Vilafranca de Bonany

Vilafranca de Bonany. Pueblos de Islas Baleares

Vilafranca de Bonany es un municipio de la comarca del Pla de Mallorca, con 3.929 habitantes y una superficie de 23,94 kilómetros cuadrados en el centro-oeste de la isla. Sus vecinos se llaman villafranquers. El nombre del pueblo combina dos orígenes bien distintos: Vilafranca procede del latín "villa franca", una villa libre de impuestos, mientras que Bonany hace referencia al santuario situado en un cerro próximo al municipio. Conocido sobre todo por su producción de melones, Vilafranca de Bonany celebra desde 1970 una de las ferias agrícolas más singulares de Mallorca, en la que el fruto protagonista se vacía para convertirlo en farolillo.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo Ir
  7. Planifica tu Visita
  8. Otros Pueblos de Islas Baleares

Geografía

El municipio se extiende por una llanura suave y casi plana, propia de la comarca del Pla de Mallorca, formada por depósitos miocénicos y oligocénicos que le dan una notable fertilidad agrícola. Limita con Felanich al sur, Porreras al suroeste, San Juan al noroeste, Petra al norte y Manacor al este. Por el término discurren torrentes de caudal intermitente y subterráneo, como el de la Penya y el de Son Vaquer, aprovechados tradicionalmente para el riego. A pesar de la ausencia de relieves destacados, el término incluye parcialmente el puig de Bonany, de 317 metros, en el punto de encuentro con Petra y San Juan, en cuya cima se levanta el santuario homónimo, un oratorio dedicado a la Virgen erigido en el siglo XVII y reconstruido en la década de 1920 tras un incendio provocado por un rayo. El clima mediterráneo subhúmedo, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves, explica el predominio histórico de la agricultura de secano, que llega a ocupar cerca del 90 % de la superficie del término.

Historia

En época islámica, las tierras de la actual Vilafranca formaban parte del distrito musulmán de Yiynau-Bitra, con alquerías destacadas como Lanzell y Albadellet. Tras la conquista cristiana, Jaime I cedió la alquería de Lanzell a Ramon Saclusa, dentro de los límites de la parroquia de Petra, y hacia 1242 pasó a la Orden del Temple con el nombre de Sant Martí de Lanzel. La villa como tal nació en 1620, cuando Pau Sureda de Sant Martí, señor de la baronía de Sant Martí d'Alenzell, obtuvo autorización para instalar en parte de su posesión de Son Pere Jaume a los trabajadores encargados de sus tierras, reuniéndolos en un único núcleo exento de contribuciones al Reino, lo que atrajo a numerosos campesinos: hacia 1685 ya existían unas ochenta casas nuevas. El cronista Joan Dameto la denominaba en 1633 Vilafranca de Sant Martí, y desde 1708 la villa se convirtió en el centro del marquesado de Vilafranca. La localidad se segregó de Petra en 1813 para constituirse en municipio independiente, y en 1916, al igual que otras localidades con nombre repetido en España, adoptó el nombre de Villafranca de Bonany; en 1993 recuperó su forma catalana actual, Vilafranca de Bonany. La iglesia de Santa Bárbara, cuya construcción se inició en 1630, fue erigida vicaría de la parroquia de Petra en 1685 y no alcanzó la independencia parroquial hasta 1913.

Patrimonio

El término de Vilafranca de Bonany reúne catorce yacimientos arqueológicos que atestiguan una presencia humana continuada desde la prehistoria, entre ellos los talayots des Castellot Vell y de Son Pou Vell, de la Edad del Bronce y del Hierro, que conservan estructuras ciclópeas y han proporcionado restos de cerámica y huesos de sus antiguos pobladores. De la época andalusí se conserva el pozo de agua conocido como Pou Viguet. En el núcleo urbano destaca la iglesia parroquial de Santa Bárbara, reconstruida entre 1731 y 1738 en estilo barroco tardío, con una fachada, un campanario y un retablo mayor que custodia la imagen de la patrona del pueblo. Junto a ella se extiende la plaza Mayor, donde se celebra el mercado semanal y buena parte de los actos festivos. El Molí Nou, antiguo molino de viento harinero de la calle Sant Martí, es el único molino urbano que se conserva en pie en Vilafranca, y hoy, parcialmente restaurado, da nombre a la zona deportiva municipal, mientras que otros molinos y norias en ruinas se reparten por las fincas del término. Fuera del núcleo urbano, en el sector sur del municipio, se levantan las casas de Sant Martí d'Alenzell, la antigua posesión señorial en torno a la cual nació la villa, declaradas Bien de Interés Cultural por conservar estructuras medievales y modernas como la casa señorial, la capilla y las antiguas tafonas o bodegas.

Economía

La economía de Vilafranca de Bonany ha estado tradicionalmente basada en la agricultura de secano, con el trigo, la cebada, las leguminosas y los forrajes como cultivos históricos, junto a una producción de melón que se ha convertido en la seña de identidad del municipio, comercializada tanto en fresco como en el marco de los eventos gastronómicos locales. El término produce también higos, albaricoques, granadas, almendras y, en menor medida, viña, mientras que en las zonas con recursos hídricos se cultivan hortalizas como tomates y pimientos. En ganadería destaca la explotación ovina, junto a cabaña porcina y bovina de menor tamaño. El municipio cuenta además con pequeñas industrias de carácter artesanal ligadas a la construcción y a la transformación agroalimentaria, y el comercio de productos agrícolas a lo largo de la carretera principal, especialmente en verano, se ha convertido en un elemento distintivo de interés turístico. El turismo propiamente dicho es reducido y se vincula sobre todo al agroturismo y a los alojamientos rurales, con la Fira del Meló y el mercado semanal como principales motores puntuales de actividad.

Fiestas

La Feria y Fiesta del Melón, que se celebra desde 1970 durante la primera semana de septiembre tras la recolección del fruto, es la gran cita del calendario festivo de Vilafranca de Bonany: una de sus tradiciones más populares consiste en vaciar la pulpa del melón y dibujar en la cáscara siluetas que se iluminan desde dentro a modo de farolillo, en un recorrido por el pueblo que sigue a la banda de música local. Las fiestas de la Beata, de origen en el siglo XVIII, se celebran la última semana de julio en honor de Santa Catalina Tomás, con exhibiciones de ball de bot, concursos, torneos deportivos, una ruta de tapas, el baile de "Els Cavallets" y los espectáculos de fuego Beatifoc y Beatisò, a cargo del grupo de demonios de fuego Boiets, que culminan con la fiesta de Sa Revolta. A mediados de octubre, el municipio acoge la Feria del Teatro Infantil y Juvenil, con la participación de una treintena de compañías de dentro y fuera de las Baleares. Las primeras semanas de diciembre llegan las fiestas de Santa Bárbara, patrona del pueblo, con una misa seguida de una "bunyolada" regada con moscatel y un programa de actos lúdicos y culturales.

Cuándo Ir

La primera semana de septiembre, con la Feria y Fiesta del Melón, es sin duda el mejor momento para visitar Vilafranca de Bonany y entender por qué este fruto da identidad al municipio. La última semana de julio permite disfrutar de las fiestas de la Beata, con sus espectáculos de fuego y su ambiente festivo tradicional. Mediados de octubre es una buena fecha para los aficionados al teatro familiar, gracias a la feria especializada que se celebra entonces, y las primeras semanas de diciembre ofrecen la posibilidad de conocer las fiestas de la patrona Santa Bárbara en un ambiente más recogido. Fuera de estas fechas, la primavera resulta especialmente agradable para recorrer el término a pie o en bicicleta, con los campos de secano en plena actividad agrícola.

Planifica tu Visita

Vilafranca de Bonany se encuentra en pleno centro de Mallorca, bien conectado por carretera con Manacor, Petra y los demás municipios del Pla, lo que facilita combinar la visita con otras localidades del interior de la isla. En el pueblo conviene empezar por la iglesia de Santa Bárbara y la plaza Mayor, para continuar hacia el Molí Nou, el único molino urbano conservado en pie, hoy integrado en la zona deportiva municipal. Una excursión al santuario de Bonany, en el cerro del mismo nombre, ofrece además una buena panorámica sobre el llano mallorquín. Los visitantes interesados en la arqueología pueden acercarse a los talayots des Castellot Vell y de Son Pou Vell, mientras que quienes prefieran el patrimonio rural pueden admirar desde el exterior las casas de Sant Martí d'Alenzell, cuna histórica de la villa. La mejor forma de completar la visita es acercarse en verano a alguno de los puestos de venta de melón que se instalan junto a la carretera principal, una tradición local que resume bien el carácter agrícola de Vilafranca de Bonany.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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