Cantalejo, en la Tierra de Pinares segoviana, es un pueblo que llegó a fabricar y vender por toda España los trillos y cribas con los que se trillaba el cereal hasta bien entrado el siglo XX. De aquel comercio ambulante nació incluso una lengua propia, la gacería, que todavía entienden varios miles de vecinos. Hoy, con algo más de 3.600 habitantes, Cantalejo ostenta el título de ciudad desde 1926 y conserva un paisaje de arenales, lagunas y pinares único en la provincia de Segovia.
Geografía
El término municipal ocupa 79,43 kilómetros cuadrados sobre la divisoria de las cuencas del Duratón y del Cega, en el límite oriental de la Tierra de Pinares. El relieve es extraordinariamente suave, sin apenas montículos ni barrancos: la toponimia local solo reconoce cotarros, cotarrillos y atalayas. Bajo esa superficie se esconde un manto de arenales pliocuaternarios de gran espesor —un sondeo ha perforado cien metros de arena sin tocar fondo—, que en algunos parajes recuerda a un paisaje de dunas y que, por su escasa permeabilidad freática, ha dado lugar a un rosario de lagunas y bodones muy valorado por los cantalejanos. El casco urbano se asienta a 964 metros de altitud, con La Atalaya, a 982 metros, y el cerro de la Mata del Valle, a 994, como puntos más elevados, frente a las tierras más bajas junto al Arroyo de Nava el Pobo, en torno a los 900 metros. Por el municipio pasa además el Camino de San Frutos, en su etapa a través de Caballar. Según el INE, en 2025 Cantalejo tenía 3.619 habitantes, un 10 % menos que el máximo reciente de 4.007 alcanzado en 2012.
Historia
El propio nombre de Cantalejo es el testimonio más antiguo de su historia: deriva de una raíz céltica o prerromana, cant-, unida a un nombre personal como Aelius o Alaius, y aparece ya escrito como "Cantaleio" en un documento de 1137. Hacia el siglo IV antes de Cristo el territorio perteneció a los vacceos, y de época romana se conservan restos de villas rústicas como la del Cotarro de Carragolván, además del topónimo de la Laguna China, que algunos filólogos relacionan con un antiguo culto a Diana anterior a la romanización. Los visigodos dejaron también su huella en topónimos como Prado Rando o Guadino, y en el yacimiento altomedieval de Navahornos. A siete kilómetros del pueblo, el eremitorio de las Hoces del Duratón, con centro en la cueva de los Siete Altares, fue decisivo en la cristianización de la comarca; en Cantalejo existió otro eremitorio similar junto a la Laguna China, origen de la actual ermita de Santa María del Pinar. En 1247 la parroquia de Cantalejo, bajo la advocación de San Andrés, era ya una de las más florecientes del arciprestazgo de Sepúlveda.
Durante siglos Cantalejo fue aldea realenga dentro de la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, hasta que el 12 de julio de 1640 Felipe IV la vendió, a través de su factor general Bartolomé Spinola, a Fernando de Ojeda y Triviño, al precio de 15.000 maravedís por cada uno de sus 113 vecinos; al año siguiente se instalaron la horca y el rollo, insignias de jurisdicción, y la aldea se convirtió en villa de señorío. El siglo XIX trajo un crecimiento acelerado de la mano de la industria de trillos y cribas, que convirtió a sus artesanos en arrieros capaces de recorrer media España en primavera con los carros cargados de aperos; a mediados de esa centuria la villa llegó a contar con veinte arrieros propios, treinta carpinteros y más de sesenta criberos y cedaceros. Ese auge comercial atrajo a gentes de fuera y dio origen, entre los siglos XII y XIII, a la gacería, una lengua franca de gramática castellana y vocabulario vasco, árabe, gallego y catalán que servía para entenderse entre tratantes de distintas procedencias. El 9 de febrero de 1926, Alfonso XIII concedió a Cantalejo el título de ciudad.
Patrimonio
La iglesia parroquial de San Andrés conserva la planta de un hermoso templo románico, documentado desde el siglo XIII y ampliado a finales del XVII hasta darle el aspecto que presenta hoy. La ermita de Santa María del Pinar, patrona de Cantalejo, ocupa el lugar de un antiguo eremitorio visigodo junto a la Laguna China: las obras de ampliación realizadas en 1956 y 1957 sacaron a la luz restos que apuntan a que el templo se levantó sobre una necrópolis de aquella época. A siete kilómetros, ya en las Hoces del Duratón, la cueva de los Siete Altares fue centro litúrgico de los primeros eremitas que cristianizaron la comarca. El propio pueblo conserva además el recuerdo de su pasado artesano en topónimos y tradiciones ligadas a los trillos, cribas y carretas que durante generaciones fabricaron sus vecinos.
Economía
La agricultura y la ganadería siguen siendo la base económica de Cantalejo: el último Censo Agrario contabilizó 132 explotaciones que trabajan 3.618 hectáreas, el 45,5 % del término municipal, dedicadas en su inmensa mayoría a tierra de labor cerealista. La cabaña ganadera es especialmente notable en porcino, con 46.549 cabezas que sitúan a Cantalejo entre los municipios con más censo porcino de toda la provincia de Segovia, además de más de 91.000 aves y cerca de 2.000 cabezas de vacuno. A esta base agropecuaria se suma el legado de su antigua industria de trillos, cribas y aperos de madera, que dio fama al pueblo en toda la España cerealista hasta los años sesenta del siglo XX y que hoy forma parte de su identidad cultural, junto con la propia gacería.
Fiestas
La devoción patronal de Cantalejo se reparte entre San Andrés, titular de la parroquia desde al menos el siglo XIII, y Santa María del Pinar, patrona del pueblo y venerada en su ermita junto a la Laguna China, heredera de un culto que se remonta a los primeros eremitorios cristianos de la zona. Esa doble devoción, unida al orgullo por su pasado de trilleros y arrieros y por una lengua tan singular como la gacería —que todavía hoy entienden varios miles de cantalejanos—, sigue marcando la identidad festiva y cultural del municipio.
Cuándo ir
La primavera y el otoño son las estaciones más agradables para recorrer los arenales y lagunas de Cantalejo, cuando las temperaturas del altiplano segoviano son más suaves y los bodones conservan mejor su nivel de agua. Quien se interese por el patrimonio eremítico de la zona puede aprovechar la visita para acercarse a las Hoces del Duratón, a solo siete kilómetros, uno de los parajes naturales más espectaculares de la provincia de Segovia.
Planifica tu visita
Cantalejo se encuentra en el límite oriental de la Tierra de Pinares segoviana, bien situado para combinar la visita con Sepúlveda y las Hoces del Duratón. Conviene reservar tiempo para la iglesia de San Andrés, la ermita de Santa María del Pinar junto a la Laguna China y, si el paisaje de arenales y bodones invita a ello, un paseo por los parajes que rodean el casco urbano. El municipio incluye además los núcleos de Aldeonsancho y Valdesimonte, ambos municipios independientes hasta 1970 y hoy integrados en Cantalejo, que merece la pena conocer si se dispone de tiempo para una ruta más completa por la comarca. Para información municipal, horarios y contacto, el Ayuntamiento mantiene una web propia en cantalejo.es.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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