La Adrada

La Adrada. Pueblos de Ávila

📝 Contenido:
  1. La Adrada: la villa del castillo de Álvaro de Luna en el valle del Tiétar
  2. Geografía y clima de La Adrada
  3. Historia de La Adrada
  4. Patrimonio de La Adrada
  5. Economía de La Adrada
  6. Fiestas de La Adrada
  7. Cuándo ir a La Adrada
  8. Planifica tu visita a La Adrada
  9. Otros Pueblos de Ávila

La Adrada: la villa del castillo de Álvaro de Luna en el valle del Tiétar

La Adrada es una villa histórica del sur de la provincia de Ávila, en la vertiente de la sierra de Gredos que mira al valle del Tiétar. Su castillo del siglo XIV, antigua posesión de Álvaro de Luna, el todopoderoso valido de Juan II de Castilla, resume a la perfección un pasado de señoríos, pleitos y molinos que pocos pueblos de este tamaño pueden contar con tanto detalle. Hoy, con 2.853 habitantes sobre 58 km², La Adrada vive sobre todo del turismo rural y de segunda residencia, hasta el punto de que su población puede llegar a duplicarse en agosto y durante su célebre Mercado Medieval.

Geografía y clima de La Adrada

La localidad se asienta a 624 metros de altitud, en el macizo oriental de Gredos, con el valle del Tiétar a sus pies. Limita al sur con La Iglesuela del Tiétar y Fresnedilla, al oeste con Piedralaves, al este con Sotillo de la Adrada e Higuera de las Dueñas y al norte con Navaluenga y El Barraco, dentro del partido judicial de Arenas de San Pedro. El clima, mediterráneo (Csa en la clasificación de Köppen), trae veranos secos y calurosos e inviernos con lluvias abundantes, como en el resto de la vertiente sur de Gredos.

Historia de La Adrada

El origen del nombre de La Adrada sigue siendo motivo de debate entre especialistas: unos lo relacionan con una tribu bereber, otros con una forma sincopada de "apartada" o "arredada", y los filólogos árabe-hispánicos lo vinculan al árabe dâr ("dar vueltas") o dáur ("turno"), en el mismo sentido que el reparto por turnos del agua de riego. Otra teoría, de Riesco Chueca, lo sitúa en la familia de topónimos que aluden a parajes cubiertos de hiedra, como Adrados o Ledrada.

Se han hallado restos romanos, como el puente Mocha sobre el Tiétar, y se especula con un posible asentamiento celta en el cerro donde hoy se alza el castillo. Durante al-Ándalus pudo ser una de las aldeas del valle del Tiétar con población mixta musulmana y mozárabe, y ya se documenta su existencia en 1250. En 1274 el concejo de Ávila le concedió el derecho a roturar tierras en el puerto de la Avellaneda, confirmado en 1305 por Fernando IV sobre un territorio más amplio, germen del futuro señorío de La Adrada.

El 14 de octubre de 1393, Enrique III concedió a La Adrada el privilegio de villazgo, separándola de Ávila gracias a las gestiones de Ruy López Dávalos, que la convirtió en cabeza de un señorío con Sotillo de la Adrada, La Iglesuela, Piedralaves, Casavieja, Fresnedilla y Casillas. Tras la caída en desgracia de López Dávalos, el señorío pasó en 1423 a manos de Álvaro de Luna, y más tarde, por distintas herencias y confiscaciones reales, a Mencía de Mendoza y Luna, esposa de Beltrán de la Cueva, cuyo hijo Antonio de la Cueva dio origen al marquesado de La Adrada. Uno de sus titulares, el V marqués Juan Francisco de Leyva y de la Cerda (1604-1677), llegaría a ser virrey de Nueva España. Con el título de villa, La Adrada obtuvo mercado semanal y una feria anual de Todos los Santos en la que, según testimonios de la época, se comerciaba con tejidos, ganado, armas, vinos y pieles.

En el siglo XVI la vida de la villa se impregnó de un fuerte sello religioso: la cofradía de la Sangre, fundada en 1555, protagonizaba cada Jueves Santo una procesión de dos kilómetros entre la iglesia y la desaparecida ermita de la Sangre. Ya en el siglo XVII, un pleito entre Ávila y el señorío por la dehesa de la Avellaneda se prolongó 23 años, hasta la Concordia de 1651: los pueblos del señorío conservaron la dehesa a cambio de pagar a Ávila dos censos, el último de los cuales no se extinguió hasta 1970, cuando todavía se abonaban 150 pesetas al año. En el siglo XVIII el Catastro de Ensenada registra hasta nueve molinos harineros, una almazara y un batán, además de unos molinos de papel que los monjes de El Escorial explotaron entre 1721 y 1830 desde la antigua Casa de los Jerónimos, con una producción que llegó a las 40.600 resmas y que abastecía, entre otros usos, la impresión de bulas de la Santa Cruzada de Toledo.

Patrimonio de La Adrada

El gran monumento de la villa es el castillo de La Adrada, del siglo XIV y recientemente restaurado, que fue propiedad de Álvaro de Luna y hoy alberga el centro de interpretación histórica del Valle del Tiétar. Junto a él se conservan una iglesia y una ermita de la misma época, y en el casco destaca también la iglesia parroquial del siglo XVI, además de la plaza de la Villa y su entorno, el núcleo histórico que conecta todavía con aquel pasado señorial.

Economía de La Adrada

La economía actual de La Adrada está dominada por los servicios, con un 76,2 % de los ocupados, frente a un 13,7 % en construcción, un 6,9 % en industria y apenas un 3,2 % en agricultura, a pesar de que el campo sigue ocupando buena parte del término: el Censo Agrario de 2020 contaba 2.558 hectáreas de superficie agrícola útil, casi todas (99,4 %) de pasto permanente, con una cabaña de 860 vacas y 2.951 ovejas y cabras. La tasa de paro, del 20,1 %, es notablemente alta para la media de estos municipios, aunque el número de ocupados ha crecido de 966 en 2021 a 1.002 en 2023.

El peso del turismo y la segunda residencia se nota sobre todo en la vivienda: de las 4.578 viviendas del municipio, solo un 26,8 % son principales, mientras que el 73,2 % restante son segundas residencias o pisos vacíos, con 49 viviendas de uso turístico y 343 plazas registradas en 2026. Es una proporción de vivienda no principal muy superior a la de los pueblos vecinos, y explica por qué la población se dispara en vacaciones y durante el Mercado Medieval.

Fiestas de La Adrada

Las fiestas de agosto son la cita grande del calendario festivo de La Adrada, el momento en que el pueblo recibe a buena parte de los propietarios de segundas residencias y a los visitantes de la zona. A ellas se suma el Mercado Medieval, con gran prestigio en la comarca, capaz también de multiplicar por dos la población del municipio durante los días en que se celebra. Ambas citas recuperan, aunque sea de forma festiva, el espíritu de mercado y feria que la villa tuvo desde la Edad Media, cuando el título de villazgo le dio derecho a celebrar mercado semanal y la feria de Todos los Santos.

Cuándo ir a La Adrada

El verano, con sus fiestas de agosto, es la temporada de más ambiente en La Adrada, aunque también la de mayor afluencia de visitantes y segundos residentes. El Mercado Medieval es otra fecha clave para quien quiera ver el pueblo en su momento de mayor animación, con el castillo como telón de fondo natural. Fuera de esas fechas, la primavera y el otoño permiten visitar con más calma el castillo, el casco histórico y el entorno de Gredos, con el valle del Tiétar en un punto intermedio entre el calor seco del verano y el frío de la sierra en invierno.

Planifica tu visita a La Adrada

La Adrada está bien situada como base para recorrer la vertiente sur de Gredos y el valle del Tiétar, cerca de Sotillo de la Adrada, Piedralaves y Arenas de San Pedro, cabecera del partido judicial. La visita obligada es el castillo y su centro de interpretación, que explica de un vistazo la historia del valle, junto con la iglesia parroquial del siglo XVI y la plaza de la Villa. Conviene planificar con antelación el alojamiento en agosto o durante el Mercado Medieval, cuando la población se multiplica y buena parte de las plazas turísticas del municipio se llenan. La web municipal de La Adrada recoge información práctica y de servicios para completar la visita.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Ávila

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Adrada. Pueblos de Ávila puedes visitar la categoría Ávila.

Subir