- Corral de Almaguer: viñas, bodegas y un castillo árabe sin excavar en Toledo
- Geografía: entre tres vegas y una sierra-isla
- Lo que Cuentan los Censos de Corral de Almaguer
- Historia: de un poblado ibero a un general musulmán legendario
- Patrimonio: casas señoriales y un santuario coronado
- Economía: vino, jamón y un polígono para crecer
- Fiestas: de la batalla del vino a las encajeras
- Cuándo Ir a Corral de Almaguer
- Planifica tu Visita a Corral de Almaguer
- Otros Pueblos de Toledo
Corral de Almaguer: viñas, bodegas y un castillo árabe sin excavar en Toledo
Corral de Almaguer se extiende por la Mancha Alta toledana, a ambos lados del río Riánsares, con 5.280 habitantes (INE 2025) repartidos en uno de los términos municipales más grandes de la provincia: 326 km², el segundo mayor de su comarca. El pueblo se asienta a 714 metros de altitud y debe su nombre compuesto a dos historias distintas: la palabra «corral», del latín currale, lugar donde se guardaba el ganado y los carros, y «Almaguer», del árabe al-magid, que significa el canal de riego.
Geografía: entre tres vegas y una sierra-isla
El municipio linda con Villatobas y Santa Cruz de la Zarza al norte, Cabezamesada y Villanueva de Alcardete al este, La Puebla de Almoradiel y La Villa de Don Fadrique al sur, y Lillo y La Guardia al oeste. Su término se levanta sobre un plano inclinado en la confluencia de tres vegas, rodeado de viñedos. Destaca la sierra del Gollino, uno de los montes-isla más antiguos de España, donde se conservan los restos del castillo medieval de Almaguer, de gran valor arqueológico y aún sin excavar por completo. En el cerro de la Muela, de menor altura, se levanta el santuario de Nuestra Señora de la Muela Coronada, y en el noroeste del término se encuentra el LIC Yesares del valle del Tajo, un espacio protegido por el que discurre el arroyo de Testillos.
Lo que Cuentan los Censos de Corral de Almaguer
La serie del INE, que arranca en 2001 con 5.594 habitantes, dibuja una curva poco habitual: primero subió de forma sostenida hasta tocar su techo en 2010, con 6.300 habitantes, y desde entonces ha bajado hasta los 5.280 actuales, un 16 % menos que en su mejor año. El descenso no fue progresivo, sino a saltos: entre 2013 y 2014 el pueblo perdió 525 vecinos (-8,6 %), entre 2016 y 2017 otros 393 (-6,7 %), y entre 2021 y 2022, 241 más (-4,8 %). Son escalones demasiado abruptos para explicarse por la demografía normal de un pueblo de este tamaño, y lo más probable —como ocurre en otros municipios con fuerte presencia de población extranjera registrada— es que respondan a depuraciones del padrón más que a una marcha real de vecinos, aunque el material disponible no permite confirmar la causa exacta. Lo que sí recoge la propia historia local es que el municipio llegó a su máximo histórico en 1950, con 8.603 habitantes, muy por encima de cualquier cifra que recoja la serie de este siglo.
Historia: de un poblado ibero a un general musulmán legendario
Las excavaciones en el cerro del Castillo Gollino han sacado a la luz un poblado amurallado de la Edad del Hierro, del siglo V antes de Cristo, que confirma que la zona estaba habitada mucho antes de la llegada de Roma. La fundación de la villa, sin embargo, se atribuye tradicionalmente a comienzos del siglo VIII, cuando un general musulmán de nombre Al-Magued habría levantado un castillo junto al Riánsares tras la conquista de Córdoba. Con el tiempo, la población se desplazó desde aquel primer asentamiento hacia una zona más llana y con más agua, en una dehesa conocida como «el Corral», entre las vegas de los ríos Riánsares y Albardana: de esa mudanza nace el nombre compuesto del pueblo.
La villa recibió su título en 1312, de manos de Diego Muñiz, maestre de la Orden de Santiago, y en 1342 el rey Alfonso XI le concedió dos ferias anuales. Carlos V le otorgó el privilegio del uso de armas. La mayoría de las casas señoriales y edificios que hoy se conservan datan de los siglos XV y XVI, su época de mayor esplendor.
Patrimonio: casas señoriales y un santuario coronado
El patrimonio religioso más destacado es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Patrimonio Artístico Nacional, y el santuario de Nuestra Señora de la Muela Coronada, que corona el cerro del mismo nombre. El Convento de San José, conocido popularmente como el convento de las Monjas Encerrás, y varias ermitas —San Antón y San Sebastián, Santa Ana y San Joaquín, San Isidro Labrador— completan el mapa religioso del municipio.
El casco histórico conserva un buen número de casas señoriales con nombre propio: la Casa de los Collados, la Casa de los Briceño, la Casa Barreda, la Casa Higueras, la Casa de los Fuentes, la Casa de Postas, la Casa del Obispo García-Gasco, la Casa Maldonado o la Casa de las Valencianas, casi todas agrupadas entre la plaza Mayor y las calles Collados, Chacón y Santa Ana. A ellas se suma un Rollo Jurisdiccional, símbolo histórico de la autonomía municipal, y el llamado Pozo Viejo.
Economía: vino, jamón y un polígono para crecer
La tradición vitivinícola es uno de los pilares económicos del pueblo, con dos cooperativas y seis bodegas que han recibido reconocimientos por sus caldos. Junto al vino, destaca una gran factoría de secado de jamones y varias fábricas de queso. En 2006 el municipio puso en marcha un parque industrial de más de 1,1 millones de metros cuadrados, impulsado por la empresa Exlosan, pensado para aprovechar su buena comunicación tanto con Madrid como con el Levante a través de la N-301 y la autopista AP-36.
Fiestas: de la batalla del vino a las encajeras
El calendario festivo de Corral de Almaguer es extenso. La Semana Santa, declarada de interés turístico regional, incluye la tradicional «zangona» del tiznao o tortilla en la madrugada del Viernes Santo. El 30 de abril y el 1 de mayo se celebran los Mayos en honor a la Virgen de la Muela, y el tercer fin de semana de mayo llegan las fiestas patronales de la Función. El verano se cierra con la feria del Santísimo Cristo de la Agonía, en el último fin de semana de agosto, que incluye la fiesta de la vendimia y, como novedad reciente, una batalla del vino. El último domingo de agosto se celebra además el Encuentro Nacional de Encajeras, y en octubre, unas jornadas medievales recuerdan el pasado fronterizo de la villa.
Cuándo Ir a Corral de Almaguer
El mejor momento para conocer el pueblo coincide con su fiesta grande, a finales de agosto, cuando se combinan la devoción al Santísimo Cristo de la Agonía con la fiesta de la vendimia, en plena recolección de la uva que alimenta sus bodegas. La Semana Santa es otra opción atractiva para quien busque el patrimonio religioso y las tradiciones locales en su versión más solemne, mientras que octubre, con las jornadas medievales, permite acercarse a la historia de la villa de una forma más pausada y sin el calor del verano manchego.
Planifica tu Visita a Corral de Almaguer
El pueblo se encuentra bien conectado con Madrid y Albacete a través de la N-301 y la autopista AP-36, y con Toledo mediante la N-400 hasta enlazar con la A-4. La carretera CM-3000 lo une con Tembleque, Romeral, Lillo y Horcajo de Santiago. Para visitar el casco histórico conviene reservar media jornada, recorriendo las casas señoriales del entorno de la plaza Mayor y subiendo hasta el santuario de la Muela Coronada; quien quiera además acercarse a las bodegas de la zona o al castillo del Gollino hará bien en dedicar un día completo, teniendo en cuenta que las ruinas del castillo se encuentran en un entorno natural sin apenas infraestructura turística.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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