Villanueva de Gállego, Zaragoza

Villanueva de Gállego. Pueblos de Zaragoza

Villanueva de Gállego es un municipio de la provincia de Zaragoza con 4.852 habitantes (INE 2025) y 75,99 km² de término, situado a 244 metros de altitud junto al río Gállego. A sus vecinos se les llama villanovenses, y el municipio engloba también la pequeña localidad de El Comercio. A solo 17 kilómetros de la capital aragonesa, es uno de los pueblos de la provincia que más ha crecido en lo que va de siglo: tenía 3.271 habitantes en 2001 y hoy roza los 4.900.

Ese crecimiento convive con un patrimonio disperso por su huerta —media docena de torres históricas junto al Gállego— y con una vida cultural muy activa, con un certamen de pintura centenario, festivales de música y una banda que suena desde 1880. Villanueva es además sede del campus principal de la Universidad San Jorge y lugar donde, en 1917, fue descubierto el tenor Miguel Fleta durante las fiestas del pueblo.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo ir
  7. Planifica tu visita
  8. Otros Pueblos de Zaragoza

Geografía

El municipio se asienta en el eje norte de la Comarca Central de Aragón, sobre los depósitos cuaternarios propios de la depresión del Ebro, junto al cauce del río Gállego, que marca su límite oriental con el barrio zaragozano de Peñaflor. Hacia el noroeste el terreno asciende hasta los 450 metros en las estribaciones de los Montes de Zuera, mientras que junto al río la cota baja hasta los 220 metros; el núcleo urbano se sitúa a 244 metros.

La autovía Mudéjar A-23 atraviesa el término, con la salida 301 como acceso directo al pueblo, junto a tramos de la antigua N-330 y la carretera autonómica A-1102, que conduce hacia Castejón de Valdejasa y Ejea de los Caballeros. Todavía se conservan restos de dos calzadas romanas históricas: la que unía Zaragoza con Osca siguiendo el curso del Gállego, y la que se dirigía hacia Pamplona por Castejón de Valdejasa, junto a las que quedan antiguas balsas como las de Pesqueras, Fornillé o el Piojo.

Historia

El topónimo más antiguo conocido en la zona es Burjazud, «torre defensiva del azud», en referencia a una presa que abastecía de agua a Zaragoza a través de lo que hoy es la acequia de Rabal; de esa época musulmana procede también el nombre con el que se conoció después el nuevo asentamiento cristiano, Villanueva de Burjazud, antes de que con el tiempo se optara por llamarlo Villanueva de Gállego, dejando atrás la referencia árabe. Hay constancia de villas romanas junto al río desde el siglo III, con mosaicos hallados cerca de la actual torre de Guallart.

Tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, Ramón Berenguer IV concedió derechos de colonización al nuevo núcleo de Villanueva, y en 1160 los monjes cistercienses se instalaron junto al Gállego, en la torre de la Juncería, antes de trasladarse en 1202 al monasterio de Rueda. En 1248 los vecinos de Villanueva, Burjazud y el Merzalar decidieron unirse en una sola población y levantar una iglesia en el solar de la actual plaza de España. A mediados del siglo XVIII llegó el gran salto demográfico, con la instalación de la Real Compañía de Comercio en el actual barrio de El Comercio, que llevó al pueblo de apenas doscientos a seiscientos habitantes en pocas décadas.

La Guerra de la Independencia trajo uno de los episodios más duros de su historia: durante los segundos Sitios de Zaragoza, casi diez mil soldados franceses de la división del general Gazan acuartelaron el pueblo, que terminó el conflicto con menos de la mitad de su población. De aquellos años se conserva todavía una leyenda local, la de un labrador que se enfrentó en su propia casa a un soldado francés que pretendía entrar a la fuerza, episodio que habría desencadenado una dura represalia de las tropas napoleónicas sobre el pueblo. En 1813, al amparo de la legislación desamortizadora de las Cortes de Cádiz, Villanueva eligió su primer ayuntamiento independiente de Zaragoza.

El siglo XX trajo nuevos vaivenes: la crisis de los molinos papeleros dio paso al cultivo de la remolacha y a un nuevo crecimiento de población, que llegó a los 2.000 habitantes hacia 1920, cuando se aprobó un plan urbano que unió el Barrio Alto y el Barrio Bajo del pueblo. Durante la Guerra Civil, tropas italianas acantonadas en las torres cercanas ocuparon la localidad, de lo que quedan grafitis de la época en un almacén. Tras una posguerra de estancamiento, la explotación forestal del monte del Castellar por parte de Renfe dio empleo durante décadas, hasta que la expropiación del monte y el cierre de esa actividad, en 1975, dejaron solo un pequeño polígono industrial. Desde finales del siglo XX el pueblo volvió a crecer con fuerza dentro del proceso de rururbanización del entorno de Zaragoza, una tendencia que se ha mantenido hasta hoy. Ya en 2014 el municipio vivió un episodio de contaminación del agua por lindano, que obligó a prohibir durante unas semanas su consumo y a repartir agua potable en puntos habilitados por el Ayuntamiento hasta que se levantó la restricción.

Patrimonio

El edificio religioso principal es la iglesia del Salvador, de estilo neoclásico, construida en ladrillo y tapial, con un altar mayor barroco tallado por los hermanos Mesa a principios del siglo XVIII y procedente de la desaparecida iglesia de Santiago de Zaragoza. Conserva junto a ella una torre de estilo mudéjar del siglo XVI y, en su interior, la Virgen de Burjazud, una talla románica cuya devoción está documentada desde el siglo XII y que probablemente procede del antiguo azud que dio nombre al primer asentamiento.

Alrededor del pueblo, junto a la huerta del Gállego, se conservan varias de las llamadas «torres», antiguas casas de campo señoriales: la torre Guallart, con origen ligado a la abadía cisterciense de la Juncería y, más tarde, a los jesuitas hasta su expulsión en 1768; la torre del Bayle, antigua residencia del gobernador real y después propiedad del Conde de Robres; la torre Lindar, vinculada al Conde de Aranda y a una fábrica de papel que funcionó junto a ella hasta finales del siglo XX; la torre del Hospitalico, con un origen que se remonta a una donación de 1474 al Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza; y la torre de San Miguel, hoy rodeada por un polígono industrial, que en el siglo XIX fue célebre por una fuente de aguas termomedicinales hoy cerrada. Villanueva de Gállego forma parte, además, de la Asociación de Municipios Territorio Mudéjar, que trabaja por dar a conocer este patrimonio.

Economía

La economía de Villanueva ha cambiado varias veces de base a lo largo de los siglos: de los molinos papeleros medievales y la industria textil de El Comercio, con sus fábricas La Blanca y La Zaragozana activas hasta comienzos del siglo XX, se pasó al cultivo de la remolacha y, más tarde, a la explotación forestal del monte del Castellar.

Hoy el municipio combina una agricultura de secano y huerta en el entorno del Gállego con un sector de servicios en expansión, impulsado en buena parte por la presencia del campus principal de la Universidad San Jorge, que ha traído consigo población y actividad económica asociada. Villanueva es, de hecho, uno de los municipios de mayor crecimiento urbanístico de Aragón, con nuevas zonas en desarrollo y actuaciones de mejora de servicios previstas para los próximos años.

Fiestas

La gran fiesta patronal es la de las Santas Reliquias, en honor a un relicario de plata sobredorada que llegó al pueblo a principios del siglo XVII procedente de una cartuja alemana, en Ratisbona, a través de Roma. Tradicionalmente se celebraba el último domingo de septiembre, coincidiendo con la «San Miguelada», la época en que se renovaban contratos agrícolas y comenzaba la siembra; en las últimas décadas la fecha se ha ido adelantando, primero a comienzos de septiembre y después a principios de agosto. Las llamadas «fiestas pequeñas», en honor a San Isidro Labrador, se celebran el 15 de mayo desde que las instituyó en los años cincuenta la cooperativa agrícola del pueblo.

El calendario festivo se completa con Santa Águeda, el 5 de febrero, tradicionalmente celebrada por las mujeres del pueblo, y San Antón, el 17 de enero, con sus hogueras. En Navidad se mantienen costumbres como la plantada del chopo por los quintos, el belén viviente y la cabalgata de Reyes, y el primer domingo de septiembre se celebra el Día del Comercio, con la popular Andada hasta el barrio de ese nombre. A ello se suman citas culturales como el Concurso de Pintura Francisco Pradilla, que lleva más de veinte ediciones, el Festival de Tapas y Danza desde 2006, el festival de música APTC en julio y la Semana Mágica de magia en invierno.

Cuándo ir

Las Santas Reliquias, hoy en los primeros días de agosto, son la cita grande del calendario villanovense, y las fiestas de San Isidro, el 15 de mayo, ofrecen otra buena excusa primaveral para la visita. Quien prefiera un plan cultural puede buscar las fechas del Concurso de Pintura Francisco Pradilla o del festival de música APTC, en julio, mientras que el Carnaval y Santa Águeda, en febrero, muestran el lado más tradicional del pueblo.

Planifica tu visita

Villanueva de Gállego está a solo 17 kilómetros de Zaragoza, con acceso directo por la salida 301 de la autovía Mudéjar A-23, lo que lo convierte en una excursión de menos de veinte minutos desde la capital. La visita puede organizarse en torno a la iglesia del Salvador y la Virgen de Burjazud, en el casco urbano, y a un recorrido por las torres históricas repartidas por la huerta del Gállego, como la de Guallart o la de San Miguel. La cercanía con la Cartuja de Aula Dei, al otro lado del río, y con los Montes de Zuera permite además combinar la visita con otros atractivos de la zona norte de la Comarca Central de Aragón.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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