Valdeolmos Alalpardo, Madrid

Valdeolmos Alalpardo. Pueblos de Madrid

Introducción

Valdeolmos-Alalpardo es un municipio del noreste de la Comunidad de Madrid formado por la unión, en 1943, de las antiguas localidades de Valdeolmos y Alalpardo, junto con la urbanización de Miraval, también conocida como La Paloma. Según Wikidata y el INE, tiene 4.626 habitantes, una superficie de 26,81 kilómetros cuadrados y una altitud de 670 metros. Pocos municipios de esta lista han crecido tan deprisa en lo que va de siglo: en 2001 apenas llegaba a los 1.804 habitantes, y hoy, con 4.626, su población se ha multiplicado por dos y medio en apenas veinticinco años, impulsada por el desarrollo urbanístico típico de la corona exterior de Madrid. Los nombres de sus dos núcleos históricos remiten a orígenes bien distintos: Valdeolmos procede del castellano "Valle de Olmos", por la abundancia de estos árboles entre los arroyos El Casar y Calderón, mientras que Alalpardo tiene raíz árabe y vendría de "Aldea el Pardo", una expresión usada en los siglos XVI y XVII para designar una población pequeña en tierra de labranza de color oscuro.

Geografía

El término municipal se asienta sobre una penillanura a unos 685 metros de altitud media, salpicada por varios cerros testigo que rompen la monotonía del terreno: El Gallinero, con 697 metros, Las Cabezas, con 701, Santa María, con 791, Cerro Negro, con 799, El Cochino, con 792, y Cuesta Sierra, techo del municipio con 815 metros. Valdeolmos-Alalpardo limita con Valdetorres de Jarama al norte, con Ribatejada al norte y al este, con Algete y Fuente el Saz de Jarama al oeste y con Fresno de Torote y Daganzo de Arriba al sur, todos ellos municipios de la cuenca del Medio Jarama. En sus dehesas y campos se pueden observar corzos, zorros, jabalíes, conejos y liebres, junto a aves como la codorniz, la perdiz, la avutarda o distintas rapaces, mientras que prados y cunetas se cubren de amapola roja, tomillo, retama y espino, un paisaje de campiña madrileña todavía poco transformado a pesar del crecimiento urbanístico reciente.

Historia

La historia de Valdeolmos-Alalpardo es, antes que nada, la historia de dos pueblos distintos que terminaron fundiéndose en un único municipio en 1943. Sus nombres delatan procedencias diferentes: el de Valdeolmos es de raíz puramente castellana, ligado a la repoblación cristiana del valle del Jarama, mientras que el de Alalpardo conserva un topónimo árabe que perduró durante siglos, documentado todavía en los siglos XVI y XVII como "Aldea el Pardo", lo que apunta a un origen y una continuidad poblacional distintos a los de su vecino. Durante la mayor parte de su historia, ambos núcleos y la posterior urbanización de Miraval se mantuvieron como pequeñas poblaciones agrícolas de la campiña madrileña, sin apenas variación demográfica, hasta que el municipio unificado experimentó a partir de los años 2000 una transformación radical: de los 1.804 habitantes de 2001 a los 4.626 actuales, un crecimiento continuo y sin pausa, año tras año, impulsado por la llegada de nuevos vecinos atraídos por la cercanía a Madrid.

Patrimonio

El patrimonio de Valdeolmos-Alalpardo es, sobre todo, un patrimonio de paisaje y de tradición viva antes que monumental: los cerros testigo que dominan la penillanura municipal, con Cuesta Sierra como punto más alto, y las dehesas donde todavía campan corzos y jabalíes, son el principal legado natural de un término que ha sabido mantener buena parte de su carácter rural pese al fuerte crecimiento residencial de las últimas dos décadas. A ese patrimonio paisajístico se suma el valor etnográfico de los propios nombres de sus núcleos, Valdeolmos y Alalpardo, testimonio de dos tradiciones de poblamiento distintas, la castellana y la de raíz árabe, que convivieron durante siglos en esta franja de la cuenca del Jarama antes de fundirse en un solo municipio. La tradición viva más singular del municipio, sin embargo, se expresa cada año por Navidad en Alalpardo, en forma de un elaborado belén viviente que se ha convertido en su seña de identidad más reconocible.

Economía

La actividad agrícola, que fue durante siglos la base económica de Valdeolmos y Alalpardo, se mantiene hoy en un segundo plano: el municipio cuenta con un número reducido de explotaciones, dedicadas sobre todo al cultivo de secano de cereal, que ocupan buena parte de la superficie útil del término, junto a alguna explotación ganadera de ovino y caprino en sus dehesas. El verdadero motor económico reciente ha sido, sin embargo, el crecimiento urbanístico y residencial: la cercanía a Madrid, con dos líneas de autobús que conectan el municipio con la capital, entre ellas una que parte del intercambiador de Plaza de Castilla, ha convertido a Valdeolmos-Alalpardo en un destino habitual para quienes buscan vivienda unifamiliar cerca de la ciudad sin renunciar a un entorno todavía marcado por la campiña y las dehesas del Medio Jarama.

Fiestas

La cita festiva más célebre de Valdeolmos-Alalpardo es el belén viviente de Alalpardo, que cada Navidad reúne durante dos días a más de doscientas personas para recrear el nacimiento de Cristo en más de veinte escenas distintas, repartidas por las calles del núcleo. Pastores, soldados romanos, artesanos, pescadores y comerciantes conviven en esas escenas con mulas, asnos, caballos, gallinas, gansos, ovejas, cerdos, patos y hasta halcones, en una recreación que por su escala y su cuidado en el detalle se ha convertido en una de las referencias de este tipo de representaciones en la Comunidad de Madrid. El resto del calendario festivo del municipio sigue, como es habitual en los pueblos nacidos de la unión de dos núcleos, una doble tradición local repartida entre Valdeolmos y Alalpardo, cada uno con sus propias fechas y celebraciones patronales.

Cuándo Ir

La Navidad es, sin ninguna duda, la mejor época para visitar Valdeolmos-Alalpardo, gracias al belén viviente de Alalpardo, que durante dos días convierte las calles del núcleo en un gran escenario histórico con animales y decenas de figurantes. Fuera de esas fechas, la primavera es la estación más agradable para recorrer a pie los cerros testigo y las dehesas del término, cuando los prados se cubren de amapolas y el campo de la campiña madrileña muestra su mejor cara. El verano, con el calor propio de esta zona del interior peninsular, resulta menos recomendable para las rutas al aire libre, mientras que el otoño ofrece todavía buenas condiciones para el paseo antes de que lleguen los días más cortos del invierno.

Planifica tu Visita

Valdeolmos-Alalpardo se encuentra a poca distancia de Madrid, bien conectado por carretera y por las líneas de autobús que parten de la capital, entre ellas la que sale del intercambiador de Plaza de Castilla, lo que permite una visita de medio día o una excursión más completa combinada con otros municipios de la cuenca del Medio Jarama como Algete o Fuente el Saz de Jarama. Quien visite el municipio en Navidad debería reservar tiempo para recorrer con calma las más de veinte escenas del belén viviente de Alalpardo, repartidas por buena parte del núcleo. En cualquier otra época del año, una ruta por los cerros testigo del término, con Cuesta Sierra como mirador natural más elevado, y un paseo por las dehesas donde todavía se pueden avistar corzos y aves rapaces, son la mejor forma de conocer el lado más rural de un municipio que, pese a su rápido crecimiento residencial, conserva buena parte del paisaje de la campiña madrileña.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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