Tapia de Casariego: oro romano, gaita celta y surf en la costa occidental de Asturias
En el extremo occidental de Asturias, pegado a la frontera con Galicia, Tapia de Casariego reúne en un solo concejo un yacimiento de oro que explotaron los romanos, una lengua propia —el eonaviego o gallego-asturiano— y un campeonato internacional de surf que cada Semana Santa llena sus playas de tabla. Con 3.538 habitantes repartidos entre la villa marinera y cuatro parroquias, este rincón de la comarca del Eo-Navia vive hoy del turismo costero, aunque su paisaje sigue marcado por los prados de siega y la ganadería láctea que fueron su sustento durante siglos.
Lo que Cuentan los Censos de Tapia de Casariego
La serie del INE arranca en 2001 con 4.343 habitantes y alcanza su punto más alto al año siguiente, con 4.358 en 2002, el mayor dato de toda la serie. Desde entonces el descenso ha sido constante y sin sobresaltos: 4.121 en 2010, 3.906 en 2015, 3.726 en 2020 y 3.538 en 2025, una pérdida del 19 % en apenas dos décadas y media. Pero esta no es la primera vez que el concejo pierde población: a comienzos del siglo XX tenía 5.106 habitantes, cifra que cayó por la emigración a ultramar ante la falta de recursos y de perspectivas. Tras la Guerra Civil la tendencia se invirtió gracias al desarrollo económico de la comarca, y el concejo llegó a sumar 5.328 habitantes hacia 1980. Desde entonces vuelve a descender, esta vez por el descenso de la natalidad y por una emigración de signo distinto: hacia las zonas industriales de España y hacia países como Francia o Alemania. El resultado es una pirámide de población cada vez más envejecida.
Geografía
El concejo de Tapia de Casariego ocupa 65,97 km² en la comarca del Eo-Navia, a 129 km de Oviedo, limitando al norte con el mar Cantábrico, al este con El Franco y al sur y oeste con Castropol. La villa se alza a apenas 19 metros sobre el nivel del mar, mientras que el punto más alto del término, la loma del Pousadoiro, llega a los 645 metros, en el límite con Castropol. El litoral, muy batido por el oleaje, combina acantilados con una sucesión de playas de arena fina —Tapia, la Paloma, Serantes, la Mixota, Santa Gadea y Penarronda, con las islas Pantorgas frente a esta última—, mientras que al sur el relieve se acentúa en el cordal de Acevedo y los montes de Candaosa. El río Porcia, el de mayor caudal del concejo, hace de límite natural con El Franco antes de desembocar en la playa de su mismo nombre. El clima es oceánico, suavizado por el mar, con apenas 900 mm de lluvia al año —poco para Asturias— y nieblas marinas frecuentes. El concejo es, además, uno de los que conservan el eonaviego o gallego-asturiano, lengua propia reconocida legalmente, con una tradición literaria propia representada por autores como Manuel García Sánchez "Manolo Galano", nacido en La Roda en 1922.
Historia
De la cultura castreña quedan en el concejo once castros de los antiguos pueblos egobarros, cuya densidad se explica probablemente por la presencia de minas ya antes y durante la ocupación romana. En la Edad Media la población se organizó en torno a los monasterios de San Martín y San Esteban, hasta que en 1154 Alfonso VII cedió el territorio al obispado de Oviedo; en la Baja Edad Media, el lugar tuvo cierta importancia pesquera y fue también paso de peregrinos del Camino de Santiago. En 1580, una desamortización promovida por Felipe II liberó a Tapia y Salave del poder eclesiástico, aunque no fue hasta el siglo XIX cuando el municipio se constituyó como ayuntamiento autónomo, independiente de Castropol. En 1916, una reforma de la nomenclatura municipal añadió al nombre del concejo el apellido "de Casariego", en homenaje a Fernando Fernández-Casariego, primer marqués de Casariego, artífice de aquella independencia administrativa; en enero de 2018, sin embargo, la Junta Asesora de Toponimia del Principado decretó la supresión de esa mención, a pesar de las mociones en sentido contrario aprobadas por el propio pleno municipal.
El Oro Romano de Salave
Pocos concejos asturianos pueden presumir de un yacimiento de oro trabajado desde el siglo I de nuestra era. Los romanos llegaron a extraer en Salave entre 2 y 6 millones de toneladas de roca, de las que recuperaron entre 5.000 y 7.000 kilogramos de oro, antes de abandonar la explotación probablemente por problemas para controlar el agua a cierta profundidad. El hueco que dejaron, hoy conocido como las lagunas de Salave, se ha rehabilitado con vegetación y forma parte del patrimonio industrial y arqueológico de la zona. La actividad minera no volvió hasta los años cuarenta del siglo XX, con pequeñas extracciones de molibdeno, y desde los años sesenta diversas compañías han intentado relanzar la explotación del oro sin éxito: un proyecto a cielo abierto fue denegado en 2005 por motivos urbanísticos, y una propuesta de mina subterránea topó en los años siguientes con la negativa de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico por el vertido de aguas. En 2021 una nueva empresa presentó otro proyecto, a la espera todavía de valoración medioambiental.
Patrimonio
La iglesia parroquial de Tapia, de estilo neogótico y fundada en 1898, sustituyó a un templo del siglo XVIII; su planta de cruz latina, con tres naves de bóvedas de crucería, destaca por la altura de la nave central. El concejo conserva además varios "palacios" o casonas señoriales: el de Cancio, en Casariego, con estructura primitiva del siglo XIV y cuna de Gonzalo Méndez de Cancio, capitán general de La Florida y uno de los primeros en cultivar el maíz en Europa; el de Las Nogueiras, en Serantes, anterior al siglo XV; y el ya desaparecido palacio de Villaamil, el más señorial de todos, sobre cuyo solar se levanta hoy el asilo del mismo nombre. La plaza de la Constitución, con el Ayuntamiento, el Instituto y las Escuelas construidos entre 1860 y 1864, forma uno de los conjuntos urbanos más cuidados de la villa. En el límite con Castropol, la playa de Peñarronda está declarada monumento natural por su conjunto de dunas.
Economía
El sector primario sigue siendo el que más empleo genera en el concejo, con un 42,32 % del total, apoyado en una ganadería vacuna muy especializada en el sector lácteo: Tapia concentra el 95 % de las cabezas de todo el concejo en esa orientación, una de las proporciones más altas de Asturias. La pesca, históricamente relevante, se ha reducido a 13 barcos en el puerto, dedicados a la pesca de bajura de pulpo, percebe y merluza, con solo tres embarcaciones de altura. El sector servicios, con un 39,59 % del empleo, gana peso cada año gracias al turismo, concentrado sobre todo en comercio y hostelería.
Fiestas
El calendario festivo arranca en febrero con San Blas, sigue en junio con San Pedro en Tapia y El Corpus en Serantes, y alcanza su momento más popular en julio con las fiestas de la Virgen del Carmen, una semana entera de actos culturales que culmina en la procesión marinera, cuando la imagen llega hasta el puerto sobre alfombras florales entre un concierto de sirenas de los barcos. Septiembre cierra el año con Nuestra Señora de la Porteira, en Salave, y la romería de los Remedios, en Porcia. Al margen del santoral, Tapia destaca por dos citas de alcance internacional: el campeonato de surf que se celebra en Semana Santa y reúne a lo más selecto del circuito europeo, y el FID'O (Festival Intercéltico d'Occidente), en agosto, dedicado a la gaita y la música celta.
Planifica tu Visita a Tapia de Casariego
Entre el surf de Semana Santa, la música celta de agosto y la procesión marinera de julio, Tapia de Casariego ofrece una cita distinta casi cada estación. Algunas claves para la visita:
- Cómo llegar: por la Autovía del Cantábrico (A-8) o la N-634, a 129 km de Oviedo, en el extremo occidental de Asturias.
- Qué ver primero: el puerto pesquero y el barrio de pescadores de la villa, y las lagunas de Salave, antiguo hueco de la mina de oro romana.
- Playas: Tapia, Peñarronda —declarada monumento natural— y Santa Gadea, junto a las islas Pantorgas.
- Cuándo ir: Semana Santa para el surf, julio para la Virgen del Carmen, o agosto para el FID'O.
- Un dato curioso: en el concejo se habla todavía el eonaviego o gallego-asturiano, lengua propia con autores y tradición literaria reconocidos.
Con 3.538 habitantes y un litoral que combina oro romano, acantilados y olas de categoría europea, Tapia de Casariego demuestra que los pueblos pequeños también pueden tener varias caras.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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