- Amorebieta-Etxano: dos pueblos que se fusionaron en 1951 y conservan tres nombres
- Lo que Cuentan los Censos de Amorebieta-Etxano
- Una Central Térmica que Dio el 20 % de la Luz de Euskadi
- Torres Quemadas: Zornoza, Larrea y una Mojonera Arrancada
- El Convenio de Amorebieta de 1872
- Iglesias, Palacios y una Patata de Andrés Nagel
- Planifica tu Visita a Amorebieta-Etxano
- Otros Pueblos de Vizcaya
Amorebieta-Etxano: dos pueblos que se fusionaron en 1951 y conservan tres nombres
El municipio vizcaíno de Amorebieta-Etxano tiene un problema de identidad que resuelve de la manera más vasca posible: usando los tres nombres a la vez. Oficialmente es Amorebieta-Etxano, coloquialmente es Zornotza, y su escudo lleva la leyenda Amorebieta Etxanoko Udala Zornotza, que reúne a las dos anteiglesias y a la antigua merindad en una sola línea.
Porque este municipio no existía antes del 26 de enero de 1951. Ese día se constituyó con la unión de dos anteiglesias que habían sido independientes durante siglos: Amorebieta, que ocupaba el asiento y voto número 29 en las Juntas de Guernica, y Etxano, que ocupaba el 30. Hoy suma 19.660 habitantes (INE 2025) en 58,46 km² de la comarca del Duranguesado.
Lo que Cuentan los Censos de Amorebieta-Etxano
La serie disponible abarca 38 datos entre 1900 y 2025, ciento veintiséis años. Y cuenta una historia industrial con una interrupción muy concreta.
- 1900: 3.716 habitantes
- 1930: 4.785
- 1940: 4.231
- 1960: 8.346
- 1970: 12.465
- 1981: 15.575
- 2001: 16.302
- 2024: 19.678, el mayor dato de la serie
- 2025: 19.660 habitantes
Hay que empezar con una advertencia técnica: como el municipio actual no existe hasta 1951, los datos anteriores a esa fecha corresponden necesariamente al conjunto de las dos anteiglesias que lo formaron, no a una entidad administrativa única.
El tramo 1930-1940 es el único retroceso de toda la serie: 554 habitantes menos en una década. Y aquí sí hay una causa documentada y no una hipótesis: en la Guerra Civil de 1936 la antigua anteiglesia sufrió destrucción por un incendio, y a partir de 1940 se reparó con obras modernas que dieron lugar al pueblo nuevo. Además, en el cercano monte Bizkargi se produjeron fuertes enfrentamientos, con ataques y contraataques frecuentes: tomar esa altura era vital para las tropas sublevadas como base para la posterior ofensiva sobre el Cinturón de Hierro de Bilbao. Todavía hoy se encuentran restos de la contienda.
Después vino el salto industrial. Entre 1950 y 1981 la población se triplica: de 5.109 a 15.575 habitantes. Son treinta y un años en los que el municipio gana 10.466 vecinos, el crecimiento más intenso de toda su historia.
Y el tramo moderno es de subida continua. De 16.302 habitantes en 2001 a 19.660 en 2025: +3.358 en veinticuatro años, con solo dos ejercicios en negativo y ambos mínimos (−71 en 2014, −17 en 2023). El techo de la serie se tocó en 2024 y el dato de 2025 baja apenas 18 personas: ruido estadístico, no cambio de tendencia.
Una Central Térmica que Dio el 20 % de la Luz de Euskadi
La principal fuente de ingresos del municipio no es industrial en el sentido tradicional, ni agrícola. Es la central térmica de Boroa, puesta en servicio en 2005 con una potencia eléctrica de 750 MW.
Su propiedad es llamativamente internacional para un pueblo vizcaíno: está al 50 % en manos de Electricity Supply Board, la eléctrica pública irlandesa, y al 50 % de Osaka Gas, la gasista japonesa. Y su peso en el sistema vasco fue considerable desde el principio: en 2006 generó aproximadamente el 20 % de toda la electricidad demandada y consumida en Euskadi.
Esa vocación productiva no es nueva. En el siglo XVIII, el cronista Iturriza describía la anteiglesia de Amorebieta como una de las más ricas del Señorío, con «mucho montazgo para carbón y materias para edificios, jarales, castañales, argomales para fogatas y caleras, pastos para ganado, hierbas medicinales, varias fuentes de aguas, varios puentes y pontones de madera y uno de piedra sobre el caudaloso río que desciende a Bilbao, abundante en pesca; y vecindario de 149 caseríos de mucha propiedad». Todo aquello se comercializaba en el mercado de Zubiaur, que se celebraba tres veces por semana, y funcionaban varias ferrerías muy activas, como la Fábrica de Hierros y Aceros de Astepe.
Torres Quemadas: Zornoza, Larrea y una Mojonera Arrancada
La historia medieval de estas dos anteiglesias se cuenta a través de sus casas-torre, y casi todas acabaron mal.
La torre de Zornoza fue erigida a mediados del siglo XII por Pedro García de Galíndez, cuarto señor de Ayala. En ella residía el Merino o Juez Mayor, que dictaba sentencia en las querellas y causas de justicia de toda la comarca; de ese oficio tomó nombre la Merindad de Zornoza. En 1445 fue incendiada por los llamados «frailes de Castro», incendiarios que se ponían a sueldo de quien les pagara y que esa vez actuaban a las órdenes de Pedro Avendaño, enfrentado por entonces en una guerra entre parientes mayores que asoló la zona durante años.
La torre de Larrea, en Etxano, data del año 877 y su fundación se atribuye al rey Íñigo de Navarra, que la cedió junto a un extenso señorío a su alférez mayor Iñigo de Lara. Fue destruida durante la Guerra Civil y hoy solo se conserva un escudo de los Larrea en un pequeño parque junto a la iglesia. Existe además un memorial de la casa-torre de Larrea, levantado cerca del solar que ocupó el palacio incendiado entre 1936 y 1939 y demolido después: al monumento se adosó el escudo de piedra original de la fachada, acompañado de un relieve en bronce que reproduce el edificio desaparecido.
Y hay un detalle fronterizo de 1150 que explica mucho. En uno de los ángulos de la casa de Nafarroa —a quinientos metros de la parroquia de Amorebieta— estuvo plantada la mojonera que separaba el Señorío de Vizcaya del Reino de Navarra, que entonces poseía el Duranguesado. Los vizcaínos, de común acuerdo, la arrancaron el 28 de enero de 1150.
El Convenio de Amorebieta de 1872
El nombre de Amorebieta entró en los libros de historia nacional por un documento firmado aquí. El 24 de mayo de 1872, en la casa de Belausteguigoitia, se firmó un convenio entre los partidarios de Don Carlos y el general Serrano que puso tregua al alzamiento carlista, poco antes de que se avivara la última guerra carlista.
La casa sigue en pie: está en la calle Convenio —el topónimo lo recuerda— y hoy funciona remodelada como hotel.
Antes de eso, el 31 de octubre de 1808, durante la Guerra de la Independencia, el ejército francés al mando del general Villate atacó las tropas acantonadas en la anteiglesia, entre las que había participación inglesa a las órdenes del teniente general de origen irlandés Joachim Blake. Las anteiglesias de Amorebieta y Etxano quedaron destruidas, y los napoleónicos ganaron la batalla pero no lograron su objetivo, que era acabar con la resistencia. Las tropas inglesas y los guerrilleros vizcaínos tuvieron tiempo de retirarse, avisados cuando los franceses llegaron a Durango.
Sobre el número de muertos conviene ser cauto: la fuente consultada habla de «más de 6.000 muertos, en su mayoría civiles», una cifra difícilmente compatible con una anteiglesia que en 1900 —casi un siglo después— todavía no llegaba a 3.800 habitantes. Preferimos señalar la contradicción antes que repetir el dato como bueno.
Iglesias, Palacios y una Patata de Andrés Nagel
El patrimonio religioso del municipio es extenso porque suma el de las dos anteiglesias. La iglesia de Santa María de la Asunción aparece ya citada en documentos de 1441: estaba en mal estado y amenazaba derrumbarse, y como no había recursos, Juan II, Señor de Vizcaya, ordenó retirar a su vasallo De Leiva los 2.800 maravedís de que gozaba para aplicarlos a la restauración. El 6 de noviembre de 1441 libró además carta de privilegio eximiéndola del pago de diezmos y rentas, a condición de que se celebrase misa diaria por la familia real y perpetuamente por sus sucesores. El templo nuevo se empezó en 1555 y se inauguró en 1608.
La pieza más valiosa está en Larrea. La parroquia de San Juan Bautista, hoy santuario de la Virgen del Carmen, es renacentista y la mandó construir en 1697 Juan de Larrea y Henayo, donde su tío había levantado una ermita en 1647. Se consagró en 1704 y los Larrea la entregaron a la Orden del Carmelo el 3 de febrero de 1713. Entre las donaciones que recibió destaca una espectacular custodia de plata sobredorada y piedras preciosas regalada por el rey Carlos II, obra del orfebre de Augsburgo Johann Joachim Lutz I, autor de otra muy similar de 1695 conservada en La Coruña.
En lo civil hay un conjunto de arquitectura burguesa poco conocido: el Palacio de Cancelada, neoclásico de cuatro alturas del siglo XIX; la Casa Harrison, mansión de estilo inglés construida en 1910 para Canuto Basterra por el arquitecto Leonardo Rucabado y hoy en uso como hotel; la Casa de Canuto Basterra, proyectada por Fidel Iturriza en 1921 en estilo neovasco, que recoge lo esencial del caserío con elementos decorativos barrocos; y el Palacio López, en Larrea, obra de Castor de Uriarte de 1926.
Y, rompiendo el tono, «La patata», gran escultura de Andrés Nagel, junto al Zornotza Aretoa, el Quiosco y el parque Jauregibarria, pensado para conocer los distintos tipos de árboles de la zona.
Planifica tu Visita a Amorebieta-Etxano
Dónde está: comarca del Duranguesado, a 23 kilómetros de Bilbao.
Cómo llegar: el término está atravesado por la autopista del Cantábrico (AP-8), por la N-634 entre los pK 58 y 95, y por la carretera provincial BI-635, que se dirige a Múgica y a Lemona.
Datos del municipio: 19.660 habitantes (INE 2025), 58,46 km², altitud 65 m, código INE 48003, gentilicio zornotzar.
El relieve: el municipio se organiza en torno al valle del río Ibaizábal, con paisaje fuertemente accidentado al norte y al sur. Al norte, las estribaciones del Sinclinorio de Vizcaya culminan en el monte Bizkargi (563 m). Al sur, el terreno se eleva más bruscamente y supera los 700 metros en el ramal que desciende desde el Anboto, ya dentro del parque natural de Urkiola. La altitud del término oscila entre los 770 m del sur y los 60 m a orillas del Ibaizábal.
El rincón que recomiendan los propios vecinos: el núcleo de San Antonio, enclavado en un pequeño valle desde el que se divisan el Anboto, el Mugarra y el Belatxikieta. En su parte superior está la ermita de San Martín, y en la plaza, junto a las escuelas y al caserío Elezalde (1796), se encuentra la ermita de San Miguel de Dudea, una de las más interesantes del municipio. Para quien camine, la ermita de San Pedro de Boroa, restaurada, es uno de los puntos de partida habituales hacia el Bizkargi, con panorámicas de los montes Oiz y Belatxikieta.
Información municipal: www.amorebieta-etxano.eus
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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