- La Torre de Claramunt, la torre de vigilancia que dio nombre al pueblo
- Geografía: entre bosque y secano en el valle del Anoia
- Lo que cuentan los censos de La Torre de Claramunt
- Historia: el linaje Claramunt y el condado perdido
- Patrimonio: castillo, iglesias románicas y un poblado íbero
- Economía: secano, ganadería y papel
- Fiestas: de la Festa Major a la Fira Medieval
- Cuándo ir
- Planifica tu visita a La Torre de Claramunt
- Otros Pueblos de Barcelona
La Torre de Claramunt, la torre de vigilancia que dio nombre al pueblo
El nombre de La Torre de Claramunt, en la comarca del Anoia y en el límite con el Alto Panadés, viene literalmente de una torre: la que los señores del cercano castillo de Claramunt levantaron hacia 1070 para vigilar el valle y el camino de acceso a la cuenca de Òdena y al Penedès. Con el tiempo, el pueblo creció alrededor de aquella atalaya hasta convertirse en el municipio actual, cuyos vecinos reciben el gentilicio de torredà.
Geografía: entre bosque y secano en el valle del Anoia
El término, de 15 km² y 363 metros de altitud en su núcleo antiguo, bien orientado hacia la salida del sol, se asienta en la vall baja de la riera de Carme, en el punto donde confluye con el río Anoia, que atraviesa el municipio de este a oeste. La mitad del terreno es bosque de pino con alguna encina y roble -con elevaciones menores como el Turó dels Forns de Calç, el Turó del Felício o el Turó de la Casa Blanca-, y la otra mitad se reparte entre los cultivos de secano. Limita con La Pobla de Claramunt, Vallbona d'Anoia, Capellades, Cabrera d'Anoia, Mediona y Carme, en pleno corazón de la comarca del Anoia.
Lo que cuentan los censos de La Torre de Claramunt
La serie arranca en 1717 con apenas 157 habitantes y se mantiene por debajo del millar durante más de dos siglos, con un mínimo de 518 habitantes en 1945. El gran salto llega a partir de 2001, cuando el municipio pasa de 2.510 a más de 3.700 habitantes en solo una década, probablemente ligado al crecimiento urbanístico del entorno de Igualada y a la buena comunicación de la zona. La serie sigue subiendo hasta su máximo histórico en 2025, con 4.158 habitantes, veintiséis veces más que al inicio de la serie conservada.
Historia: el linaje Claramunt y el condado perdido
Según la tradición, los caballeros de la casa de Claramunt, originarios de Francia, llegaron en el año 814 encabezados por Bernat Amat de Claramunt para ayudar al conde Ramón Berenguer de Barcelona contra los musulmanes, y levantaron su castillo principal en la actual Pobla de Claramunt, a la que dieron su nombre. En 1147, dos hermanos del linaje, Berenguer y Pere, donaron al monasterio de Sant Cugat del Vallès un terreno dentro del término del castillo para que se construyera una fortaleza; aquella torre de vigilancia, al perder su uso militar, se convirtió en residencia de los señores del lugar y en núcleo del pueblo actual. La familia siguió viviendo en ella incluso después de que Berenguer de Claramunt vendiera, en 1306 y 1318, el dominio superior del castillo principal y de la propia Torre a los vizcondes de Cardona, reconociendo su hegemonía sobre la cuenca de Òdena. Asbert de Claramunt fue nombrado gobernador de las tierras del Anoia por los Cardona en 1348, y en 1463 su descendiente Joan de Claramunt entregó, en nombre de los Cardona, las llaves del castillo a un representante de Igualada. No fue hasta 1530 cuando los Claramunt recuperaron, comprándosela a los propios duques de Cardona, la jurisdicción y señorío plenos del término. En 1708, el archiduque Carlos de Austria concedió el título de conde de Claramunt a Josep Antoni de Ribera i d'Espuny-Claramunt, capitán de la Coronela de Barcelona y miembro de la Junta de Brazos de 1713 por su causa austracista; Felipe V respondió confiscándole los bienes y desterrándolo a Burgos hasta 1725, y el castillo fue incendiado en 1722. Ya en el siglo XX, los marqueses de Villapalma de Encalada, herederos del linaje, acometieron importantes obras de restauración del castillo y de su muralla, y el castillo sigue hoy en manos de la familia, convertido en residencia privada de los descendientes de la saga Claramunt.
Patrimonio: castillo, iglesias románicas y un poblado íbero
El castillo de la Torre de Claramunt, de origen gótico entre los siglos XI y XII, y la iglesia románica de San Juan Bautista, de la misma época, son el corazón patrimonial del municipio. En el núcleo de Vilanova d'Espoia se conserva otra iglesia románica, la de San Salvador, de principios del siglo XII, con su propia fiesta mayor separada de la del núcleo principal. En Camaró, el Pla de les Sitges guarda restos de un poblado íbero de los siglos VIII y IX antes de nuestra era, junto a varias sitges o silos excavados en la roca. La Torre Nova, construida en 1900 por encargo del marqués de Gironella como gran casal señorial frente al castillo, pasó a manos particulares en 1930 y fue adquirida en 2007 por un empresario holandés, que la convirtió en un hotel-resort de lujo abierto en 2011.
Economía: secano, ganadería y papel
La economía de La Torre de Claramunt combina la agricultura de secano tradicional del Anoia con la ganadería y con la industria papelera, un sector con fuerte implantación histórica en toda la comarca gracias a la abundancia de agua de ríos como el Anoia y sus afluentes, muy aprovechada desde el siglo XIX por los molinos papeleros de la zona. Esa base agrícola e industrial ha convivido en las últimas décadas con el crecimiento residencial ligado a la cercanía de Igualada, que explica buena parte del salto demográfico del municipio desde el cambio de siglo.
Fiestas: de la Festa Major a la Fira Medieval
La Festa Major se celebra el 24 de junio, por San Juan Bautista, y en la misma fecha se organiza la Fira Medieval de l'Anoia, que recrea el ambiente de la época del castillo en las calles del pueblo. El 27 de diciembre llega la Festa Major de invierno, por San Juan Evangelista, y el calendario se completa con la fiesta del núcleo de Pinedes de l'Armengol el segundo fin de semana de agosto, la Festa Major de Vilanova d'Espoia en agosto por San Salvador y su propia fiesta de invierno en enero por San Antonio, la Cabalgata de Reyes el 5 de enero por todo el municipio, el Carnaval con su concurso de disfraces, una fiesta de homenaje a la gente mayor en mayo y una popular butifarrada en abril.
Cuándo ir
La Fira Medieval de junio, coincidiendo con la Festa Major de San Juan, es la mejor ocasión para visitar el pueblo y conocer de cerca su patrimonio castellano con el ambiente añadido del mercado medieval. Quien prefiera el invierno puede combinar la Cabalgata de Reyes de principios de enero con la Festa Major de invierno de Vilanova d'Espoia, también en enero; y el entorno de bosque y secano del Anoia se presta, en cualquier caso, a una visita tranquila en cualquier época del año.
Planifica tu visita a La Torre de Claramunt
El municipio limita con La Pobla de Claramunt -cuna del linaje y sede del castillo principal de los Claramunt-, Vallbona d'Anoia, Capellades, Cabrera d'Anoia, Mediona y Carme, lo que permite combinar la visita con varios pueblos de la comarca en una misma ruta. Quien busque alojamiento con encanto puede optar por la Torre Nova, hoy convertida en hotel-resort frente al propio castillo. Para más información puede consultarse la web municipal.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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