Villafranca, conocida también por su nombre vasco Alesbes, es una villa de la Ribera de Navarra, en la merindad de Tudela, con 3.163 habitantes según el padrón de 2025 (INE). Fue cuna de una villa romana con los mosaicos más grandes hallados en Navarra, y hoy conserva en su centro uno de los conjuntos urbanísticos barrocos más monumentales de toda la comunidad.
Geografía
El municipio se asienta a 291 metros de altitud, en la Ribera Alta, muy cerca de la confluencia de los ríos Arga y Aragón, sobre un terreno llano modelado por colinas yesíferas. Su término, de 46,43 km², limita con Marcilla, Funes, Caparroso, Cadreita y Milagro, y toca también las Bardenas Reales. Destaca el humedal de Badina Escudera, espacio protegido de la red Natura 2000 y punto clave para las aves migratorias; cerca de allí existe también la balsa de Morante, igualmente usada para el riego de las tierras comunales. El clima es extremo: hasta 38-40 °C en verano y apenas 1-3 °C en invierno, con una media anual de 13,6 °C, unos 400 mm de lluvia repartidos sobre todo entre primavera y otoño, y el cierzo como viento dominante.
Historia
El actual término de Villafranca conserva los restos de una villa agrícola romana del siglo II, ampliada con estancias decoradas con mosaicos geométricos a finales del siglo III o principios del IV. Entre ellos se encuentra el mosaico romano más grande hallado hasta ahora en Navarra, hoy expuesto en el Museo de Navarra.
Antes de llamarse Villafranca, el núcleo era conocido como Alesueis, Alesves o Alesbes, nombre documentado ya en 1072. En 1191, el rey Sancho VI el Sabio concedió a sus pobladores el fuero de Jaca, en la versión aplicada poco antes a Pamplona, eximiéndolos de toda carga señorial a cambio de un censo simbólico de dos sueldos por casa: de ahí el nuevo nombre, villa «franca» o libre de impuestos. Un documento de 1238 certifica el cambio: «en esa nuestra villa que llaman Villafranca y que en tiempos pasados se llamaba Alesueis». En 1280 la villa debía 1.040 sueldos por ese censo, lo que sugiere unas 520 casas y una minoría judía con escribanía propia.
La villa disfrutó siempre de asiento en las Cortes del reino de Navarra y vivió episodios convulsos: en 1429-1430 albergó la fortaleza más oriental del reino durante la guerra contra Castilla, y en la Pascua de 1480 el mariscal Felipe de Navarra fue asesinado por el conde de Lerín cuando se dirigía a Villafranca a negociar con un enviado de Fernando el Católico. Entre los siglos XVI y XVIII, el municipio fue comprando a la Corona el castillo, los monopolios, los oficios de alcalde y regidor y, en 1717, la jurisdicción criminal, hasta reunir unos perfiles administrativos propios de un señorío municipal. A finales del XVIII, el regadío se había duplicado hasta las 12.135 robadas.
El episodio más dramático llegó con la primera guerra carlista: el 27 de noviembre de 1834, las tropas de Zumalacárregui entraron en Villafranca. Los liberales del pueblo, con sus familias, se refugiaron en la torre de la iglesia, que los carlistas sitiaron, bombardearon e incendiaron. Tras la rendición, dejaron bajar a mujeres y niños, pero fusilaron a los hombres poco después. La población, que superaba los 3.400 habitantes en 1930, encajó tras la guerra civil y el éxodo rural del siglo XX un descenso notable, estabilizándose en los 3.163 vecinos actuales. El pueblo creció después hacia la vía del tren, con nuevas calles y viviendas desde 1910, y más tarde con los grupos de vivienda del Patronato a partir de los años sesenta.
Patrimonio
El centro de Villafranca forma uno de los conjuntos urbanísticos barrocos más monumentales de Navarra: la parroquia de Santa Eufemia, el Palacio de Bobadilla y el convento de Nuestra Señora del Carmen rodean el Paseo Marqués de Vadillo, conocido popularmente como «el Atrio», que continúa hacia la Plaza de los Fueros, cerrada por el palacio del Conde Rodezno y la casa consistorial, de hacia 1770.
La iglesia de Santa Eufemia, de origen gótico, se transformó en tres fases entre 1692 y 1740 hasta adquirir su actual aspecto barroco, con cúpula gallonada sobre el crucero. Su torre, iniciada en 1692, es obra en sus dos primeros cuerpos de Santiago Raón y Pedro de Aguirre, y en los dos superiores de José Ezquerra, el mismo maestro que levantó la torre de la catedral de Tudela. El convento de Nuestra Señora del Carmen, construido en la primera mitad del siglo XVIII, guarda retablos rococó de Dionisio de Villodas y Lucas de Mena, contratados en 1769. La basílica de Nuestra Señora del Portal, del siglo XVI y ampliada en el XVII gracias a la donación de un indiano, conserva lienzos barrocos del taller de Vicente Berdusán. Completan el patrimonio religioso la ermita de San Pedro, del siglo XV, y los restos de la ermita de Santa María del Castellar, cuya torre, levantada en 1651, fue derribada hacia los años treinta del siglo pasado. La villa tuvo además uno de los hospitales más antiguos de Navarra, documentado desde 1355.
Economía
El Censo de Población y Viviendas de 2021 recoge 1.556 viviendas en el municipio, de las que un 68,4 % son principales y un 31,6 % secundarias o vacías buena parte del año. El nivel educativo ha ido creciendo: un 23,4 % de los mayores de 15 años tenía estudios superiores en 2024, dos puntos más que tres años antes. La base económica histórica de Villafranca ha sido siempre el regadío de la vega del Aragón, ampliado de forma constante desde el siglo XVIII hasta hoy.
Fiestas
Las fiestas patronales en honor a Santa Eufemia, conocida popularmente como «la Serrada», se celebran del 15 al 22 de septiembre. Las fiestas de la juventud tienen lugar el 1 de mayo, y los carnavales, muy conocidos en la comarca, se festejan el sábado siguiente al Miércoles de Ceniza. En octubre se celebra la Semana del Barroco, que pone en valor el conjunto monumental del pueblo. La Comparsa de Gigantes y Cabezudos, creada en 2016, recupera piezas de gran tradición local: la primera pareja de gigantes, los Reyes Católicos, llegó en 1953, y a ella se sumaron después Marco Antonio y una Isabel la Católica que el pueblo llama cariñosamente «Cleopatra», cedidos por el Ayuntamiento de Tudela en 1986.
Cuándo Ir a Villafranca
El Carnaval, el sábado tras el Miércoles de Ceniza, y las fiestas patronales de Santa Eufemia, del 15 al 22 de septiembre, son las dos citas mayores del calendario de Villafranca. Quien prefiera centrarse en el patrimonio puede planear la visita en octubre, coincidiendo con la Semana del Barroco, cuando el conjunto de la parroquia, el Palacio de Bobadilla y el convento del Carmen recibe especial atención. Dado el clima extremo de la Ribera, con veranos de hasta 40 °C, la primavera y el otoño son también las estaciones más cómodas para recorrer el pueblo a pie.
Planifica tu Visita a Villafranca
Villafranca pertenece a la Comunidad Foral de Navarra, en la merindad de Tudela y la comarca de la Ribera Arga-Aragón, con el código INE 31254; sus vecinos se conocen como alesbestares. Se llega por la Nacional 121 Pamplona-Zaragoza o por la Autopista de Navarra, cuyo enlace más cercano está en Marcilla, a unos 6 kilómetros del núcleo.
El recorrido por el conjunto barroco del Atrio y la Plaza de los Fueros, la torre de Santa Eufemia y la basílica de Nuestra Señora del Portal resume lo esencial de una visita. Para más información práctica, el Ayuntamiento mantiene la web municipal de Villafranca.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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