Candeleda: la puerta sur de Gredos entre cabras, pimentón y juguetes de hojalata
Candeleda es, por extensión, el segundo municipio de la provincia de Ávila tras la propia capital, y el punto más meridional de toda Castilla y León. Asentada en la ladera sur de la sierra de Gredos, a 428 metros de altitud, esta localidad de 5.003 habitantes mira tanto hacia Castilla como hacia Extremadura y Castilla-La Mancha, con las que comparte frontera, cultura y hasta clima. Esa posición de cruce de caminos ha convertido a Candeleda en una puerta natural de Gredos, con un patrimonio que va de los castros vetones a los museos de juguete más singulares de la región.
Con 215 km² de término, el municipio incluye además la pedanía de El Raso y recorre un desnivel que va desde los 252 metros del embalse de Rosarito hasta los 2.592 metros del pico Almanzor, la cumbre más alta de todo el Sistema Central.
Geografía
Candeleda se sitúa en el suroeste de la sierra de Gredos y de la provincia de Ávila, limitando con las provincias de Cáceres, en Extremadura, y Toledo, en Castilla-La Mancha. Dentro de su término se encuentra buena parte de la línea de cumbres del circo sur de Gredos, con picos como el Gutre, el Almanzor o el peñón del Casquerazo. El municipio está cruzado por el río Tiétar, al que descienden afluentes como las gargantas de Santa María, de Chilla y de Alardos, nacidas todas ellas en la propia sierra de Gredos.
El embalse de Rosarito, a caballo entre las provincias de Ávila y Toledo, representa el agua del Tiétar antes de su entrada en Extremadura, con 82 hm³ de capacidad y 1.475 hectáreas de superficie, y cumple funciones de abastecimiento, uso recreativo y producción hidroeléctrica. Esa misma masa de agua se ha convertido, además, en el tercer núcleo de invernada más importante de España para la grulla común, con una población que ha llegado a superar las 6.900 aves en una sola temporada.
Historia
La presencia humana en Candeleda se remonta a la Prehistoria, con pinturas rupestres halladas en el Risco de la Zorrera, descubiertas en 1986, donde se distinguen figuras humanas y animales en tonos rojizos y violáceos. Durante la Edad del Hierro, los vetones —pueblo de cultura celta que ocupó parte de las actuales provincias de Ávila, Salamanca, Cáceres y Toledo— se asentaron en la zona y dejaron como principal testimonio el castro del Raso, uno de los poblados vetones más relevantes de la región. Con la llegada de Roma, los vetones abandonaron los castros fortificados y descendieron a los valles, aunque la romanización de la zona fue limitada al no existir grandes vías de paso cercanas.
Durante la Edad Media, tras el fin de la dominación romana, se instalaron en el valle los visigodos, de los que la ermita de Postoloboso conserva elementos constructivos. Candeleda permaneció durante siglos en una frontera relativamente despoblada entre los reinos cristianos y el mundo musulmán, hasta que la conquista de Toledo en 1085 abrió la expansión cristiana hacia el sur del Sistema Central. En 1393, el rey Enrique III concedió a Candeleda el título de villa, un hito que todavía se recuerda en el llamado rollo judicial del pueblo, construido a finales del siglo XV para celebrar ese privilegio.
Entre los siglos XVI y XVIII, Candeleda perteneció sucesivamente al estado de Miranda y a la tierra de Navamorcuende, y vio llegar nuevos cultivos americanos como la patata, el maíz y, sobre todo, el pimiento destinado a la producción de pimentón, que terminó sustituyendo al cereal como principal fuente de ingresos agrícolas. En 1805 el municipio pasó temporalmente de la provincia de Ávila a la de Toledo, un cambio administrativo que refleja bien su posición fronteriza entre regiones.
Patrimonio
El castro del Raso, bien de interés cultural desde 1994, es el yacimiento arqueológico más importante del municipio: un asentamiento vetón con recintos amurallados de 1.800 metros de longitud total que se extiende sobre unas 20 hectáreas, fundado entre los siglos III y II antes de Cristo y abandonado hacia mediados del siglo I antes de Cristo, coincidiendo con la conquista romana de la zona en tiempos de Julio César. Buena parte de sus hallazgos se conservan en el Museo de Ávila.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico rural y del siglo XV, declarada bien de interés cultural en 1991, destaca por su vestíbulo abovedado y su retablo principal, obra de Juan de Águila y Pedro del Pozo. El patrimonio civil incluye el puente del Puerto, de origen medieval y también conocido como Puente Viejo, y el llamado Puente Romano, en la garganta de Alardos. Candeleda cuenta además con tres museos que reflejan distintas caras del pueblo: el Museo Etnográfico, con piezas cedidas por los propios vecinos; la Casa de la Judería, antigua sede de la Inquisición convertida en espacio cultural; y el curioso Museo del Juguete de Hojalata "Casa de las Flores", que alberga más de 2.000 piezas en una vivienda tradicional de 1862 con fachada de balcones repletos de macetas.
Economía
El sector servicios, con un peso cercano al 56% de los trabajadores, es hoy el principal motor económico de Candeleda, impulsado sobre todo por el turismo rural, que ha crecido de forma sostenida en las últimas décadas. La ganadería caprina sigue siendo, sin embargo, una de las señas de identidad más fuertes del municipio: sus más de 22.000 cabezas de cabra dan trabajo a 130 familias y alimentan una producción de queso de cabra —fresco, curado y semicurado— reconocida en toda la comarca. El término está además comprendido dentro de la denominación de origen de la Carne de Ávila.
El cultivo del pimentón de Candeleda, favorecido por el microclima local de manera muy similar a la vecina comarca extremeña de la Vera, sigue siendo otro pilar de la economía agrícola, junto al aceite de oliva, las cerezas y los higos. El turismo activo, incluido el ecuestre, y una amplia oferta de alojamiento rural completan un sector terciario que ha sabido aprovechar la cercanía a Madrid y el atractivo de la sierra de Gredos.
Fiestas
Las fiestas y romerías en honor a la Virgen de Chilla, patrona del pueblo, se celebran cada segundo domingo de septiembre y están declaradas de Interés Turístico desde 1966. La semana siguiente tienen lugar las Fiestas de la Vela, con una segunda peregrinación al santuario de Chilla que completa el ciclo festivo del verano. El 2 de febrero se celebran Las Candelas, con sus tradicionales hogueras que los jóvenes saltan al anochecer, y al día siguiente, el 3 de febrero, San Blas, conocido popularmente como el Día del chorizo, cuando los vecinos se reúnen para comer rosquillas y chorizo de matanza casera.
El municipio conserva además la tradición de las rondas, grupos informales de vecinos y amigos que salen a cantar y tocar por las calles en fiestas y en Navidad con guitarras, laúdes, calderos, almireces y zambombas, manteniendo viva una práctica social que en muchos pueblos ha desaparecido. Cada mes de agosto, el Festival Pedro Vaquero reúne folclore tradicional en honor al antropólogo musical candeledano que le da nombre.
Cuándo Ir
Septiembre, con las fiestas de la Virgen de Chilla y las Fiestas de la Vela, es sin duda la mejor época para visitar Candeleda y conocer de cerca su tradición romera más arraigada, además de disfrutar de temperaturas ya más suaves tras el verano. El invierno, con San Blas y Las Candelas a comienzos de febrero, ofrece un ambiente gastronómico y festivo muy local. Para quien busca naturaleza y senderismo por Gredos, la primavera y el otoño son las estaciones más recomendables, evitando tanto el calor del verano en el valle como la nieve en las cumbres más altas.
Planifica tu Visita
Candeleda se encuentra a unos 101 kilómetros de Ávila capital y algo más cerca de Talavera de la Reina y Plasencia, lo que la convierte en un buen punto de partida para explorar tanto la sierra de Gredos como el valle del Tiétar. Un fin de semana permite combinar una ruta de senderismo hacia el castro del Raso o las gargantas de la sierra con una visita a los tres museos del pueblo, especialmente recomendable el del Juguete de Hojalata para quien viaje con niños. El embalse de Rosarito, además de sus posibilidades de ocio acuático, es una parada obligada para los aficionados a la observación de aves en época de invernada de la grulla común. Para comer, conviene buscar el pimentón de Candeleda y el queso de cabra local, dos productos que resumen bien la despensa de la sierra.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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