Esporles

Esporles. Pueblos de Islas Baleares

📝 Contenido:
  1. Esporles: el pueblo de la Tramuntana que fue el primer monasterio cisterciense de Mallorca
  2. Geografía: entre la mola de Planícia y el valle de l'Esgleieta
  3. Lo que Cuentan los Censos de Esporles
  4. Historia: de alquería andalusí a primer monasterio cisterciense de la isla
  5. Patrimonio: Sa Granja, declarada Bien de Interés Cultural en 2025
  6. Economía: del olivar y el textil al turismo rural
  7. Fiestas: de Sant Pere a la Fira Dolça
  8. Cuándo Ir a Esporles
  9. Planifica tu Visita a Esporles
  10. Otros Pueblos de Islas Baleares

Esporles: el pueblo de la Tramuntana que fue el primer monasterio cisterciense de Mallorca

Esporles se asienta en un valle de la Sierra de Tramuntana mallorquina, a unos 15 kilómetros de Palma, con 5.264 habitantes (INE 2025) repartidos en un término de 35,29 km² y una altitud media de 198 metros. Pocos municipios de esta tanda guardan una historia documental tan larga: el nombre de Esporles aparece citado ya en una bula del papa Inocencio IV en 1248, apenas veinte años después de la conquista catalana de la isla, lo que sugiere que el topónimo es incluso anterior a 1229, ya que «esporla» no es una palabra que exista en catalán. El filólogo Joan Coromines apuntó que podría proceder del latín sportŭla, diminutivo de sporta («cesta»), en alusión al utensilio usado para recoger la cosecha.

Geografía: entre la mola de Planícia y el valle de l'Esgleieta

El municipio limita con Banyalbufar, Palma, Puigpunyent y Valldemossa, y reúne dos núcleos históricos bien diferenciados: la propia villa de Esporles, en el centro del valle, y l'Esgleieta, de carácter rural, en el extremo este, donde el término alcanza su cota más baja, apenas cien metros. En el extremo opuesto, al oeste, se levanta la mola de Planícia, que con 890 metros marca el punto más alto de todo el término. Entre ambos extremos se suceden otras elevaciones como la mola de Son Pacs (731 m) o la Fita del Ram (833 m), que separa la urbanización del Verger del vecino valle de Superna, ya en Puigpunyent. La propia villa de Esporles conserva una trama urbana con nombres de barrio muy antiguos —la Vila Vella, la Vila Nova, la Vileta— a los que se han ido sumando con el tiempo zonas más recientes como els Balladors o Son Tries.

Lo que Cuentan los Censos de Esporles

Esporles tiene, de hecho, la serie de población más larga de toda esta tanda: los primeros datos se remontan a 1842, cuando el municipio contaba con 1.889 habitantes. A partir de ahí la población creció de forma sostenida hasta rozar los 3.139 habitantes en 1930, para iniciar después un largo retroceso que llevó al municipio hasta un mínimo de 2.573 habitantes en 1981, en buena medida por la emigración hacia Palma y la transformación del campo mallorquín. Desde entonces la tendencia se invirtió por completo: Esporles prácticamente duplicó su población entre 1981 y 2021, convertido en una localidad residencial atractiva para quienes trabajan en Palma, y hoy, con 5.264 habitantes, marca el máximo histórico de toda su serie, documentada a lo largo de casi dos siglos. El único sobresalto reseñable de la serie, un descenso del 6,6 % entre 1990 y 1991, corresponde con toda probabilidad a un ajuste administrativo del padrón y no a una pérdida real de vecinos.

Historia: de alquería andalusí a primer monasterio cisterciense de la isla

Antes de la conquista catalana, el valle de Esporles formaba parte del distrito andalusí de Musuh-Bunyula, salpicado de alquerías y rafales. Una de ellas, conocida como Alpic, se levantaba junto a una fuente abundante que tras la conquista pasaría a llamarse Font de Déu. Tras la llegada de Jaime I en 1229, estas tierras se repartieron entre nobles y órdenes militares, y Alpic correspondió al conde Nuno Sanç, quien en 1239 la cedió a la orden del Cister para fundar un monasterio: fue el primer monasterio cisterciense de toda Mallorca, aunque de vida breve, ya que a finales del siglo XIII las tierras pasaron a manos de la nobleza y la antigua alquería se transformó en la gran posesión agrícola que hoy se conoce como Sa Granja.

Durante toda la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, el poblamiento del valle siguió siendo disperso, repartido entre posesiones, alquerías y rafales: en 1595 el historiador Joan Binimelis llegó a describir la iglesia del lugar como «rural y desierta», rodeada de 58 posesiones y 14 molinos. Los primeros núcleos de casas concentradas no aparecen hasta 1673, consecuencia del empobrecimiento del campesinado tras los conflictos de la Revuelta Forana y las Germanías, que obligó a muchos payeses a vender sus tierras a propietarios de Palma y a agruparse en lo que acabarían siendo la Vila Vella, la Vila Nova y la Vileta.

Ya en el siglo XIX, con el fin del Antiguo Régimen, Esporles diversificó su economía con la llegada de la industria textil: en 1871 se fundó la fábrica de Son Tries, dedicada a tejer algodón, que dio trabajo a numerosas familias junto a otras como Can Fortuny, Can Esteve, Can Ribes o la mayor de todas, Can Campos. Aquel tejido industrial impulsó también el urbanismo local, con la apertura del paseo de Joan Riutort y sus viviendas obreras.

Patrimonio: Sa Granja, declarada Bien de Interés Cultural en 2025

El conjunto patrimonial más importante del municipio es, sin duda, Sa Granja, la antigua alquería islámica convertida primero en monasterio cisterciense y después en gran posesión señorial. Desde 1968 funciona como museo etnográfico abierto al público, con su casa señorial, sus jardines románticos, sus huertos y sus elementos originales de explotación agraria tradicional, como la tafona, los hornos y los telares antiguos. Preocupado por una posible venta a inversores privados, el ayuntamiento de Esporles solicitó en 2024 su protección, y en 2025 Sa Granja fue finalmente declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de jardín histórico para sus jardines y huertos escalonados y de monumento para las casas señoriales.

En el casco antiguo destaca la Rectoría, documentada ya en el siglo XIV, junto a la actual iglesia parroquial de Sant Pere, de origen gótico pero con una fachada neogótica resultado de una reforma integral entre 1917 y 1923. Fuera del núcleo urbano, a 580 metros de altitud en la montaña de Son Ferrà, se levanta la ermita de Maristella, un pequeño santuario mariano construido en 1890 que durante décadas sirvió de retiro espiritual y que cada año, a finales de verano, reúne a los vecinos en una romería popular. El patrimonio inmaterial incluye el Ball de la Filadora, una danza de principios del siglo XX con música del compositor mallorquín Miquel Marquès y letra del poeta Llorenç Riber, que se interpreta durante las fiestas de Sant Pere.

Economía: del olivar y el textil al turismo rural

La economía tradicional de Esporles se basaba en la agricultura de secano —cereales, legumbres y, sobre todo, el olivo, cuyo aceite llegó a exportarse con cierta importancia a partir de los siglos XVII y XVIII— y en la ganadería de montaña. La industria textil del siglo XIX, con la fábrica de Son Tries a la cabeza, mantuvo su peso hasta mediados del siglo XX. Hoy la economía local se apoya principalmente en el sector servicios y el turismo rural, con pequeño comercio, restauración y agroturismo, siendo Sa Granja y la Fira Dolça los grandes polos de atracción. La agricultura se mantiene de forma testimonial, y Esporles presenta una renta media relativamente alta, en buena parte gracias a quienes han hecho del pueblo su residencia mientras trabajan en el área de Palma.

Fiestas: de Sant Pere a la Fira Dolça

Las fiestas de Sant Pere, del 23 al 30 de junio, son las más importantes del calendario esporlerí, con el popular correfoc como uno de sus actos centrales, organizado por la Colla de Dimonis Bocsifocs. La Fira Dolça, que se celebra desde 2005, convierte durante un día las calles del pueblo en un escaparate de repostería tradicional, con los crespells —una pasta seca de origen judío— como protagonistas, junto a puestos de artesanía, exposiciones y talleres de dulces para los más pequeños.

Cuándo Ir a Esporles

Finales de junio, con las fiestas de Sant Pere y su correfoc, es el momento de mayor efervescencia popular en Esporles. Para quien prefiera un plan más gastronómico, la Fira Dolça, generalmente celebrada en primavera, ofrece una forma distinta y muy mallorquina de conocer el pueblo. Fuera de esas fechas, el valle de Esporles y los senderos que suben hacia la mola de Planícia o hacia la ermita de Maristella se disfrutan mejor en otoño o primavera, cuando las temperaturas en la Sierra de Tramuntana son más suaves que en pleno verano.

Planifica tu Visita a Esporles

A solo 15 kilómetros de Palma, Esporles es una escapada corta y accesible dentro de la Sierra de Tramuntana. La visita a Sa Granja, recién declarada Bien de Interés Cultural, exige al menos media jornada para recorrer con calma la casa señorial y sus jardines históricos. El resto del día puede dedicarse al casco antiguo, con sus barrios de la Vila Vella y la Vila Nova, la iglesia de Sant Pere y la Rectoría medieval, mientras que quienes busquen naturaleza encontrarán en el Camí des Correu, hoy integrado en la ruta de senderismo GR-221, un itinerario histórico entre Esporles y Banyalbufar.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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