- Almudévar: de mansión romana a «el redondo» musulmán, en Huesca
- Lo que cuentan los censos de Almudévar
- En los Llanos de la Violada
- De la mansión romana de Bortina a la conquista cristiana
- El castillo, la Colegiata y las bodegas excavadas en roca
- El pozo de hielo y otras curiosidades de Almudévar
- Fiestas y personajes ilustres de Almudévar
- Planifica tu visita a Almudévar
- Otros Pueblos de Huesca
Almudévar: de mansión romana a «el redondo» musulmán, en Huesca
A 20 kilómetros de la capital oscense, en plena comarca de la Hoya de Huesca, Almudévar reúne 2.462 habitantes sobre un término llano atravesado por la autovía Mudéjar. Pocos pueblos aragoneses pueden presumir de un nombre que resume tan bien su historia: viene del árabe y significa «el redondo», en alusión a la forma del cerro sobre el que se asienta su castillo.
Lo que cuentan los censos de Almudévar
La serie de población de Almudévar, con datos seguidos desde 2001 hasta 2025, muestra una notable estabilidad: partiendo de 2.327 habitantes en 2001, tocó su máximo de la serie en 2011, con 2.560 vecinos, y hoy se sitúa en 2.462 (INE 2025), apenas un 4 % por debajo de aquel pico. La propia Wikipedia recuerda que el verdadero máximo demográfico de Almudévar se alcanzó justo antes de la Guerra Civil, cuando el municipio llegó a superar los 3.500 habitantes; en el censo de 1857 figuraba ya con 2.764, siendo entonces el segundo núcleo más poblado del partido judicial de Huesca tras la propia capital.
En los Llanos de la Violada
El término municipal de Almudévar, de 201,5 kilómetros cuadrados, es predominantemente llano y ocupa parte de los Llanos de la Violada, con una altitud que oscila entre los 603 metros al norte, en el Saso Plano, y los 390 metros al sur; el núcleo urbano se alza a 456 metros. Lo atraviesan la autovía Mudéjar (A-23) y la carretera nacional N-330, además de las autonómicas A-1210 y A-1211 hacia Tardienta y una vía local que comunica con Alcalá de Gurrea. Su clima registra una temperatura media anual de 12,8 °C y unos 498 milímetros de precipitación.
De la mansión romana de Bortina a la conquista cristiana
El núcleo urbano de Almudévar es heredero de la mansión romana de Bortina, situada en la Vía Lata que unía Zaragoza con Lérida pasando por Huesca; el historiador del siglo XVI Jerónimo Zurita ya la identificaba como antigua población de los ilergetes. Tras el paso de los visigodos en el siglo V, la dominación musulmana —entre los años 714 y 1118— dio al lugar su nombre actual, en referencia a la forma ovalada del cerro donde hoy se alza el castillo, conocido como «la Corona». Almudévar aparece documentado por primera vez el 28 de abril de 1083, cuando el rey Sancho Ramírez entregó sus parias al Monasterio de San Juan de la Peña, y su conquista definitiva por los cristianos no llegó hasta 1118, tras quedar la zona casi despoblada por los enfrentamientos de la Reconquista.
La repoblación se llevó a cabo como villa de derecho real, favoreciendo así el desarrollo de la antigua Vía Lata: en mayo de 1170 Alfonso II concedió su carta puebla, por la que los vecinos recibieron el castillo y el cerro para construir iglesia, abadía y casas, aunque el reparto de tierras entre los primeros trescientos pobladores —procedentes en su mayoría de la Jacetania y el Somontano— no se completó hasta 1184. Aquel primer censo equivalía a unos 1.200 o 1.500 habitantes. En 1364, el castillo de Almudévar fue escenario de una reunión entre Pedro IV de Aragón, Carlos II de Navarra y Enrique de Trastámara para apoyar a este último en su disputa por el trono de Castilla frente a Pedro el Cruel, un objetivo que se alcanzaría en 1369. Por su mérito y fidelidad, los vecinos de Almudévar obtuvieron privilegio de asistencia y voto en las Cortes de Aragón.
El castillo, la Colegiata y las bodegas excavadas en roca
El castillo de la Corona, de origen musulmán, domina la población desde el cerro que le da nombre, y conserva restos arqueológicos medievales junto a tramos de muralla en su lado sur. En su recinto se alza la Colegiata de Santa María, del siglo XI, con rasgos románicos y cistercienses; en el XVI se le añadió una nueva bóveda estrellada y tres capillas laterales obra de Pedro Irazábal, también arquitecto de la colegiata de Bolea. Cuando en 1557 se derrumbó su bóveda, la parroquia se trasladó al templo románico de San Miguel, al pie de la Corona, que pasó a llamarse Nuestra Señora de la Asunción y hoy conserva un gran retablo de 1555 obra del pintor Juan Catalán y el escultor Juan de Liceyre.
Muy cerca, la ermita de la Virgen de la Corona —también de origen románico, reformada en los siglos XVI y XVIII— alberga un órgano antiguo en su coro, y cuatro cruceros repartidos por el municipio marcan el arranque de los caminos principales. Pero el rincón más singular de Almudévar son Las Bodegas, un conjunto de cuevas y pequeñas construcciones excavadas en los tres cerros o «coronas» que rodean la población, documentadas ya en 1765, donde durante siglos se prensaba y conservaba en toneles el vino de la localidad. El Centro de Interpretación El Bodegón, junto a la ermita y el castillo, rinde hoy homenaje a este patrimonio con una exposición permanente.
El pozo de hielo y otras curiosidades de Almudévar
En la Corona, orientado al norte para aprovechar la sombra, se conserva el llamado «Pozo chelo»: una construcción circular excavada en la roca y cubierta por una cúpula de ladrillo, con ventanas en lo alto para introducir y sacar el hielo que se recogía en invierno de las balsas cercanas de la Culada y las Titas. El ayuntamiento arrendaba su explotación, y el encargado debía suministrar hielo a las tabernas y a quienes lo necesitaran para cuidar a los enfermos. La propia balsa de la Culada, de estructura circular en piedra, se empleó desde el siglo XVI para abastecer de agua de boca a la población y contaba con lavaderos. Al norte del núcleo urbano, la fuente de los Tres Caños, hoy usada solo para riego, completa este patrimonio hidráulico vinculado al agua y al hielo.
Fiestas y personajes ilustres de Almudévar
Del 7 al 12 de septiembre, Almudévar celebra sus fiestas mayores en honor a la Virgen de la Corona —antiguamente el 15 de agosto, hasta que el concejo trasladó la celebración en 1765—, con los «Danzantes de Almudévar» como protagonistas de la «Bajada» y la «Subida» de la Virgen entre su ermita y la iglesia parroquial. El 15 de mayo se celebran además las fiestas menores de San Isidro Labrador.
El municipio ha dado nombre a figuras destacadas como el doctor Ramón Otal y Mozárabe, rector de la Universidad de Huesca, o Ángel Bazán Aured, primer farmacéutico español en instalar un laboratorio de análisis bromatológicos, y en el siglo XX a Francisco Ascaso Abadía, uno de los máximos representantes del anarcosindicalismo español. Pero el personaje más célebre de Almudévar es, en realidad, de ficción: Pedro Saputo, protagonista de la novela picaresca homónima escrita por Braulio Foz a mediados del siglo XIX y considerada por algunos autores como la obra regional más importante de la literatura aragonesa.
Planifica tu visita a Almudévar
Almudévar se visita bien en una jornada: el castillo y la Colegiata de Santa María por la mañana, Las Bodegas y el Centro de Interpretación El Bodegón después, y un paseo hasta el Pozo de Hielo y la fuente de los Tres Caños para completar el recorrido. Septiembre, con las fiestas de la Virgen de la Corona y sus danzantes en plena calle, es la fecha más animada del calendario para conocer el pueblo que los árabes bautizaron como «el redondo».
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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