Dodro es un municipio de la provincia de A Coruña, en Galicia, situado junto al curso bajo y la desembocadura del río Ulla, allí donde este da paso a la ría de Arousa. Según los últimos datos del INE recogidos en Wikidata, el municipio tiene 2.589 habitantes, repartidos en un término de 36,1 km² y con una altitud media muy baja, apenas 20 metros sobre el nivel del mar, propia de los municipios costeros gallegos situados en la desembocadura de un gran río. A sus vecinos se les llama dodrenses.
Entre ríos, rías y marismas
El término municipal limita al oeste con Rianxo, al norte con Rois y Lousame, al este con Padrón y al sur con el propio río Ulla, que separa a Dodro de Valga, ya en la provincia de Pontevedra. Esa posición, encajada entre el río y varios municipios costeros, ha marcado buena parte de la vida local a lo largo de la historia.
Administrativamente, Dodro se organiza en tres parroquias: Dodro, bajo la advocación de Santa María, que da nombre al conjunto del municipio; Laíño, bajo San Juan; y San Julián de Laíño. El edificio consistorial se encuentra en el lugar de Tallós, aunque el núcleo de población más importante no es ese, sino Lestrove, que por su cercanía a Padrón concentra buena parte de la actividad y los servicios del municipio.
Uno de los rasgos más singulares del paisaje de Dodro es la Veiga das Brañas, un ecosistema fluvial que se forma en la confluencia de los ríos Sar y Ulla y que se prolonga en las Brañas de Laíño, un humedal de marea de notable valor ecológico. La cercanía a la desembocadura del Ulla hace que las mareas vivas de la ría de Arousa lleguen a inundar periódicamente la ribera norte del río, un fenómeno habitual en esta parte de la costa gallega.
Una red viaria que cambió el municipio
La geografía de Dodro se vio transformada de forma notable por la construcción de la carretera VR-G 1.1, una vía rápida que atravesó el monte de Dodro, de cierto valor ecológico, y que logró retirar gran parte del tráfico pesado que hasta entonces cruzaba los principales núcleos de población del municipio. En 2008 esa vía se desdobló y se transformó en la actual autovía AG-11, lo que a su vez permitió reconvertir la antigua carretera de Padrón a Ribeira, la C-550, en la actual AC-305, hoy con mucho menos tráfico pero todavía la vía principal que vertebra el municipio, conectando las distintas parroquias y aldeas que lo componen.
Castros, mámoas y pazos
El patrimonio arqueológico y arquitectónico de Dodro es más extenso de lo que su pequeño tamaño podría sugerir. En el apartado prehistórico destacan las mámoas de A Paradegua, un conjunto de túmulos funerarios, y los petroglifos de Bouza Abadín, grabados rupestres al aire libre típicos del noroeste peninsular. De época posterior, el municipio conserva hasta seis castros documentados —Castro, Bexo, Lestrove, Imo, Monte Xián y Traxeito—, poblados fortificados que dan testimonio de la ocupación del territorio durante la Edad del Hierro.
Ya en época moderna, el municipio conserva varios cruceiros de piedra, entre ellos los de Avelán y Bustelo, además de los hórreos de A Lavandeira, construcciones tradicionales gallegas destinadas a guardar el grano a salvo de la humedad y de los roedores. El patrimonio religioso incluye las iglesias parroquiales de San Juan, San Julián y Santa María, así como las ermitas de San Amaro y de A Leche.
Entre los edificios civiles destacan los antiguos pazos del municipio: el pazo de Tarrío, el pazo de Lestrove y el pazo de Hermida, construcciones señoriales típicas de la Galicia rural que en las últimas décadas han encontrado una segunda vida como alojamientos de turismo rural de cierto nivel.
Lestrove, el núcleo más dinámico
Dentro de las tres parroquias que forman el municipio, Lestrove ocupa un lugar especial. Su cercanía a Padrón, con el que limita de forma directa, lo ha convertido en el núcleo de población más poblado y dinámico de Dodro, por encima incluso de Tallós, donde se encuentra la sede del Ayuntamiento. Esa cercanía facilita a los vecinos de Lestrove el acceso a los servicios, el comercio y las comunicaciones de una localidad de mayor tamaño como Padrón, al tiempo que mantiene su condición de núcleo rural vinculado a las tierras bajas del Ulla.
Las parroquias de Laíño y San Julián de Laíño, por su parte, se extienden hacia el interior del término, en un territorio algo más alejado del río y de las vías de comunicación principales, donde todavía predomina un paisaje de aldeas pequeñas y caseríos dispersos, muy característico de la Galicia rural.
Del campo y la ganadería al turismo rural
Dodro ha sido tradicionalmente un municipio de fuerte vocación agrícola y ganadera. Durante generaciones, las vacas cumplieron una doble función en las economías familiares: servían de apoyo en las labores del campo y, al mismo tiempo, producían leche y derivados lácteos destinados a la venta, un complemento imprescindible para la economía doméstica de muchas familias. A partir de los años setenta y ochenta, con la intensificación del sector lácteo y el sistema de cuotas de producción, esta actividad ganadera tradicional fue perdiendo peso de forma notable.
Hoy, el sector servicios ocupa a la mayor parte de la población activa del municipio, mientras que la agricultura ha quedado relegada en muchos casos a una actividad a tiempo parcial, un complemento más que un sustento principal. En los últimos años se observa además un tímido repunte del turismo, apoyado sobre todo en la reconversión de antiguos pazos en hoteles rurales de cierto nivel, que aprovechan tanto el patrimonio arquitectónico como el entorno natural de las riberas del Ulla.
Un municipio presente en la obra de Rosalía de Castro
Dodro tiene, además, un pequeño lugar en la historia literaria gallega. La gran poeta Rosalía de Castro, en su obra "Cantares Gallegos" de 1863, dedicó unos versos a la lluvia menuda que cae "pola banda de Laíño, pola banda de Lestrove", citando expresamente dos de los núcleos de población del municipio. Esa breve mención, muy conocida entre quienes se interesan por la literatura gallega del siglo XIX, ha quedado como una referencia cultural asociada de forma permanente al paisaje de Dodro, en el que la lluvia fina y constante es, en efecto, uno de los rasgos más característicos del clima local.
Evolución de la población
La serie demográfica de Dodro recoge 25 años consecutivos, de 2001 a 2025, y muestra una tendencia de descenso sostenido: desde el máximo de la serie, 3.243 habitantes en 2001, hasta los 2.589 actuales, una pérdida acumulada del 20 %. A diferencia de otros municipios de esta lista, en Dodro no se observan grandes escalones puntuales entre censos, sino un declive gradual y casi constante, año tras año, a lo largo de las dos últimas décadas.
Ese tipo de descenso continuado, sin sobresaltos pero sin pausa, es habitual en los municipios rurales del interior de las rías gallegas, donde la pérdida de población suele estar asociada al envejecimiento progresivo de los vecinos y a la emigración de las generaciones más jóvenes hacia los núcleos urbanos cercanos, como Padrón, Santiago de Compostela o la propia área de A Coruña, aunque los datos disponibles no permiten atribuir con precisión las causas concretas de esa evolución año por año.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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