Calera y Chozas, Toledo

Calera y Chozas. Pueblos de Toledo

Calera y Chozas es un municipio de la provincia de Toledo, en la comarca del Campo Arañuelo, con 4.834 habitantes (INE 2025) repartidos en un extenso término de 280 km² que se asienta a 392 metros de altitud. Sus vecinos se llaman caleranos, y el municipio engloba también el núcleo de Alberche del Caudillo, a unos cuatro kilómetros del pueblo principal.

El nombre resume su propia historia: Calera, por las antiguas canteras de piedra de cal de la zona, y Chozas, por el vecino pueblo de Las Chozas de Talavera, despoblado hace siglos y absorbido junto con otros caseríos como Covisa o Tórtolas. Entre el Tajo y las estribaciones de Gredos, el municipio combina vega fértil, dehesa y un patrimonio natural que incluye desde yacimientos romanos hasta zonas de observación de aves.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Toledo

Geografía

El término se extiende por el noroeste de la provincia de Toledo, entre la cuenca del Tajo, al sur, y el valle del Tiétar, al norte, en las estribaciones meridionales de la sierra de Gredos. Pertenece a la comarca natural del Campo Arañuelo y a la histórica de El Alcor, dentro de la antigua tierra de Talavera, y limita con Velada, Talavera de la Reina, Las Herencias, Belvís de la Jara, Aldeanueva de Barbarroya, Alcolea de Tajo, Oropesa y Alcañizo. El pueblo se levanta sobre cuatro pequeñas colinas en la llanura comprendida entre el río y la autovía de Extremadura.

El territorio combina dos ambientes bien diferenciados: el zócalo granítico, con el típico paisaje de berrocal de cerros y piedras caballeras en zonas como la dehesa de El Arco, y las vegas y terrazas fluviales del Tajo, de suelos fértiles y uso agrícola intensivo. El clima es mediterráneo continentalizado, con veranos secos y calurosos e inviernos fríos. El remanso del embalse de Azután, en el paraje de Las Tablillas, está protegido como Lugar de Interés Comunitario Río Tajo en Castrejón, islas de Malpica y Azután, y es uno de los puntos de mayor riqueza natural de la comarca, con martín pescador, galápagos y otras especies ligadas al bosque de ribera; la dehesa de El Arco, parte de ella dentro de una ZEPA, es además escenario de la berrea del ciervo a finales de septiembre.

Historia

El territorio estuvo habitado desde la Antigüedad por una población de origen vetón con influencia celta, sometida en el año 215 a. C. por el ejército romano al mando del pretor Marco Fulvio Nobilior. De aquella presencia romana quedan restos notables en el despoblado de Covisa —posiblemente la antigua Cusivus de la Carpetania—, donde se halló una acrópolis y un mosaico que hoy se conserva en el Museo Etnográfico de Calera y Chozas, y en el paraje de Tórtolas, con un sarcófago labrado y una lápida funeraria.

Tras las etapas visigoda y árabe, de las que solo quedan restos cerámicos, la conquista de Alfonso VI de León hacia 1084 trajo la aldea de Calera, dependiente de Talavera y dedicada a proveerla de cal para sus construcciones; en 1152 Alfonso VII fijó los límites entre las jurisdicciones de Ávila y Talavera citando ya algunos pagos del término. Hacia el siglo XV, Calera, Chozas y Covisa eran municipios independientes aunque bajo el corregidor de Talavera. Las Chozas de Talavera, a unos dos kilómetros al norte del actual núcleo, tenía 50 vecinos en 1567 y 40 en 1753, pero se despobló durante la Guerra de la Independencia, cuando sus habitantes se trasladaron a Calera.

Calera, por su parte, nació de la explotación de las canteras de cal que llegaron a surtir obras como la Colegiata de Talavera; tenía unos cien vecinos hacia 1400, recibió el paso del emperador Carlos V en 1512 y alcanzaba los 250 vecinos en 1576. El episodio más duro de su historia llegó el 27 de junio de 1809, en plena Guerra de la Independencia: unos vecinos atacaron a un grupo de soldados franceses rezagados, lo que llevó al mariscal francés, duque de Belluno, a ordenar una dura represalia sobre el pueblo, con el incendio de buena parte de él; en ese episodio fue saqueada y destruida la ermita de San Policarpo, reconstruida después y que hoy forma parte del patrimonio del municipio. Años más tarde, en octubre de 1833, una partida carlista llegada desde Talavera pretendió proclamar en Calera al pretendiente Carlos, pero el alcalde del pueblo exigió ver la orden que lo autorizaba, lo que dio tiempo a frustrar el intento.

Durante la Segunda República, el alcalde Felipe Fernández Varela, dirigente de la Unión General de Trabajadores, tuvo un papel destacado en la vida política local; al estallar la Guerra Civil el municipio se mantuvo del lado republicano hasta que fue ocupado por las tropas franquistas a comienzos de septiembre de 1936, en su avance hacia Talavera.

Patrimonio

El edificio religioso principal es la iglesia de San Pedro Apóstol, cuya advocación —dedicada al primero de los apóstoles— se toma como indicio de la antigüedad del templo, ya que las primeras iglesias de la zona solían dedicarse a la Virgen o a este santo. La ermita de la Virgen de Chilla, también llamada de la Vega y Chilla, es la sede de la patrona del pueblo y escenario de su romería más importante. La ermita de San Policarpo, saqueada y destruida durante la Guerra de la Independencia en 1809, fue reconstruida posteriormente y sigue en pie como recordatorio de aquel episodio.

A ello se suma el patrimonio arqueológico disperso por el término, con el yacimiento romano de Covisa y su mosaico, hoy expuesto en el Museo Etnográfico de Calera y Chozas, y los restos hallados en Tórtolas.

Economía

La agricultura sigue siendo la base económica del municipio, con un uso intensivo del regadío en las vegas del Tajo y cultivos de secano en el resto del término. A ella se suma una ganadería centrada en granjas porcinas y avícolas, algo de ganado ovino y vacuno en las zonas de vega, y una actividad cinegética notable, con cotos de caza menor y aprovechamiento de jabalí y corzo en buena parte del territorio; la pesca deportiva, sobre todo de carpa, se practica en el embalse de Azután.

Las huertas del Tajo producen además frutas y hortalizas de calidad reconocida en toda la comarca, con las sandías y los melones caleranos como productos más apreciados y distribuidos a los pueblos vecinos. El origen minero del municipio, ligado a la extracción de cal, sigue presente en su propio nombre, aunque hoy es la actividad agropecuaria la que sostiene la economía local.

Fiestas

La Semana Santa calerana se vive con intensidad, con la bendición de ramos el Domingo de Ramos, la procesión del Nazareno y la Hora Santa el Jueves Santo, el Vía Crucis y la procesión del Santo Sepulcro el Viernes Santo, y la salida del Resucitado el Domingo de Resurrección.

La gran cita del calendario es la romería de la Virgen de la Vega y Chilla, el primer fin de semana de mayo: la noche previa se celebra el Rosario de las Antorchas en torno a la ermita, y al día siguiente la imagen es llevada hasta allí entre misas, bendiciones de dulces y actuaciones de grupos folclóricos, mientras los vecinos comen y conviven en sus casetas antes de devolver a la Virgen al pueblo por la tarde. En septiembre se celebran las fiestas del Santísimo Cristo de Chozas, precedidas por una Semana Cultural con actividades deportivas y culturales, y que arrancan con un pregón y un desfile de carrozas, gigantes y cabezudos, seguido de fuegos artificiales, conciertos y una cena popular en la plaza. El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, se celebra El Calbote, con castañas asadas, barbacoas e higos secos en el campo, en lugares como la ermita de la Vega o el entorno del acueducto.

Cuándo ir

El primer fin de semana de mayo, con la romería de la Virgen de la Vega y Chilla, es la mejor fecha para conocer el pueblo en su momento más festivo, aunque las fiestas del Cristo de Chozas, en septiembre, ofrecen una alternativa con más actividades culturales. Quien se interese por la naturaleza puede programar su visita a finales de septiembre para acercarse a la dehesa de El Arco durante la berrea del ciervo, o cualquier época del año para el birdwatching en el entorno del embalse de Azután. En la mesa, conviene probar el cocido calerano, las migas o la caldereta, y de postre las perrunillas o los pestiños.

Planifica tu visita

Calera y Chozas se encuentra junto a la autovía de Extremadura, muy cerca de Talavera de la Reina, lo que facilita combinarlo con una ruta por el Campo Arañuelo. La visita puede completarse con una parada en el Museo Etnográfico, donde se conserva el mosaico romano hallado en Covisa, y con una excursión al embalse de Azután para la pesca deportiva o la observación de aves. Las sandías y melones de la vega del Tajo, cultivados en las huertas del municipio, son una compra obligada para quien pase por la zona en verano.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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