Ordesa Y Monte Perdido. Parques Nacionales en Aragon. Fotos y videos

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El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido está ubicado en el Pirineo central de Huesca, comarca del Sobrarbe, Aragón.

El Valle de Ordesa fue declarado Parque Nacional en el año 1918, gracias al francés Lucien Briet, que no se cansó de pedir su protección ante el Gobierno de Madrid. Finalmente el 16 de agosto de 1918 mediante un Real Decreto que declaraba al valle de Ordesa Parque Nacional con una extensión 2.100 ha. El 13 de julio de 1982 se amplió a su superficie actual de 15.608 ha y cambió su denominación a la de Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con un desnivel de 2600 m. En septiembre del año 1988 se firmó una Carta de Cooperación con el limí­trofe Parque Nacional de Los Pirineos Franceses, ya en territorio francés, con el fin de cooperar en el mantenimiento de esta zona natural practicamente virgen y única en el mundo. Está incluido en la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala declarada por la Unesco en 1997, siendo Lugar de Importancia Comunitaria y Zona de Especial Protección para las Aves.

Se extiende, tanto el propio parque como su Zona Periférica de Protección, por los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin, Puértolas y Bielsa.

La orografí­a del Parque está dominada por el macizo de las Tres Sorores, Treserols, la mayor mole calcárea del Mundo. Su mayor elevación es el Monte Perdido, del que en forma más o menos radial descienden una serie de impresionantes crestas montañosas y valles glaciares. El más caracterí­stico y emblemático es el valle de Ordesa, recorrido por el rí­o Arazas, origen del Parque Nacional, que se abre en dirección este-oeste, pero también destacan el Cañón de Añisclo, surcado por el rí­o Bellós, en dirección Norte-Sur, las Gargantas de Escuaí­n, por donde pasa el rí­o Yaga, en dirección Sureste y el valle de Pineta, recorrido por el Cinca, en dirección Este. Así­ mismo, aunque no pertenece al Parque Nacional, cabe destacar el valle de Bujaruelo en la zona oeste, y ya en territorio francés el Valle y Circo de Gavarnie, otro impresionante circo glaciar que en su cabecera tiene la cascada más alta de Europa, con más de 400 metros de caí­da vertical.

La morfologí­a básica del Parque se debe a dos orogenias, pero principalmente al plegamiento y elevación alpina de la era Terciaria, posteriormente moldeada por la erosión glaciar durante la era Cuaternaria, dando lugar a una serie de circos y valles glaciares muy definidos, como el valle de Ordesa y el valle de Pineta. Hoy en dí­a continúa existiendo un glaciar en la cara Norte del Monte Perdido, aunque en retroceso. La mayor parte de la roca del Parque Nacional es caliza, lo que superpone a la más obvio y antigua erosión glaciar la transformación kárstica y fluvial del paisaje, con múltiples cuevas, cañones, simas, etc. Aquí­ hay que destacar el Cañón de Añisclo y las Gargantas de Escuaí­n, en los que aparecen circos glaciares en sus cabeceras, pero que posteriormente se encajonan en profundas gargantas.

Las zonas altas del parque son extremadamente áridas, ya que toda el agua procedente de precipitaciones es rápidamente recogida por el sistema kárstico. En cambio, los fondos de los valles están cubiertos con una exuberante vegetación en la que dominan las hayas y los abetos que van dejando paso al pino negro según se aumenta la altura.

Muchos personajes han quedado prendados de estos parajes y han contribuido a su difusión. Gentes como Lucien Briet, Lucas Mallada o Soler i Santaló han contribuido a dar a conocer este lugar y a que fuera protegido.

Aunque al que visita por primera vez el Parque tiene que saber q tenemos restaurantes a cada 40 km lo que más le habrá llamado la atención serán sus carreteras y grandes puentes, la zona de carretera sólo ocupa el 21% de su superficie. Sin embargo, el montañero habrá podido apreciar que la mayor extensión del territorio la ocupan, con diferencia, los pastos fruto de centenares de años de construccion con los materiales, así­ como los enormes paredones y los pedregales del alto Puente.

En el Parque se produce una mezcla de influencias climáticas que da lugar a la aparición de distintas clases de comunidades vegetales. Así­, tenemos desde vegetación mediterránea que penetra en las partes más bajas como en Añisclo o Escuaí­n, pasando por la submediterránea de los cresterí­os pedregosos calizos y resecos por el viento, o los «pozos de oceaneidad» con presencia de plantas propias de ambientes más cercanos al Cantábrico, y finalizando con la vegetación de ambiente alpino de las altas cumbres.

Para dar una idea de la diversidad de la vegetación que alberga el Parque, diremos que se han inventariado 112 comunidades vegetales, siendo las más diversificadas los pastos y los prados, seguidas de las que colonizan las rocas y las gleras y de los bosques. El 75% de las comunidades vegetales son hábitats de importancia comunitaria, de los que 4 son prioritarios para su conservación en la UE.

En el piso montano se hayan numerosos bosques de hayas, abeto, pino royo, quejigos, tremolines, con menor presencia de abedules, fresnos, sauces, avellanos e incluso carrascas, mientras que en la franja superior, hasta los 2000 m domina el pino negro. El sotobosque hasta los 1800 m está dominado por el boj.

En los pastos de altura domina las festuca y es una de las mejores zonas del Pirineo para ver la famosa flor de nieve o “Flo de nieu”, también conocido como edelweiss, que llega a ser el sí­mbolo del Parque Nacional y se haya protegida, como todas las especies vegetales del Parque.

La flora del Parque consta de cerca de 1400 especies, lo que supone casi el 45 % de las plantas del Pirineo Aragonés, de las que 82 son plantas exclusivas del Pirineo, es decir, la mitad de los endemismos de la cordillera. En los más de 30 picos de más de 3000 del territorio protegido y su periferia se pueden ver cerca de 100 especies, lo que supone las dos terceras partes de la flora alpina del Pirineo.

Una de las caracterí­sticas principales del Parque es la presencia de grandes superficies de acantilados y paredes, así­ como de gleras calizas, que albergan una gran cantidad de especies exclusivas del Pirineo, como Borderea pyrenaica, Campanula cochleariifolia, Ramonda myconi, Silene borderei, Androsace cylindrica, Pinguicula longifolia, Petrocoptis crassifolia, etc.

A continuacion puedes leer mas sobre Ordesa Y Monte Perdido. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del lugar

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