Muxia, A Coruña

Muxia. Pueblos de A Coruña

📝 Contenido:
  1. Muxía, el Confín de la Costa da Morte
  2. Geografía: 122 km² entre Fisterra y el Cabo Touriñán
  3. Historia: de Mongia a Mugía, un pueblo que ha perdido la mitad de su gente
  4. Patrimonio: el santuario de la Virgen de la Barca y sus piedras que se mueven
  5. Economía: entre el mar, el ganado y el turismo de ruta
  6. Fiestas: la Romería da Barca y el Carmen marinero
  7. Cuándo ir a Muxía
  8. Planifica tu visita a Muxía
  9. Otros Pueblos de A Coruña

Muxía, el Confín de la Costa da Morte

Muxía es un municipio costero de la provincia de A Coruña, en la comarca de Fisterra, asomado al Atlántico en el tramo más temido de la Costa da Morte. Sus vecinos se llaman muxiáns y viven repartidos en parroquias pequeñas —Moraime, Ozón, Coucieiro, Nemiña, Frixe— que se asoman al mar entre acantilados, arenales y el perfil inconfundible del santuario de la Virgen de la Barca, la imagen con la que medio mundo identifica este rincón de Galicia desde que se convirtió en escenario final de miles de peregrinos que prolongan el Camino de Santiago hasta el agua.

Geografía: 122 km² entre Fisterra y el Cabo Touriñán

El término municipal de Muxía ocupa 122,1 km² en el extremo occidental de Galicia, lindando con Cee, Dumbría, Vimianzo y Camariñas. Dentro de sus límites se encuentra el Cabo Touriñán, el punto más occidental de la España peninsular —por delante incluso del célebre Fisterra—, un faro batido por el viento desde el que se aprecia la violencia del océano que ha dado nombre a toda esta franja de litoral. El concello encadena playas de arena fina como la de Nemiña con tramos de roca desnuda, y su relieve vive volcado al mar: casi todas las parroquias tienen fachada marítima, lo que explica tanto su vocación pesquera histórica como su actual tirón para el senderismo costero, con el Camiño dos Faros atravesando el municipio de punta a punta.

Historia: de Mongia a Mugía, un pueblo que ha perdido la mitad de su gente

El origen del nombre sigue discutido entre los filólogos: la hipótesis más extendida lo deriva del latín monacus (monje), en relación con el monasterio que dio vida al núcleo, aunque las primeras formas documentadas —Mongia en 1493, Mungia en 1532— con nasal palatal hacen sospechar a algunos de un origen prerromano más antiguo. Lo cierto es que el asentamiento creció a la sombra del Mosteiro de San Xiao de Moraime, un priorato benedictino fundado en el siglo XII bajo la protección de la poderosa familia Froilaz-Traba, cuyo linaje incluyó a Pedro Froilaz de Traba, tutor del futuro emperador Alfonso VII.

La serie estadística del INE, que arranca en 2001, retrata con crudeza el declive demográfico de las últimas décadas: Muxía tenía entonces 6.191 habitantes y en 2025 se ha quedado en 4.326, una caída continuada del 30 % en 25 años sin que ningún ejercicio rompa la tendencia a la baja. Es el mismo patrón que sufre buena parte de la Costa da Morte rural, golpeada por el envejecimiento y la falta de relevo en la pesca y el campo. El episodio más duro de la historia reciente del municipio llegó en noviembre de 2002, cuando el petrolero Prestige se hundió frente a sus costas y vertió miles de toneladas de fuel que ensuciaron playas y rías de toda la zona; miles de voluntarios llegados de España entera acudieron a las labores de limpieza, un episodio que Muxía no ha olvidado y que marcó un antes y un después en la conciencia ambiental del litoral gallego.

Patrimonio: el santuario de la Virgen de la Barca y sus piedras que se mueven

El monumento más conocido de Muxía es el Santuario de la Virgen de la Barca, levantado en estilo barroco en 1719 sobre un lugar de culto medieval promovido por los propios monjes de Moraime. Dentro se venera una talla gótica del siglo XIV, y a su alrededor se extiende un conjunto de grandes rocas de granito que la tradición popular bautizó como la Piedra de Abalar y la de Os Cadrís: según la leyenda, la primera se balancea sobre su base y servía antiguamente para que los vecinos comprobaran la pureza de su alma, mientras que pasar bajo la segunda se consideraba remedio para el dolor de espalda. El conjunto sufrió un grave incendio la noche de Navidad de 2013 —causado, según las crónicas, por la caída de un rayo— que destruyó el valioso retablo mayor barroco obra del escultor compostelano Miguel de Romay, hoy reconstruido.

El municipio conserva además un notable conjunto de iglesias románicas rurales: la propia colegiata de San Xiao de Moraime, la de San Martiño de Ozón —con portada decorada y una serie de canecillos que es de lo más destacado del románico de la zona—, la de San Pedro de Leis, la de Santa Leocadia de Frixe y la de San Cristovo de Nemiña, junto a la playa del mismo nombre. A escasos metros de la iglesia de Ozón se levanta uno de los hórreos más largos de toda Galicia, con 22 pares de pies. El patrimonio etnográfico se completa con el pazo de Trasufre, antiguos molinos de agua en Coucieiro y Barreiros, numerosos cruceiros de los siglos XVII y XVIII repartidos por las parroquias, y restos arqueológicos como los petroglifos de As Pedriñas o las mámoas de la sierra de O Gontón. Frente al mar, la escultura «A Ferida» de Alberto Bañuelos —once metros de altura y 400 toneladas de piedra— recuerda la herida que el vertido del Prestige dejó en esta costa y rinde homenaje a quienes vinieron a limpiarla.

Economía: entre el mar, el ganado y el turismo de ruta

La economía muxiana sigue apoyada en buena medida en el sector primario: la pesca de bajura y el marisqueo en sus rías conviven con una ganadería considerable para un municipio de este tamaño —el censo agrario contabiliza varios miles de cabezas de vacuno además de ganado ovino, caprino y porcino repartido por sus parroquias—, y con una agricultura de prados y pastos que ocupa buena parte del territorio útil. A ese tejido tradicional se ha sumado en las últimas décadas un turismo de naturaleza y peregrinación que crece con fuerza: Muxía es meta final de la variante del Camino de Santiago que continúa hasta el mar más allá de Fisterra, y el Camiño dos Faros —una de las rutas de senderismo costero más reconocidas de España— atrae cada año a caminantes que buscan los acantilados y faros de la Costa da Morte. El parque de vivienda del municipio refleja ese doble perfil: una proporción muy alta de casas vacías o de uso ocasional, típica de un litoral gallego que combina población envejecida con segundas residencias familiares y alojamiento para peregrinos.

Fiestas: la Romería da Barca y el Carmen marinero

La cita grande del calendario es la Romería de la Virgen de la Barca, que se celebra el segundo domingo de septiembre (entre el 9 y el 15 del mes) y reúne religiosidad y tradición pagana en torno al santuario: romeros que se balancean sobre la Piedra de Abalar, ofrendas y una de las romerías más multitudinarias de toda la Costa da Morte. En julio, el último domingo del mes, se celebra la Fiesta del Carmen, de carácter más local pero con un componente marinero muy vivo: una procesión de barcos engalanados que navega desde Muxía hasta las proximidades del cercano puerto de Camariñas, en homenaje a la patrona de los marineros.

Cuándo ir a Muxía

El clima atlántico de la Costa da Morte hace que Muxía sea un destino todo el año, aunque cada estación ofrece una cara distinta. La primavera y el principio del verano traen días más estables para recorrer el Camiño dos Faros y bañarse en playas como la de Nemiña. Septiembre añade el aliciente de la Romería de la Barca, uno de los momentos de mayor animación del año. En otoño e invierno el municipio muestra su lado más auténtico y salvaje: el mar bate con fuerza contra los acantilados del Touriñán y el entorno del santuario adquiere una atmósfera casi sobrecogedora, muy buscada por quienes viajan hasta aquí precisamente por la fama de «fin del mundo» de esta costa.

Planifica tu visita a Muxía

Muxía se encuentra a poco más de una hora de Santiago de Compostela por carretera, siguiendo la AC-552 desde la zona de Fisterra o la ruta que atraviesa Vimianzo desde el interior. El itinerario obligado dentro del municipio pasa por el santuario de la Barca y sus piedras legendarias, el Cabo Touriñán con su faro en el punto más occidental de la península, las iglesias románicas de Moraime y Ozón —esta última junto a su hórreo monumental—, y la escultura «A Ferida» frente al mar. Quien disponga de más tiempo puede enlazar la visita con tramos del Camiño dos Faros hacia Camariñas o hacia Fisterra, dos de los municipios vecinos con los que Muxía comparte la etiqueta de «fin de la tierra». El Concello de Muxía mantiene información práctica sobre alojamiento, horarios del santuario y fechas de romerías en su web oficial, un buen punto de partida antes de acercarse a este extremo de Galicia donde la leyenda, la pesca y la memoria del Prestige se entrelazan en cada parroquia.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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