Dehesas De Sierra Morena. Reservas De La Biosfera en Andalucia. Fotos y videos

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La provincia de Huelva es una provincia española situada en el oeste de la comunidad autónoma de Andalucí­a y su capital es la localidad de Huelva. Con una población de 505.249 personas registradas, bordea al norte con la provincia de Badajoz, al este con la provincia de Sevilla, al sureste con la provincia de Cádiz, al sur con el océano Atlántico y al oeste con Portugal.

Quedó constituida como provincia en la división administrativa de 1833, conformándose con territorios hasta entonces adscritos a la antigua provincia de Extremadura y al Reino de Sevilla. Administrativamente está dividida en 79 municipios, agrupados en 6 partidos judiciales.

Su economí­a, al igual que en el resto de nuestro país, está dominada por el sector terciario, que incluye la actividad turí­stica. El sector secundario tiene un peso relativo mayor que en el resto de Andalucí­a debido al destacable polo quí­mico y a la refinerí­a de La Rábida. Entre las actividades del sector primario destacan la pesca, uno de sus tradicionales y principales medios de vida con una de las más destacables flotas pesqueras de nuestro país, y la nueva agricultura forzada bajo plástico, principalmente del fresón con denominación de origen. También, enl sector primario, tiene una gran tradición e importancia económica la ganaderí­a porcina de raza ibérica de montanera, destacando la D.O. Jamón de Huelva por su gran calidad y aceptación en el mercado.

Cuenta con multitud de áreas protegidas, destacando el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche y el Parque Nacional de Doñana, considerado la mayor reserva ecológica de Europa.

Desde el Paleolí­tico Superior existe constancia de asentamientos humanos, habiendo habitado este territorio numerosos pueblos y culturas, como los fenicios, tartesios, turdetanos, romanos, visigodos, musulmanes y cristianos. Varios de estos pueblos convivieron entre sí­ en algunas épocas y aportaron la riqueza de sus culturas que ha ido conformando la idiosincrasia de esta provincia.

En el siglo XIII, el territorio de la actual provincia de Huelva se incorporó a la Corona de Castilla, organizándose en realengos y señorí­os, entre los que destaca el Condado de Niebla, posesión de la Casa de Medina-Sidonia, junto a otros feudos organizados en torno a Huelva, Palos de la Frontera, Moguer, Ayamonte y Gibraleón. Desde ese momento la provincia ha tenido una notable relevancia histórica gracias a su especial enclave marí­timo, por su proximidad a la frontera con Portugal, por su cuenca minera y por la riqueza de recursos de la sierra. Aunque el hecho que destaca entre todos es el descubrimiento de América, que se gestó en estas tierras a donde llegó Cristóbal Colón en 1485 y donde organizó su primer viaje descubridor. Hombres como los hermanos Pinzón, los Niño o los franciscanos de La Rábida resultaron fundamentales en el éxito de la empresa.

Como es común en la mayor parte de nuestro país, la provincia ha tomado su nombre de su capital, la localidad de Huelva. Por ello comparte con ella su gentilicio oficial, onubense, en alusión al antiguo topónimo latino Onuba, que parece una derivación de la posible denominación fenicia Onos Baal, que significarí­a Fortaleza de Baal o Fuerza de Baal.

El escudo y la bandera de la provincia de Huelva son sus iconos oficiales. El escudo de armas está compuesto por dos óvalos. En el derecho aparece representada una fortaleza sobre el mar con una bordura de plata en la que está escrita la leyenda “Portus maris et terrae custodia”. En el izquierdo figuran tres carabelas entre dos orbes en su color, sobre el mar y con bordura de plata con la leyenda: “12 de octubre. 1492. 3 de agosto”. En el borde inferior lleva un cuerno de la abundancia y una espada laureada. Al timbre, corona real abierta. Por su parte, la bandera es de forma rectangular, de color blanco y con un dado o cuadrado azul en el centro.

Entre 1994 y 1998, el Servicio de Archivos de la Diputación Provincial, realizó un inventario de los escudos de armas de todos los municipios en el marco del llamado “Programa de Reconocimiento Legal de Escudos y Banderas”.

Existe constancia de presencia humana en la zona costera de Huelva desde la llegada de los primeros habitadores de la pení­nsula Ibérica a través del estrecho de Gibraltar. Estos hombres fueron asentándose y ocupando progresivamente zonas más septentrionales.

Del Neolí­tico, queda constancia gracias a la existencia de yacimientos como el de La Dehesa en la comarca de El Condado, en los que se encontraron diferentes piedras talladas y restos cerámicos. Los dólmenes como el de Soto y otros yacimientos como el de El Pozuelo o los restos de una localidad amurallada en La Zarcita permiten fechar la presencia humana en estos territorios.

En la Edad de Bronce apareció una cultura bien identificada en el área que comprende la actual provincia de Huelva. Esta cultura entró en contacto con la Cultura del Bronce Meridional portuguesa, que recuerda a la Cultura de El Argar en muchos de sus elementos, como los enterramientos individualizados en cistas o su cerámica lisa. Uno de sus rasgos más caracterí­sticas es su ritual funerario, con enterramientos colectivos en megalitos y los enterramientos individuales, con un modelo de enterramiento que también se desarrolló en el sur de Portugal en esa época. Todo esto hace pensar que debió existir algún tipo de contacto entre estas culturas.

Las necrópolis en el Andévalo y en Sierra Morena se localizan en las zonas cercanas a yacimientos de piritas. Para su recubrimiento se utilizaron losas de pizarra. Sus ajuares no suelen ser abundantes, apenas un par de cuencos, salvo en la necrópolis de El Becerro, en la zona arqueológica de Santa Eulalia, donde se han encontrado cuentas de collar y joyas de plata. Estos restos ayudan a comprender el paso por la zona de los habitadores de la provincia durante la Edad del Bronce.

De la etapa final del Bronce datan también los hallazgos de la rí­a de Huelva que, junto a los de la zona del Seminario de la capital, son los que posiblemente convierten a la desembocadura de los rí­os Tinto y Odiel en la zona de la pení­nsula con presencia humana continuada más temprana, remontándose esta a 3000 a. C.

Los tartesios fueron indí­genas del suroeste peninsular que asimilaron elementos de otras culturas, principalmente de los fenicios y de los griegos, que tuvieron relativa presencia en esas tierras. El contacto con los griegos coincidió con el auge de esta cultura en el siglo VI a. C. y permitió un despegue cultural gracias al comercio de metales procedentes de las minas del norte. Tradiciones y mitos movieron a varios aficionados e investigadores, como Adolf Schulten o Jorge Bonsor, a buscar en la zona, entre los rí­os Guadiana y Guadalquivir, tesoros que se atribuí­an a este pueblo. Aunque no se han encontrado restos de importancia que identifiquen claramente ni su territorio ni si tuvo una localidad rectora, se ha podido constatar arqueológicamente que en estas tierras floreció una avanzada cultura del Bronce Inicial con actividad metalúrgica, agrí­cola y de pastoreo; y que comerciaba con los orientales fenicios y griegos en los albores del Bronce Final.

Parece ser que la llegada de los fenicios y, posteriormente, del comercio griego no produjo un progreso generalizado en el pueblo tartesso y su economí­a siguió basada en la agricultura, la ganaderí­a y la pesca, pues los beneficios del comercio y de la metalurgia quedaban en posesión de sectores sociales minoritarios. Yacimientos como el de Tejada La Vieja o la necrópolis del Cabezo de la Joya en la localidad de Huelva, demuestran la impronta de esta civilización relativamente desconocida.

A continuacion puedes leer mas sobre Dehesas De Sierra Morena. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del lugar

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