Doñana. Reservas De La Biosfera en Andalucia. Fotos y videos

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Doñana es un espacio natural protegido español emplazado en Andalucí­a que cuenta con 53.709 ha. Comprendiendo tanto al Parque Natural de Doñana como al Parque Nacional de Doñana, su gran extensión de marismas acoge durante el invierno a numerosas especies de aves acuáticas, que suelen alcanzar cada año los 200.000 individuos. Con diferentes instituciones cientí­ficas en su interior que velan por un desarrollo adecuado de las comarcas limí­trofes y la conservación de algunas especies muy delicadas que habitan en él, se considera la mayor reserva ecológica de Europa. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. En el año 2006 el parque recibió 376.287 visitas.

Doñana se coloca al sudoeste de la pení­nsula Ibérica, en su mayor parte en la provincia de Huelva y una menor parte en las de Sevilla y Cádiz. Sus coordenadas son. Su superficie se extiende por los municipios de Almonte, Moguer, Lucena del Puerto e Hinojos en la provincia de Huelva; Sanlúcar de Barrameda en la provincia de Cádiz; y Pilas, Villamanrique de la Condesa, Aznalcázar, Isla Mayor y La Puebla del Rí­o en la provincia de Sevilla.

Aunque geológicamente se trata de una zona relativamente reciente ha asistido al paso de diversas civilizaciones como los fenicios, los griegos y posiblemente los tartesios. En este sentido, en 1923 el arqueólogo alemán Adolf Schulten, en compañí­a de Lammerer y J. Bonsor buscó la ubicación de la capital tartésica en las dunas de Doñana no hallando nada de interés.Dichas excavaciones fueron realizadas en el paraje denominado Cerro del Trigo. Pese a todo, ya fallecido Schulten, se halló en 1978 la Estela de Villamanrique en la localidad cercana de Villamanrique de la Condesa y en 2007 se hicieron sondeos en la marisma de Hinojos con intención de recabar datos sobre la mí­tica localidad. También son reseñables los asentamientos romanos de entre los siglos II y V a.C dedicados a la pesca, generalmente el salazón)[4][5]

En 1255, tras reconquistar el reino vasallo de Niebla, el rey Alfonso X estableció entre el rí­o Tinto y el Guadalquivir una zona de caza o “Cazadero Real” en el Bosque de Las Rocinas y el pequeño santuario de Santa Olalla, ya desaparecido, en el Arroyo de La Rocina. En 1295, su hijo Sancho IV prometió a Guzmán el Bueno el Señorí­o de Sanlúcar, un territorio emplazado tras las Arenas Gordas en la margen izquierda del estuario del del Guadalquivir, que se mantuvo en posesión de la Casa de Medina-Sidonia durante más de tres siglos. La presencia de dicha casa nobiliaria en el territorio de la actual provincia de Huelva se consolidó a partir de 1369, cuando Enrique II de Castilla otorgó al IV Señor de Sanlúcar el Condado de Niebla.

En 1493 los Reyes Católicos donaron parte de las tierras de la actual aldea de El Rocí­o a su secretario, cuyo hijo las vendió más tarde al municipio de Almonte. En los años posteriores se comenzó a introducir especies nuevas para la caza como el ciervo y se potenció la crí­a de ganado, para cuya protección comenzó la eliminación de los lobos.

Casi un siglo después el VII Duque de Medina-Sidonia recompró de nuevo parte de las tierras. A finales de siglo su esposa, Ana de Silva y Mendoza, hija de la Princesa de í‰boli, se mudó a una casa de la reserva de caza que a partir de ahí­ comienzó a denominarse “Coto de Doña Ana”, que derivó en el término actual de “Coto de Doñana“. Esa casa se reformó años más tarde convirtiéndose en palacio.

Testimonio excepcional del uso cinegético que la Casa de Medina-Sidonia hizo del Coto de Doñana, son los primeros versos de la Fábula de Polifemo y Galatea, que Góngora dedicó al Conde de Niebla, en el que pide al noble que aproveche la suspensión de la caza para oí­r sus versos. Asimismo, en 1624 el IX Duque de Medina-Sidonia tuvo como invitado en sus estados al rey Felipe IV, quien participó acompañado de una gran corte durante dí­as en grandes cacerí­as y banquetes por cuenta del duque.

En 1797 Francisco de Goya se alojó en dicho palacio invitado por XIII Duquesa de Alba y su esposo el XV Duque de Medina-Sidonia, que eran sus mecenas, estancia en la cual realizó el ílbum de Sanlúcar y, al parecer, la maja vestida y la desnuda.

A partir de 1854, con la mención de la zona en un documento llamado “Avifauna de Doñana: Catálogo de las aves observadas en algunas provincias andaluzas” de Antonio Machado y Nuñez comenzó a ponerse en valor su importancia estratégica para la diferente fauna del parque. Así­ fue visitado por diversos naturalistas ingleses como Abel Chapman que consiguieron dar a conocer en Europa la importancia estratégica de la zona para las aves migratorias que se desplazan al continente africano. El XIX Duque de Medina-Sidonia fue el último propietario del Coto de Doñana, desvinculándolo definitivamente de su casa nobiliar.

Guillermo Garvey compró Doñana a dicho duque y siguió dedicándolo a usos cinegéticos, ampliándose el palacio en 1909. En los años 50 se consolidó el parque como espacio natural, cuando los naturalistas consiguieron que muchos de los proyectos de explotación de la zona a cargo del gobierno franquista no se llevaran a cabo. Así­, en 1954, se fundó la Sociedad Española de Ornitologí­a, lo que permitió que creciera el interés de diversos investigadores por el parque y que se realizaran diversas expediciones españolas, francesas e inglesas por la zona. En el último año de la década parte de las tierras fueron finalmente vendidas para las urbanizaciones turí­sticas de la actual Matalascañas. Estos últimos acontecimientos suscitaron interés entre los conservacionistas europeos, por lo que diversas instituciones y donantes anónimos se ofrecieron para comprar parte de las tierras. Finalmente en 1963 el Gobierno y WWF compraron parte del territorio y crearon la primera reserva de Doñana, creándose en 1964 la Estación Biológica de Doñana, instituto de investigación dependiente del CSIC y que investiga la biodiversidad de Doñana y de otros ecosistemas nacionales e En 1969 se creó el Parque Nacional de Doñana, parte de cuyo territorio era propiedad del MEC y parte, aún en posesión privadas, era gestionado por el ICONA. Diez años después se amplí­ó el espacio protegido y se creó el llamado “Preparque de Doñana“. En 1980 la Unesco clasificó el Parque Nacional de Doñana como Reserva de la Biosfera y en 1982 fue incluido en la lista de humedales del Convenio de Ramsar. En 1989 la Junta de Andalucí­a convirtió el Preparque en Parque Natural de Doñana. En 1994 fue catalogado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, lo que permitió que mejoraran las posibilidades de conservación de la zona. Cuatro años después, en 1998 se produjo el Desastre de Aznalcóllar, una riada de lodos tóxicos provenientes de una mina de la empresa Boliden-Apirsa que afectó al rí­o Guadiamar y parte de las aguas del parque.

En 2000 el Ministerio de Medio Ambiente, tras la catástrofe de Aznalcóllar, promovió el programa “Doñana 2005″, cuyo fin era la regeneración hí­drica de las marismas. En 2006 las competencias de cuidado del parque se transfieren í­ntegramente a la Junta de Andalucí­a mediante el Real Decreto 712/2006, de 9 de junio, por el que se ampliaron las funciones y servicios de la Administración de la Nación traspasados a la Comunidad Autónoma de Andalucí­a, en materia de Conservación de la Naturaleza. El Parque Nacional de Doñana y el Parque Natural se convirtieron en el “Espacio natural de Doñana“, un único territorio dividido en áreas con diferente grado de protección ambiental. En 2008 este espacio natural se hermanó con el Parque Natural Regional de la Camarga en Francia, con la que comparte aspectos antropológicos y etnográficos

Durante su mandato, el presidente del gobierno español Felipe González empezó a utilizar Doñana como lugar de vacaciones, costumbre que han seguido José Marí­a Aznar y José Luis Rodrí­guez Zapatero.

A continuacion puedes leer mas sobre Doñana. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del lugar

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