félix que se levantó hacia 1430 junto al llamado Castell Nou. Son, en conjunto, tres edificios religiosos y dos recintos fortificados para un pueblo de apenas unos cientos de vecinos en su casco histórico: una densidad de patrimonio que normalmente correspondería a una villa de mucho más tamaño, y que se explica porque Olivella tuvo, en la práctica, dos centros de población sucesivos antes de llegar al que hoy conocemos.
El Monasterio Budista del Garraf
El rincón más singular de Olivella no es medieval, sino del siglo XX: en la urbanización de la Plana Novella, dentro del parque natural, se encuentra el Palau Novella, una antigua casa señorial reconvertida en monasterio budista bajo el nombre de Sakya Tashi Ling, con museo propio dedicado a los monjes que lo habitan. Es, con diferencia, el elemento que distingue a Olivella de cualquier otro municipio de la comarca del Garraf, y un destino de visita por sí mismo para quien se adentre en el parque natural.
El término de Olivella guarda todavía otras dos referencias que lo conectan con el resto del Garraf: el Observatorio Astronómico del Garraf, instalado dentro del término municipal, y el pico conocido como Puig de Pota de Cavall, uno de los relieves que jalonan el macizo.
Un Pueblo sin Centro: la Vida en las Urbanizaciones
La estructura de Olivella es poco habitual: el núcleo histórico que lleva el nombre del municipio apenas reúne algo más de trescientos vecinos, mientras que la gran mayoría de la población vive en las urbanizaciones que rodean el término —Mas Mestre, Can Milà, Mas Milà, las Colinas y Can Surià entre las principales—. El pequeño centro urbano y de servicios no está en el pueblo viejo, sino en la urbanización de Mas Milà, que concentra un colegio de primaria, una farmacia, una oficina de Correos y un centro de atención primaria (CAP). Es, en la práctica, un municipio-dormitorio forestal construido alrededor de un castillo en ruinas y un monasterio budista. Los recuentos por núcleos lo dejan claro: la villa de Olivella propiamente dicha reúne poco más de 300 habitantes, mientras que el conjunto de las urbanizaciones —Can Surià, las Colinas, Mas Guineu, Mas Mestre, Mas Milà y Plana Novella— suma más de 3.000, diez veces más gente que el núcleo que da nombre al municipio.
Planifica tu Visita a Olivella
Estar enclavado por completo dentro del parque natural del Garraf convierte a Olivella en un destino de senderismo más que de paseo urbano. La ruta más recomendable combina las ruinas del Castell Vell y su iglesia románica, en lo alto del Puig Molí, con una parada en el monasterio budista de la Plana Novella, dos puntos que resumen las dos caras del municipio: la medieval y la contemporánea. Quien busque servicios básicos —farmacia, correos, atención médica— los encontrará en la urbanización de Mas Milà, no en el núcleo antiguo, así que conviene tenerlo en cuenta antes de planificar el recorrido. Para quien se quede hasta el anochecer, el Observatorio Astronómico del Garraf es la forma más propia de cerrar la visita a un municipio que, de día, se recorre entre masías centenarias y, de noche, se dedica a mirar al cielo.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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