- Borox: el pueblo toledano que nació de una venta de camino a Toledo
- Geografía: entre Siete Municipios de la Sagra
- Lo que Cuentan los Censos de Borox
- Toponimia: las Torres y el Barro Rojo
- Historia: de la Venta de la Alhóndiga al Pueblo Actual
- Siglo XIX: Jabones, Tenerías y Molinos de Aceite
- Patrimonio: un Pueblo de Casonas con Torronas
- Fiestas: de Santa Juana a San Agustín
- Planifica tu Visita a Borox
- Otros Pueblos de Toledo
Borox: el pueblo toledano que nació de una venta de camino a Toledo
Borox no empezó como pueblo, sino como una simple venta de carretera. En plena comarca de La Sagra, a 580 metros de altitud y repartido en 60,26 kilómetros cuadrados, este municipio de 4.306 habitantes guarda en su nombre y en su trazado urbano la huella de los viajeros que durante siglos se dirigían a Toledo desde las tierras de La Alcarria.
Geografía: entre Siete Municipios de la Sagra
El término de Borox se asienta entre dos pueblos, uno al este y otro trazado de norte a sur entre dos laderas, dentro de la comarca de La Sagra. Limita con los términos municipales de Esquivias, Seseña, Aranjuez, Añover de Tajo, Alameda de la Sagra, Pantoja y Numancia de la Sagra, todos ellos de la provincia de Toledo salvo Aranjuez, que pertenece a la Comunidad de Madrid. Esa posición fronteriza, a caballo entre dos provincias, ha marcado desde siempre el papel de Borox como lugar de paso.
Lo que Cuentan los Censos de Borox
La serie del INE arranca en 2001 con 2.260 habitantes y crece de forma casi ininterrumpida hasta los 4.306 de 2025, el dato más alto de toda la serie: 2.772 en 2007, 3.307 en 2010, 3.706 en 2018 y una aceleración final que suma más de 250 vecinos solo entre 2023 y 2025. Es un crecimiento que casi duplica la población del pueblo en apenas un cuarto de siglo, muy alejado de la Borox de mediados del siglo XIX, cuando el Diccionario de Pascual Madoz le atribuía una población censada de 1.426 habitantes.
Toponimia: las Torres y el Barro Rojo
Sobre el origen del nombre hay dos teorías. La más documentada hace derivar «Borox» del árabe بروج, que significa «las torres»; hay constancia de que ya en el siglo XIII se escribía una forma incorrecta, بروش, que terminaría dando lugar al topónimo actual. Una segunda explicación, menos extendida, apunta a que «Bórox» vendría de una expresión relacionada con el barro rojo, el color de la tierra que domina en buena parte del término.
Historia: de la Venta de la Alhóndiga al Pueblo Actual
El origen de Borox es árabe, entre los siglos VIII y IX, a partir de la construcción del Castillo de Mahul. En 1179 Alfonso VIII otorgó la mitad de la villa a su mayordomo Rodrigo Gutiérrez, y la otra mitad, junto con la villa de Mocejón, a la Orden de Calatrava; en 1191 el sucesor en el cargo, Domingo Gutiérrez, donó también su parte a la Orden, que mantuvo así el control de Borox hasta 1378.
El germen del pueblo actual fue una simple venta —una posada de carretera— situada en el lugar conocido como La Alhóndiga, levantada para dar de comer a los viajeros que, desde las tierras de La Alcarria, se dirigían a Toledo. A medida que la importancia de la ciudad del Tajo crecía en la España musulmana, también lo hacía el trasiego de gente que iba allí a comerciar o a buscar fortuna. La venta se fue quedando pequeña y a su alrededor surgieron posadas, mesones, un mercado y las primeras viviendas, hasta formar una pequeña ciudad que, debido a las inundaciones que sufría junto al río, se trasladó a la parte más alta del valle: justamente donde se asienta Borox en la actualidad.
Siglo XIX: Jabones, Tenerías y Molinos de Aceite
En 1796 se construyó la actual casa consistorial, con un coste que ascendió a poco más de 78.700 reales. A mediados del siglo XIX la industria del pueblo la formaban dos fábricas de jabones, dos tenerías y nueve molinos de aceite, un tejido productivo que explica buena parte del trazado comercial que todavía conserva el centro urbano. Ese Borox de jaboneros y molineros es el mismo que el Diccionario de Madoz describía con 1.426 habitantes a mediados del siglo XIX, muy lejos todavía del municipio de más de cuatro mil vecinos en el que se ha convertido en lo que va de siglo XXI.
Patrimonio: un Pueblo de Casonas con Torronas
La propia casa consistorial es ya una pieza singular: una construcción a dos alturas con tres arcos de estilo mudéjar que dan entrada a la plaza de la Constitución, de planta irregular, con un cubo avanzado sobre la fachada principal y una torrona lateral cubierta por una estructura de rejería que sostiene un pequeño campanario. Junto a ella, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción es una iglesia barroca con torre campanario centrada en uno de sus laterales, y la ermita de Nuestra Señora de la Salud, también barroca, completa el patrimonio religioso del pueblo.
Pero lo más característico de Borox es su serie de casonas con «torronas» —pequeñas torres decorativas— y rejería popular: la Casa de los Coroneles, de planta cuadrangular con patio central y rejería en su fachada; la Casa de los González, que conserva su escudo sobre la puerta aunque deteriorado; la Casa de la Obdulia, con dos ventanas circulares con rejería popular en su fachada y que antiguamente fue mucho más grande; y la casa de la calle Julián del Rincón número 3, de planta cuadrangular con patio interior. El conjunto urbano, de trazado irregular, combina casas de dos alturas de estilo historicista con reminiscencias isabelinas, huecos regularmente dispuestos y fachadas ornamentadas con recercados, impostas y cornisas. Es un patrimonio modesto en apariencia —ninguna de estas casas es un monumento de guía turística— pero muy homogéneo, y por eso mismo reconocible: el mismo recurso de la torrona y la rejería popular se repite de una fachada a otra por todo el casco antiguo.
Fiestas: de Santa Juana a San Agustín
El calendario festivo de Borox arranca el 9 de marzo con la fiesta campestre de Santa Juana. El primer y segundo fin de semana de mayo llegan las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Salud, y entre el 27 y el 31 de agosto se celebran las fiestas patronales en honor a San Agustín, la cita grande del verano en el pueblo. Son tres citas espaciadas a lo largo de medio año, lo bastante repartidas como para que casi cualquier época, salvo el invierno, encuentre algo de ambiente festivo en Borox.
Planifica tu Visita a Borox
Una visita a Borox se entiende mejor si se empieza por la plaza de la Constitución, con su casa consistorial de arcos mudéjares y su fuente, y se continúa paseando por las calles del casco antiguo en busca de las torronas y la rejería popular de las casonas que dan carácter al pueblo: la Casa de los Coroneles, la Casa de los González y la Casa de la Obdulia son las tres paradas obligadas. Para quien quiera además conocer el motivo original del pueblo, merece la pena imaginar, en la zona más alta del término, aquella primera venta de la Alhóndiga que durante siglos dio de comer a los viajeros camino de Toledo. Mayo y agosto, con la Virgen de la Salud y San Agustín, son las fechas con más vida de calle; y quien pase por la zona en marzo puede añadir a la ruta la fiesta campestre de Santa Juana, la menos conocida de las tres pero la más antigua en abrir el calendario festivo del año.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Toledo
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