Altafulla, Tarragona

Altafulla. Pueblos de Tarragona

Altafulla es un municipio de la provincia de Tarragona, en Cataluña, situado en la comarca del Tarragonés, a solo 12 kilómetros de la capital provincial. Según el INE de 2025 tiene 5.870 habitantes en un término pequeño pero muy concentrado de 7 kilómetros cuadrados, con el núcleo urbano asentado a 52 metros de altitud sobre una de las elevaciones aisladas que dominan la llanura prelitoral tarraconense. Su gentilicio es altafullenc. El pueblo, de origen medieval, vivió desde el siglo XVIII un periodo de esplendor ligado al comercio marítimo agrícola, pero su mayor tesoro histórico se esconde bajo tierra: los restos de la villa romana de Els Munts, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la costa catalana. Hoy Altafulla combina ese extraordinario patrimonio con una playa muy apreciada y un casco antiguo que se cuenta entre los mejor conservados de la Costa Daurada.

📝 Contenido:
  1. Geografía
  2. Historia
  3. Patrimonio
  4. Economía
  5. Fiestas
  6. Cuándo Ir
  7. Planifica tu Visita
  8. Otros Pueblos de Tarragona

Geografía

El término municipal de Altafulla, de apenas 7 kilómetros cuadrados, limita al norte con La Nou de Gaià, al este con Torredembarra y Pobla de Montornès, y al oeste con La Riera y Tarragona, mientras que al sur se extiende una playa que va desde el Cap Gros hasta el club marítimo y continúa, ya en término de Tarragona, hasta el promontorio del castillo de Tamarit. El relieve está definido por el litoral mediterráneo entre Torredembarra y la capital provincial, con la llanura prelitoral salpicada de pequeñas elevaciones aisladas, como el cerro de San Antonio, de 92 metros, sobre el que se asienta buena parte del casco urbano. La altitud del municipio oscila entre el nivel del mar en la playa y los 118 metros en el extremo norte del término. El municipio se organiza en tres núcleos de población: Altafulla Centro, donde reside la mayoría de los vecinos, Altafulla Platja o "baixamar", de carácter más estacional, y Brisas del Mar, al norte del término, junto a la carretera que lleva a Torredembarra y La Riera. La antigua carretera N-340, hoy convertida en una calle urbana más, cedió su función de paso principal a la variante de la autopista AP-7, que discurre al norte del casco urbano.

Historia

El origen de Altafulla es medieval y está ligado a las campañas de repoblación de Ramón Berenguer I en la llamada Cataluña Nueva; aunque se desconoce la fecha exacta de su fundación, el castillo de Altafulla ya aparece documentado en 1059. La villa fue feudo de distintos condes hasta el siglo XIV, cuando pasó a manos de la familia Requesens, que la mantuvo hasta 1472, año en que fue vendida a Pere de Castellet. Entre 1669 y 1673, Francesc de Montserrat i Vives, primer marqués de Tamarit, adquirió los derechos sobre la población, y su familia y los herederos de esta, los Suelves, conservaron la jurisdicción del municipio hasta el fin del régimen señorial. El siglo XVIII trajo un notable periodo de esplendor económico gracias a la comercialización por vía marítima de los productos agrícolas de la comarca, aunque los sucesivos conflictos entre España y Gran Bretaña, con sus bloqueos de las rutas comerciales, supusieron un freno recurrente para esa prosperidad. Durante la guerra de la Independencia la villa fue saqueada en varias ocasiones, y en sus alrededores se libró la batalla de Altafulla, entre las tropas francesas del general Maurice Mathieu y las del barón de Eroles. Más adelante, durante la primera guerra carlista, la población se mantuvo contraria al carlismo, lo que afectó negativamente a su economía hasta que, a mediados del siglo XIX, la plaga de filoxera que arruinó los viñedos franceses disparó el precio de los productos vinícolas catalanes y permitió la recuperación económica de la villa.

Patrimonio

El yacimiento de la villa romana de Els Munts constituye el principal tesoro arqueológico de Altafulla: excavado desde 1967, ha permitido recuperar numerosas piezas, entre ellas dos capiteles del siglo IV y diversas estatuas de mármol, actualmente conservadas en el Museo Arqueológico de Tarragona, y confirma la importancia de esta costa durante la época romana, vinculada a la cercana Tarraco. El castillo de Montserrat, reconstruido a partir de planos del siglo XV, se conserva en muy buen estado y presenta forma de polígono irregular con aspecto de fortaleza, reforzado por troneras y garitas, aunque conserva en su interior un patio original y una galería renacentista pese a las sucesivas reformas. La iglesia parroquial de San Martín, construida entre 1701 y 1705 en estilo neoclásico con planta de cruz latina y tres naves con crucero, sufrió graves desperfectos durante la Guerra Civil pero todavía conserva un retablo barroco de 1745. En el punto más alto de la población se levanta la ermita de San Antonio, construida en 1717 gracias a las donaciones de un pescador del pueblo; como los fondos no fueron suficientes para terminar la obra, los pescadores de la villa llegaron a comprometerse a donar la séptima parte de sus capturas hasta que la ermita quedara concluida, episodio que ilustra bien el fuerte vínculo histórico de Altafulla con el mar.

Economía

La economía de Altafulla gira hoy casi por completo en torno al turismo, que ha desplazado casi por completo a una agricultura que se encuentra prácticamente desaparecida. El municipio cuenta con una notable oferta de plazas hoteleras y de acampada, además de una proporción muy importante de residencias de uso estacional, especialmente concentradas en los núcleos de Altafulla Platja y Brisas del Mar. Esta especialización turística se apoya en el atractivo combinado de su playa, su casco histórico bien conservado y su cercanía tanto a Tarragona como a los principales núcleos turísticos de la Costa Daurada, lo que ha disparado la población del municipio en las últimas décadas y consolidado al sector servicios como motor económico casi exclusivo de Altafulla.

Fiestas

La fiesta mayor de Altafulla se celebra en noviembre, coincidiendo con la festividad de San Martín, patrón del municipio, con la presencia tradicional de castells, correfocs y diablos, elementos festivos propios de toda la tradición catalana que convierten estos días en la cita más importante del calendario local. A ella se suma, con una popularidad creciente en los últimos años, la Feria de Artesanía, que se celebra durante cuatro días el tercer fin de semana de agosto y combina puestos de artesanía con alimentación tradicional y actividades pensadas para los más pequeños, aprovechando la gran afluencia de visitantes que trae consigo la temporada turística de verano.

Cuándo Ir

El verano es la temporada alta de Altafulla, cuando la playa y el casco histórico reciben a más visitantes y se celebra, en agosto, la popular Feria de Artesanía, aunque también es la época de mayor afluencia y precios más elevados. La primavera y el otoño ofrecen un clima mediterráneo mucho más tranquilo, ideal para recorrer sin aglomeraciones el yacimiento romano de Els Munts, el castillo de Montserrat o la ermita de San Antonio, además de disfrutar de la playa en condiciones más apacibles. Noviembre, con la fiesta mayor de San Martín y sus castells, correfocs y diablos, es el momento idóneo para conocer la vertiente más tradicional y festiva de la villa, lejos ya del ambiente puramente estival. El invierno, suave gracias al clima mediterráneo de la costa tarraconense, permite igualmente visitar con calma el patrimonio histórico y arqueológico del municipio.

Planifica tu Visita

Altafulla se encuentra muy bien comunicada gracias a la autopista del Mediterráneo AP-7 y a la carretera N-340, además de su cercanía de apenas 12 kilómetros a Tarragona, lo que permite combinar fácilmente la visita con la capital provincial y su patrimonio romano. Una jornada completa puede comenzar en el casco histórico de Altafulla Centro, recorriendo la iglesia de San Martín y el castillo de Montserrat, para subir después hasta la ermita de San Antonio y disfrutar de las vistas sobre el litoral. La visita al yacimiento de la villa romana de Els Munts es prácticamente obligada para entender la importancia histórica del municipio, y puede complementarse con una parada en el Museo Arqueológico de Tarragona, donde se conservan las piezas más destacadas halladas en las excavaciones. La jornada puede completarse con un paseo por la playa de Altafulla y el núcleo de Altafulla Platja, especialmente agradable fuera de la temporada de mayor afluencia, mientras que quienes visiten el municipio en agosto no deberían perderse la Feria de Artesanía ni, en noviembre, la fiesta mayor de San Martín con sus castells y correfocs tradicionales.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

Otros Pueblos de Tarragona

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Altafulla. Pueblos de Tarragona puedes visitar la categoría Tarragona.

Subir