Noreña es el concejo más pequeño de Asturias y el segundo de toda España, apenas 5,66 kilómetros cuadrados completamente rodeados por el municipio de Siero, a 15 kilómetros de Oviedo. Con algo más de 5.100 habitantes concentrados casi en su totalidad en la villa, tiene la densidad de población más alta del Principado y, gracias a su potente industria cárnica, también una de las rentas per cápita más elevadas de la región. Es, por derecho propio, la capital gastronómica de Asturias: aquí se cuecen los callos, el picadillo y el sabadiego que dan fama a la región entera, y una institución, la Orden del Sabadiego, se encarga de promocionarlos.
Geografía
El concejo, situado en el centro de Asturias, está formado en realidad por cinco territorios separados: cuatro son enclaves dentro de Siero y el quinto, el más meridional, limita también con Langreo. El relieve es suave, sin grandes accidentes, con dos colinas como únicos puntos de referencia: El Rebollín, donde se asienta la mayor parte de la villa, y el Castañeu de la Soledad, conocido hoy como Ecce Homo por la capilla que lo corona. La altitud apenas varía entre los 180 metros junto al río Noreña y los 230 de los cerros más altos. El único curso de agua del concejo es el propio río Noreña, también llamado La Lomba, que recorre el término de este a oeste antes de unirse al Nora cerca de Lugones. El clima es oceánico, templado y húmedo, con una media anual de 12 grados y lluvias concentradas en invierno.
Historia
El nombre de Noreña no aparece aplicado con certeza a un lugar poblado hasta 1156, en una donación al monasterio de San Vicente de Oviedo, aunque documentos anteriores ya citan el río del mismo nombre. A comienzos del siglo XIV la villa se había convertido en un señorío independiente de la jurisdicción de Siero, bajo Rodrigo Álvarez de las Asturias, y a finales de ese mismo siglo pasó a manos de los obispos de Oviedo, que ostentaron el título de condes de Noreña y llegaron a residir en su castillo durante temporadas, ejerciendo jurisdicción propia hasta el siglo XIX. Durante la guerra de la Independencia, los franceses entraron en Noreña en mayo de 1809, y en la resistencia local destacó un guerrillero conocido como Fombella, zapatero de oficio, que hostigaba los convoyes franceses por tierras de Siero.
El concejo se independizó definitivamente de Siero a finales de 1833, aunque el título honorífico de condes de Noreña siguió perteneciendo a la sede episcopal ovetense hasta mediados del siglo XX. Dos epidemias de cólera, en 1834 y 1855, golpearon con dureza a una población que entonces apenas superaba los 300 vecinos, hasta el punto de que llegó a establecerse un cordón sanitario con la vecina Siero. A pesar de estos episodios, Noreña se convirtió durante el siglo XIX en un notable centro industrial, con fábricas de curtidos de cuero y de productos cárnicos que exportaban fuera del Principado y que llegaron a dar trabajo a más de 200 artesanos del cuero. Esa doble tradición industrial, cárnica y curtidora, es la que explica el perfil económico que conserva la villa hoy en día.
Patrimonio
El monumento más visible de Noreña es la torre del Reloj, en lo alto del Rebollín, construida en 1694 y que sirvió en su día como lugar de reunión municipal y después como cárcel; conserva en su interior una maquinaria de 1864 obra de un relojero del Ayuntamiento de Bilbao. La actual casa consistorial, de estilo renacentista, se levantó entre 1950 y 1953 sobre el solar del antiguo Círculo Católico de Obreros, y el quiosco de música de hierro de la antigua plaza Mayor, hoy paseo de Fray Ramón, data de 1892 y sigue siendo el escenario de las actividades musicales de la villa. Entre las piezas más curiosas del callejero está el Monumento al Gochu, una estatua de bronce de un cerdo a tamaño natural donada por la Orden del Sabadiego en 2001, todo un símbolo de la relación de la villa con la industria cárnica. El concejo conserva además casas señoriales como el palacio de Miraflores o la casa de Llano Ponte, de los siglos XVI y XVII, testigos de la etapa en que Noreña fue señorío episcopal.
Economía
La economía de Noreña está hoy dominada por el sector servicios, que ocupa a más de tres de cada cuatro trabajadores, con el comercio como rama principal, pero la industria —y en particular la rama alimentaria— sigue siendo la seña de identidad del concejo: la industria cárnica da empleo directo a varios centenares de personas en las decenas de pequeñas y medianas empresas instaladas en un territorio que, por su reducido tamaño, concentra una proporción de fábricas muy superior a la de cualquier otro concejo asturiano. Los productos de Noreña se venden hoy en diez comunidades autónomas y se exportan a países como Alemania o Francia, mientras que la antigua industria del curtido de cuero, que en el siglo XIX llegó a dar trabajo a más de 200 artesanos, apenas sobrevive ya en unas pocas familias. El sector primario, lógicamente, es testimonial en un concejo de apenas 5,7 kilómetros cuadrados: la ganadería se reduce a un pequeño censo de vacuno de leche y consumo propio.
Fiestas
El calendario festivo de Noreña empieza el 25 de abril con la fiesta de San Marcos, patrono de los carniceros, declarada de Interés Turístico Regional y en la que se degustan el picadillo y el sabadiego en homenaje al oficio que ha dado fama a la villa. El 23 de junio llega San Juan, con su gran foguera y la tradicional danza prima bailada alrededor del fuego. Pero la cita grande es el Ecce Homo, del 14 al 21 de septiembre, la fiesta más concurrida del concejo, con procesiones entre la capilla de la Soledad y la iglesia de Santa María que llegan a multiplicar por más de uno la población del municipio. El primer fin de semana de diciembre, la fiesta gastronómica de los callos reúne a unos 10.000 comensales que dan cuenta de hasta tres toneladas de callos, todo un símbolo de la reputación culinaria de la villa.
Cuándo ir
Quien quiera vivir Noreña en su máxima efervescencia debe acudir en septiembre, cuando el Ecce Homo convierte a la pequeña villa en el centro de la vida social de medio Oviedo durante una semana entera. Para los amantes de la gastronomía, el primer fin de semana de diciembre, con la fiesta de los callos, es una cita ineludible pese al frío. La primavera, con la fiesta de San Marcos a finales de abril, ofrece un buen punto intermedio: menos gente que en septiembre, pero ya con la gastronomía local como protagonista. Fuera de fiestas, el clima oceánico suave hace que cualquier época sea razonable para una visita corta, dado lo compacto del núcleo urbano.
Planifica tu visita
La cercanía a Oviedo, Gijón y Avilés —los tres grandes núcleos urbanos de Asturias— convierte a Noreña en una visita de medio día perfectamente combinable con cualquiera de esas ciudades: la villa está comunicada por la línea de Cercanías C-5 y por autobús regular con la capital, a solo trece kilómetros. Lo más práctico es concentrar la visita en el pequeño casco histórico, con la torre del Reloj, la casa consistorial y el quiosco de música como puntos de referencia, y reservar tiempo para sentarse en cualquiera de los numerosos restaurantes de la villa a probar callos, fabada o picadillo, la verdadera razón por la que Noreña se ha ganado su fama mucho más allá de las fronteras de Asturias.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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