Mora la Nova, Tarragona

Mora la Nova. Pueblos de Tarragona

📝 Contenido:
  1. Mora la Nova, la villa que nació de unas masías y se independizó por los impuestos
  2. Geografía
  3. Historia
  4. Patrimonio
  5. Economía
  6. Fiestas
  7. Cuándo ir
  8. Planifica tu visita
  9. Otros Pueblos de Tarragona

Mora la Nova, la villa que nació de unas masías y se independizó por los impuestos

Mora la Nova, oficialmente Móra la Nova, es un municipio de la provincia de Tarragona, en la comarca de la Ribera d'Ebre, con 3.350 habitantes según el padrón de 2025. Es uno de los pueblos más jóvenes de Cataluña: nació a principios del siglo XVIII como un grupo de masías dispersas conocidas como "els Masos de Móra", en terreno entonces perteneciente a Mora de Ebro, y solo se separó de aquel municipio en 1830, en parte porque sus tierras, mucho más ricas, pagaban más impuestos que las del otro lado del río. Situada en la orilla izquierda del Ebro, frente a su municipio de origen, Mora la Nova creció después gracias al ferrocarril hasta convertirse en un nudo de comunicaciones de referencia en todo el curso bajo del Ebro.

Geografía

El término municipal, de 15,9 km², se encuentra a 57 km de Tarragona, en la comarca de la Ribera d'Ebre, limitando al norte con Garcia, al este y sur con Tivisa, y con el río Ebro marcando el límite occidental con Mora de Ebro. Lo atraviesan la carretera nacional N-420, entre Tarragona y Gandesa, y la autonómica C-12, que conecta con Ascó y Rasquera. El territorio ocupa la cubeta o depresión de Mora, de estructura de conglomerados, arcillas y margas, con forma triangular cuyo vértice nororiental se eleva hasta el Mas de Pedret (159 m); varios barrancos que nacen en las vertientes occidentales de la sierra de Montalt desaguan en el Ebro, y la altitud del término oscila entre esos 159 metros y los 20 metros a orillas del río. El núcleo urbano se alza a 31 metros sobre el nivel del mar, a unos 300 metros del cauce, sobre la llanura aluvial del Ebro. Parte del territorio forma parte del Espacio Natural de las Islas del Ebro, que protege las islas de Subarrec y Galatxo, incluidas en el Plan de Espacios de Interés Natural de Cataluña, un ecosistema fluvial de álamos y sauces que acoge una fauna de aves muy variada.

Historia

El origen de Mora la Nova se remonta a principios del siglo XVIII, cuando varias masías se levantaron en terreno del entonces término de Mora de Ebro bajo el nombre de "els Masos de Móra". Las tierras de la nueva villa eran más ricas que las del otro lado del río, por lo que soportaban una mayor carga de impuestos; esa diferencia llevó a sus habitantes a solicitar la separación municipal en 1815, concedida por Fernando VII en 1819, aunque los vecinos de Mora de Ebro consiguieron anular esa primera independencia en 1823. No fue hasta 1830 cuando el rey confirmó definitivamente el privilegio y la localidad pasó a ser Villa Real de Mora la Nova, formalizándose la segregación en 1840. A mediados del siglo XIX, pocos años después de lograr la independencia municipal, el geógrafo Pascual Madoz contaba unas 100 casas agrupadas en una plaza y seis calles; a principios del siglo XX, según el historiador Emili Morera, la villa ya tenía 346 edificios, aunque todavía no se había construido el puente sobre el Ebro.

El crecimiento decisivo llegó con el ferrocarril: la estación, en funcionamiento desde 1891 en la línea Barcelona-Madrid (Reus-Zaragoza), convirtió a Mora la Nova en un punto estratégico, ya que la fuerte pendiente en dirección a Tarragona obligaba a las máquinas de vapor a desprenderse de vagones en las vías muertas de la estación. En la década de 1930 llegaron a trabajar allí unas 450 personas entre maquinistas, personal de talleres, oficinas y vías, y los talleres de RENFE emplearon a más de mil trabajadores a lo largo de su historia, aunque la electrificación y el fin de la tracción de vapor redujeron notablemente la plantilla, sobre todo a partir de 1972. La antigua iglesia parroquial fue destruida durante la Guerra Civil de 1936-1939, igual que la pequeña iglesia de la plaza de la Verdura, en el núcleo antiguo, y la primera ermita de Sant Pau; todas ellas se reconstruyeron después con la colaboración de todo el pueblo.

Patrimonio

La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Remedio, en el centro del pueblo, se construyó en 1954 y 1955 con la ayuda de los propios vecinos, tras la destrucción del templo original durante la guerra; es un edificio de tres naves separadas por arcadas sobre columnas, con la nave central cubierta por un techo de casetones y cerrada por un ábside semicircular, y hoy constituye el centro neurálgico de la vida social al aire libre del municipio. El Mas de la Coixa, del siglo XVIII, es una de las construcciones más emblemáticas de la villa: según la tradición se levantó sobre una isla surgida tras una riada del siglo XVII, sirvió primero como granero de trigo al que llegaban embarcaciones fluviales, después como almacén de vino y aceite, y finalmente como corral de ganado, hasta su completa rehabilitación en el año 2000 como albergue de juventud. La estación de tren, en servicio desde 1891, conserva su valor histórico y hoy alberga el Centro de Interpretación del Ferrocarril, un espacio interactivo con objetos y material ferroviario antiguo. La ermita de Sant Pau, en el cerro del mismo nombre a 140 metros de altitud y 3 km del pueblo, ofrece vistas sobre toda la llanura de la cubeta de Mora; el Ateneo Obrero, hoy Ateneu Casa de Cultura, alberga la radio local, la biblioteca municipal y la escuela de música, y el embarcadero, junto al río, es un buen mirador sobre Mora de Ebro al otro lado del Ebro.

Economía

La economía de Mora la Nova vivió durante la década de 1980 un alejamiento de la agricultura en favor de la industria y los servicios, aunque a finales del siglo XX el regadío devolvió protagonismo al campo; según el Censo Agrario, el municipio contaba con 65 explotaciones que trabajaban 444 hectáreas de superficie agrícola útil, con un notable predominio de cultivos arbóreos —almendros, olivos, vides y frutales, especialmente melocotoneros—. El polígono industrial dels Aubals, instalado en 1991, mantiene dinámico el sector industrial, con empresas agroalimentarias como la Cooperativa Agrària, fundada en 1945, dedicada a la comercialización de vino, aceite y frutos secos. El sector servicios ocupa hoy a más del 72 % de la población activa. La villa es además centro geográfico de una importante zona vinícola, confluencia de las denominaciones de origen Montsant, Priorat, Terra Alta y Tarragona.

Fiestas

La cita más destacada de Mora la Nova es su Feria Agrícola, Ganadera e Industrial, una de las más antiguas de la demarcación de Tarragona: nació el 26 de octubre de 1831, apenas un año después de que Fernando VII confirmara la carta de población de la villa, y se celebra cada año a finales de octubre durante tres días, con un pabellón comercial que reúne a más de un centenar de expositores y decenas de miles de visitantes, exposiciones de ganado, concursos de vinos y una Mostra Gastronómica con los productos típicos de la comarca. A ella se suman la Feria del Aceite, de carácter intercomarcal, con degustaciones y un concurso de allioli tras el tradicional desayuno con la clotxa; la Feria de Broncaters, dedicada a las antigüedades desde 2007; y la Feria de Navidad, que promueve el comercio local desde 2004. La festa major, el primer domingo de agosto en honor a Sant Domènec de Guzmán, incluye el baile de les Nits Blanques, una tradicional presentación social de las jóvenes que alcanzan la mayoría de edad; y el último domingo de abril se celebra la romería hasta la ermita de Sant Pau, con actividades religiosas y festivas.

Cuándo ir

La gran cita es, sin duda, la Feria Agrícola, Ganadera e Industrial de finales de octubre, el acontecimiento comercial y festivo más importante de la Ribera d'Ebre desde 1831. Quien prefiera un ambiente más íntimo puede optar por la festa major del primer domingo de agosto, con el baile de les Nits Blanques, o por la romería de Sant Pau el último domingo de abril, perfecta para combinar con un paseo por el entorno natural de las Islas del Ebro. El verano, pese al calor propio del valle del Ebro, es también la mejor época para aprovechar el embarcadero y las actividades junto al río.

Planifica tu visita

Mora la Nova se encuentra justo enfrente de Mora de Ebro, en plena Ribera d'Ebre, bien comunicada por la N-420 y por la línea de ferrocarril Barcelona-Zaragoza, con estación propia desde 1891. La visita puede empezar en el Centro de Interpretación del Ferrocarril, junto a la antigua estación, para seguir por el núcleo antiguo de la plaza de la Verdura y el Mas de la Coixa, hoy albergue de juventud. La iglesia de Nuestra Señora del Remedio y el Parque del Centenario, con sus fuentes iluminadas, marcan el centro de la vida social del pueblo, mientras que la ermita de Sant Pau ofrece las mejores vistas sobre la cubeta de Mora. El embarcadero, con sus vistas al Ebro y a Mora de Ebro, es parada obligada para quienes disfruten del río, y dado que la villa es punto de encuentro de las denominaciones de origen Montsant, Priorat y Terra Alta, conviene reservar tiempo para degustar los vinos y aceites de la zona, además de la clotxa, el plato más representativo de su gastronomía.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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