Alpera es un municipio de la provincia de Albacete, en Castilla-La Mancha, situado al sureste de la península ibérica, a 75 kilómetros de la capital provincial y a 21 kilómetros de Almansa, cabecera de la comarca a la que pertenece. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Wikidata, el municipio contaba en 2025 con 2.278 habitantes, repartidos en un extenso término de 178,48 kilómetros cuadrados, a 823 metros de altitud, e incluye además del núcleo principal las pedanías de Casas de Don Pedro, Las Fuentes y La Laguna. Sus vecinos reciben el gentilicio de alperinos.
Geografía
El término municipal de Alpera limita con Almansa, Bonete, Higueruela, Carcelén y Alatoz, todos ellos de la provincia de Albacete, y con Ayora, ya en la provincia de Valencia, lo que sitúa al municipio en una posición de frontera natural entre Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana. Esta amplitud territorial, con 178,48 kilómetros cuadrados repartidos entre el núcleo principal y sus tres pedanías, convierte a Alpera en uno de los municipios más extensos de toda la comarca de Almansa, con un paisaje dominado por el secano cerealista y vitícola propio del sureste de la provincia de Albacete, en la transición hacia las tierras más montañosas de la vecina Ayora.
Por su término pasa además la Ruta de la Lana, uno de los Caminos de Santiago que atraviesan la provincia de Albacete, que une Alicante con Burgos —donde se enlaza con el Camino Francés— y que recorre la comarca pasando también por Almansa, Bonete, Alatoz, Alcalá del Júcar y Casas-Ibáñez. La difusión de esta ruta ganó un notable impulso a finales del siglo XX y ha convertido a Alpera en parada obligada para los peregrinos que recorren esta variante del Camino de Santiago, que atrae cada año a caminantes interesados tanto en su valor espiritual como en el patrimonio natural y arqueológico que jalona su recorrido por tierras albacetenses.
Historia
El territorio de Alpera formó parte del antiguo Reino de Murcia hasta que en 1243, en virtud del Tratado de Alcaraz, pasó a integrarse en los dominios de la Corona de Castilla. Mucho antes de esa fecha, sin embargo, el término ya había sido escenario de presencia humana: las estaciones de arte rupestre de la cueva de la Vieja, descubierta por el maestro Pascual Serrano Gómez el 15 de diciembre de 1910, y las de la cueva del Queso y los Carasoles del Bosque I y II, localizadas poco después por el investigador francés Henri Breuil, conservan pinturas que se remontan tanto al arte levantino de los grupos cazadores-recolectores del epipaleolítico, de hace unos 10.000 años, como al arte esquemático de los primeros grupos neolíticos productores, de hace unos 6.500 años. Por su valor excepcional, la Unesco declaró en 1998 Patrimonio de la Humanidad este conjunto de manifestaciones rupestres, agrupadas bajo la denominación de Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica; la cueva de la Vieja es además bien de interés cultural desde 1924, y la cueva del Queso lo es desde 1997.
Patrimonio
El edificio religioso más destacado de Alpera es la iglesia parroquial de Santa Marina, una construcción barroca del siglo XVIII de una sola nave con capillas laterales comunicadas entre sí, que cuenta con dos portadas, una dedicada a Santa Marina, de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, y otra de tendencia neoclásica dedicada a San Juan Bautista; el templo fue declarado bien de interés cultural en 1992 y conserva, entre sus piezas de mayor devoción, un relicario del Lignum Crucis que llegó a pertenecer a don Juan José de Austria. A ella se suma la ermita barroca de San Roque, también del siglo XVIII, con planta de cruz griega y cúpula en el crucero.
El municipio conserva además un Pozo de Nieve declarado bien de interés cultural, representativo de la arqueología industrial de Castilla-La Mancha, junto con un castillo y dos monumentos dedicados a su patrimonio rupestre: el Monumento al pintor prehistórico, realizado por la propia población de Alpera en 1989, y el Monumento a la Constitución, inspirado directamente en las pinturas de la cueva de la Vieja, obra del escultor Alexandre Grimal Navarro en 1991.
Economía
La base económica de Alpera sigue siendo fundamentalmente agrícola, centrada en el cultivo de cereales, vid y frutales; los viñedos del municipio están acogidos a la Denominación de Origen Almansa, una de las más reconocidas del sureste peninsular. El municipio conservó hasta mediados del siglo XX una tradición artesanal hoy desaparecida, la fabricación de fuelles: una fábrica local llegó a comercializar sus productos bajo la marca «Catedral de San Roque - Alpera», con el dibujo de la ermita homónima grabado a fuego en cada pieza. La progresiva sustitución de los fuelles por otros métodos para avivar el fuego en braseros y fogones, y su práctica desaparición del uso doméstico, llevó a la extinción de esta industria y, con ella, de la artesanía tradicional asociada a su fabricación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alpera tiene su cita principal en las Fiestas Mayores en honor de la Santísima Vera Cruz, celebradas del 30 de abril al 3 de mayo. A ellas se suman otras dos celebraciones tradicionales, los días 14 y 15 de agosto y el 14 de septiembre, que completan un calendario festivo repartido a lo largo de buena parte del año y que reúne tanto actos religiosos como populares propios de los municipios de la comarca de Almansa.
Medios de comunicación y vida local
Alpera destaca por una tradición informativa local poco habitual en un municipio de su tamaño. Durante décadas, la revista en papel Malecón fue la primera publicación de información local, con ejemplares que todavía pueden consultarse en la biblioteca municipal; más adelante, El Periódico de Alpera se convirtió en el primer diario digital de la localidad y en un referente para el desarrollo del espíritu crítico de la sociedad alperina, con un archivo histórico que se conserva de forma gratuita en internet. En la actualidad, el relevo informativo lo ha tomado Alpera Noticias, que combina una web de noticias con una cuenta en redes sociales para la interacción con sus lectores.
Demografía
La serie de población de Alpera, con datos desde 2001, muestra una notable estabilidad en comparación con otros municipios rurales de la provincia de Albacete. El municipio creció de forma moderada durante la primera década del siglo, hasta alcanzar su máximo de la serie en 2011 con 2.438 habitantes, y desde entonces ha vivido un descenso suave y sostenido, sin sobresaltos ni escalones bruscos, hasta los 2.278 habitantes de 2025, un 7 % por debajo de ese máximo. Se trata de una evolución típica de buena parte de los municipios del interior de Castilla-La Mancha, marcada por una despoblación lenta pero sin episodios de caída abrupta, y en la que Alpera conserva, gracias a su agricultura, su patrimonio rupestre y su notable actividad asociativa y cultural, un dinamismo que contrasta con el de otros municipios de tamaño similar en la comarca. La presencia de tres pedanías habitadas dentro de un término tan extenso, junto con el relevo generacional que todavía mantienen buena parte de las explotaciones vitícolas y cerealistas del municipio, explica en parte que el descenso demográfico de Alpera haya sido tan moderado en comparación con otros pueblos del interior albacetense de tamaño similar.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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