Calahorra, La Rioja

Calahorra. Pueblos de La Rioja

📝 Contenido:
  1. Calahorra: la ciudad que prefirió morir de hambre antes que rendirse a Pompeyo
  2. De Kalakorikos a Calahorra: el topónimo más discutido de La Rioja
  3. Lo que Cuentan los Censos de Calahorra
  4. Quintiliano, Prudencio y un cráter en Marte
  5. El pendón de 1045 y los dos mártires del escudo
  6. Una diócesis que llegaba hasta el Cantábrico
  7. Planifica tu Visita a Calahorra
  8. Otros Pueblos de La Rioja

Calahorra: la ciudad que prefirió morir de hambre antes que rendirse a Pompeyo

Hay episodios que marcan a un sitio para siempre, y el de Calahorra tiene nombre latino propio: la Fames Calagurritana, el hambre calagurritana. Cuando Pompeyo puso sitio a la ciudad romana de Calagurris Nassica Iulia, sus habitantes prefirieron que muriera de hambre casi toda la población antes que entregarse al enemigo. Aquel hecho quedó simbolizado en la figura de la Matrona y es, veinte siglos después, la seña de identidad del municipio.

Hoy Calahorra tiene 25.367 habitantes sobre 93,57 km², a 358 metros de altitud, lo que da una densidad cercana a los 271 habitantes por kilómetro cuadrado. Es la segunda ciudad de La Rioja en importancia y población, solo detrás de Logroño, y la más importante de la Rioja Baja, dentro de su comarca homónima. Ostenta los títulos de Muy Noble, Muy Leal y Fiel Ciudad, y a sus vecinos se les llama calagurritanos, gentilicio que viene directamente del nombre romano.

Antes de los romanos, aquí había un poblado vascón: Kalakorikos. Y la ciudad mantuvo algo muy poco común, su propia ceca —su taller de moneda—, hasta la Edad Media.

De Kalakorikos a Calahorra: el topónimo más discutido de La Rioja

La etimología de este nombre lleva siglos enfrentando a los historiadores, literalmente. La primera referencia documental aparece en Livio, luego en Estrabón y después en el itinerario de Antonino; su importancia llega al menos hasta el año 465. En monedas indígenas figura la forma kalakoŕikoś, un étnico en nominativo plural. Y en una bula de 1199 por la que se concedían privilegios al monasterio de San Millán de la Cogolla aparece ya como Calagurra.

Ya a comienzos del siglo XVIII el fraile Mateo Anguiano, en su Compendio historial de la provincia de la Rioja de 1701, recogía dos corrientes: la de quienes deducían un origen árabe con el significado de «castillo libre» y la de quienes sostenían que la ciudad se llamó primero Cala y después se le añadió Forra. Anguiano mismo defendía que el nombre primitivo había sido siempre Calagurris desde época romana.

Las propuestas modernas son todavía más variadas:

  • CALA —común a las ciudades fortificadas en los principales idiomas antiguos— más el término caldeo gurri, 'pueblo': Calagurris sería «ciudad o pueblo amurallado».
  • Gavel: del vasco gara-gorri, 'altura roja'.
  • Vendryes: del céltico cala-uri, 'fortaleza del pueblo'. Dauzat propone lo mismo pero con procedencia ligur.
  • Galmés: 'castillo rojo'.
  • Alarcos desestima todas las anteriores y concluye, siguiendo a Menéndez Pidal y a Gavel, que el topónimo es de etimología vasca y equivale a «pueblo o barrio antiguo, de las alturas». Es una de las lecturas más aceptadas.
  • La otra interpretación extendida combina CALL ('elevación'), GUR ('ribera') e IS ('río'): «ciudad situada en una elevación junto a un río con sus correspondientes riberas». Una descripción que, mirando el emplazamiento, encaja bien.
  • En 2011, Eduardo Aznar propuso una alternativa desde el euskera arcaico, *kala-gorri, 'cerro pelado' o 'cerro rojo', con el paralelo del baztanés kaligorri, 'cabeza roja'.

Un dato que suele sorprender: hubo otra Calagorris o Calagurris en la Galia, identificada con la actual villa de Saint-Martory, en el departamento francés del Alto Garona, en Occitania. El nombre no fue exclusivo de aquí.

Lo que Cuentan los Censos de Calahorra

La serie disponible reúne 23 recuentos entre 2001 y 2025, y termina en lo más alto: el máximo histórico de la serie es el dato de 2025, con 25.367 habitantes.

El recorrido tiene tres fases muy marcadas:

  • 2001-2012, la expansión: de 19.601 a 24.897 habitantes. 20.598 en 2002, 22.378 en 2004, 23.708 en 2006, 24.338 en 2008 y 24.876 en 2010. Son casi 5.300 vecinos nuevos en once años, un ritmo altísimo para la Rioja Baja.
  • 2013-2017, el escalón y la travesía: el padrón cae de 24.897 en 2012 a 23.876 en 2013, 1.021 personas de golpe. Un descenso así en un solo ejercicio corresponde casi siempre a una revisión del padrón municipal, no a una marcha masiva de vecinos. A partir de ahí, cinco años flojos: 24.202, 23.955, 23.827 y el suelo de 23.737 en 2017.
  • 2018-2025, la recuperación: ocho años consecutivos de subida sin excepción. 23.923, 24.220, 24.531, 24.579, 24.994, 25.064 y los 25.367 actuales. En ese tramo Calahorra ha sumado 1.630 habitantes.

El balance de un cuarto de siglo es de 5.766 vecinos más que en 2001, cerca de un 30 % de crecimiento. Y el detalle que más dice de la ciudad es el final: los últimos ocho padrones son todos ascendentes, lo que en una comarca de interior no es nada habitual.

Quintiliano, Prudencio y un cráter en Marte

Para su tamaño, pocas ciudades españolas han dado dos nombres tan influyentes en la cultura latina.

El primero es Marco Fabio Quintiliano, el gran maestro de la oratoria, autor de varios textos y profesor en la corte romana. El segundo es Aurelio Prudencio, considerado uno de los mejores poetas cristianos de la Antigüedad y autor del Peristephanon, catorce himnos dedicados a distintos santos mártires. Entre esos santos están, no por casualidad, los patronos de Calahorra: san Emeterio y san Celedonio.

Y hay un reconocimiento bastante más moderno y mucho más lejano: en honor a la ciudad, se dio el nombre de Calahorra a un cráter de Marte.

El resto del patrimonio local es consecuencia directa de todo lo anterior: la ciudad ofrece una gran variedad de monumentos y rasgos históricos, fundamentalmente romanos, y destaca además por su producción agrícola y sus viñedos.

El pendón de 1045 y los dos mártires del escudo

La historia de la bandera de Calahorra es un asunto que lleva abierto casi cinco siglos. El privilegio de usar bandera se concedió a la ciudad al ser reconquistada a los musulmanes por García Sánchez III de Pamplona en 1045. Pero el documento más antiguo que la describe es un acta municipal de junio de 1550, que manda hacer una bandera grande de infantería con una cruz colorada y, en medio, un escudo con las armas de la ciudad. Esa es exactamente la configuración actual: fondo blanco, cruz roja y escudo al centro.

En 1639, el calagurritano Melchor Díez de Fuenmayor recogió una leyenda según la cual el monarca visigodo Wamba honró a Calahorra dejándole su estandarte, de damasco morado y con dieciséis espadas. De ahí viene el uso de una bandera con reverso morado y la leyenda «Noble y antigua y leal ciudad de Calahorra» en letras de oro, que nunca ha sido la enseña oficial. En 1950 se encargó un informe al Instituto de Estudios Riojanos para oficializarla y el intento fracasó. El procedimiento se reabrió en 2020, y el estudio histórico de la Real Academia de la Historia dictaminó una configuración idéntica a la descrita en 1550.

El escudo es de los llamados «redondeado o español» y cuenta en imágenes el martirio de los patronos: en el primer cuartel, de azur, dos fisuras con gotas de sangre; en el segundo, de gules, dos espadas cruzadas. Lo timbra una corona mural y lo flanquea la divisa reducida a los nombres de San Emeterio y San Celedonio. Deriva directamente del sello concejil que la ciudad usaba en la Edad Media, formado precisamente por las figuras de ambos santos.

Una diócesis que llegaba hasta el Cantábrico

Este es uno de los datos que mejor explican el peso histórico del municipio. Desde los siglos IV-V, Calahorra es sede de la diócesis de su mismo nombre, y esa diócesis, en tiempos pasados, llegaba hasta el Cantábrico.

Conviene detenerse en lo que eso significa. Una ciudad de la Rioja Baja ejercía autoridad eclesiástica sobre un territorio que se extendía desde el valle del Ebro hasta la costa norte de la península. Junto con la continuidad de su ceca hasta la Edad Media y los títulos de Muy Noble, Muy Leal y Fiel, dibuja el perfil de un lugar que fue mucho más que una ciudad agrícola, aunque hoy su fuerza esté en el campo y en el viñedo.

Planifica tu Visita a Calahorra

La visita se organiza casi sola alrededor de la herencia romana, porque es la capa dominante del patrimonio local. Conviene llegar sabiendo la historia del asedio: entender la Fames Calagurritana y la figura de la Matrona cambia por completo la lectura de la ciudad.

Después, los dos hilos complementarios: el religioso, con la sede diocesana y la devoción a san Emeterio y san Celedonio, los mártires que Prudencio cantó y que siguen en el escudo; y el agrícola, con la producción hortícola y los viñedos que sostienen la economía de la Rioja Baja.

  • Comunidad: La Rioja, comarca de Calahorra, dentro de la Rioja Baja.
  • Población: 25.367 habitantes, máximo de la serie y segunda ciudad de la comunidad.
  • Superficie: 93,57 km².
  • Altitud: 358 metros.
  • Gentilicio: calagurritano.
  • Código INE: 26036.
  • Títulos: Muy Noble, Muy Leal y Fiel Ciudad.
  • Web municipal: ayto-calahorra.es, donde se publican la agenda cultural y las fiestas patronales.

Y un apunte para quien venga desde Logroño: Calahorra no es una excursión secundaria dentro de un viaje a La Rioja del vino. Es la ciudad con la historia escrita más antigua de la comunidad, la que aparece en Livio y en Estrabón, y la que ha prestado su nombre a un cráter de Marte.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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