Torrejoncillo, Cáceres

Torrejoncillo. Pueblos de Cáceres

📝 Contenido:
  1. Torrejoncillo, la Villa de los «Pringones»
  2. Lo que Cuentan los Censos de Torrejoncillo
  3. El Torreón que le Dio Nombre
  4. De Vetones a Pañeros: la Historia de Torrejoncillo
  5. El Incendio Napoleónico y los Siglos de Cambio
  6. La Encamisá y las Fiestas de Torrejoncillo
  7. Gastronomía Torrejoncillana
  8. Planifica tu Visita a Torrejoncillo
  9. Otros Pueblos de Cáceres

Torrejoncillo, la Villa de los «Pringones»

En el Valle del Alagón, en la comarca natural que lleva su nombre, Torrejoncillo esconde bajo un apodo curioso —el de «pringones»— siglos de historia textil. Hoy conocido sobre todo por su fiesta de la Encamisá, declarada de Interés Turístico Regional, este municipio cacereño fue en su día uno de los mayores centros artesanales de toda Extremadura, y todavía conserva talleres de tinajería, orfebrería y zapatería que recuerdan aquel pasado.

Lo que Cuentan los Censos de Torrejoncillo

Torrejoncillo alcanzó su máximo de la serie en 2001, con 3.524 habitantes, y desde entonces ha perdido población de forma sostenida hasta los 2.743 de 2025, un descenso del 22 % en apenas 24 años. La caída ha sido progresiva y sin sobresaltos: de los 3.462 vecinos de 2002 a los 3.044 de 2017, pasando por los 2.910 de 2020, un goteo lento típico del éxodo rural extremeño. El dato cobra otra dimensión si se mira más atrás en el tiempo: a finales del siglo XVII el municipio ya rondaba los 3.068 habitantes gracias a su pujante industria textil, y en 1950 llegó a tener 5.514 vecinos, cifra que fue descendiendo con rapidez hasta los 3.557 con los que terminó el milenio, incluida la pedanía de Valdencín.

El Torreón que le Dio Nombre

El propio nombre del municipio recuerda su origen: Torrejoncillo significa «torreón pequeño», en referencia a una pequeña edificación de base cuadrada situada en la finca Monte Sordo, al norte del castillo almohade de la Marimonda de Portezuelo. Aquel torreón, de paredes de pizarra con esquinas reforzadas de granito, incluye en su interior un pequeño aljibe para almacenar agua. El término municipal, de unos 94 kilómetros cuadrados, incluye además la pedanía de Valdencín, situada a 7 kilómetros del núcleo principal y con cerca de 400 habitantes. Por el territorio discurre el río Alagón, que sirve de límite con Coria, además de arroyos como el del Encín, que nace cerca del Monasterio del Palancar, y la rivera de Fresnedosa. En los años ochenta se construyó la Presa de Portaje, un embalse de 23 hectómetros cúbicos que abastece de agua a la localidad y cuenta con una notable riqueza ornitológica.

De Vetones a Pañeros: la Historia de Torrejoncillo

Los primeros asentamientos humanos documentados en el término se remontan al siglo III antes de Cristo: en 1993 se descubrieron en la finca del Encinejo varias figuras de bronce —cinco cabritillas, una cabeza de cabritilla y un jinete— junto a exvotos vetones dedicados a Ataecina, diosa de la noche muy venerada en la zona. Tras el paso de romanos, visigodos y árabes, el asentamiento definitivo de Torrejoncillo llegó con la repoblación de la Reconquista, hacia 1200, cuando las antiguas alquerías árabes se agruparon en torno al torreón que daría nombre al pueblo. El gran salto económico llegó en el siglo XVI con la industria textil: el procesado de la lana, que manchaba de aceite a quienes trabajaban en los telares, dio origen al apodo de «pringones» y «pringonas» para los vecinos del municipio. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, a finales del siglo XVII el pueblo ya rondaba los 3.068 habitantes gracias a esta actividad, que convirtió a Torrejoncillo en el mayor centro económico de la comarca durante siglo y medio.

El Incendio Napoleónico y los Siglos de Cambio

El siglo XIX no fue fácil para Torrejoncillo: una epidemia de tifus causó más de 300 muertes a comienzos de siglo, y el 4 de septiembre de 1809 las tropas napoleónicas quemaron tres cuartas partes del pueblo tras un ataque de la guerrilla local, lo que obligó a buena parte de la población a huir a Garrovillas de Alconétar hasta que el futuro duque de Wellington liberó la localidad. Aquel episodio, representado en la obra de teatro «La Quema de Torrejoncillo» estrenada en 2023 y repetida con mayor elenco al año siguiente, marcó profundamente la memoria del pueblo. En 1812, gracias a la Constitución de Cádiz, Torrejoncillo tuvo su primer alcalde constitucional independiente de Coria, José Fernández Ballesteros, encargado de reconstruir la localidad tras el incendio. El comienzo del siglo XX fue, en cambio, una época de notable actividad cultural, con figuras como el médico y escritor Jenaro Ramos, el sacerdote y abogado Saturnino Serrano o los músicos Rafael Gimeno y José Murguía, agrupados en torno al recién creado Círculo del Fomento. En el siglo XX, la crisis de la industria pañera se vio compensada por el auge del cuero: numerosos talleres de zapatería dieron trabajo a buena parte de la población en los años cuarenta y cincuenta, hasta que el fin de esta industria provocó una nueva oleada de emigración, esta vez hacia el País Vasco, Cataluña y Europa central, que explica en gran medida el descenso de población del siglo pasado desde aquel máximo de mediados de siglo.

La Encamisá y las Fiestas de Torrejoncillo

La fiesta más conocida de Torrejoncillo es la Encamisá, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, a la que se suman las fiestas de agosto, reconocidas como Festejo Taurino Popular Tradicional y que incluyen la singular Fiesta del Tálamo o «Las Cuartillas», en la que los niños ofrecen trigo a la Virgen del Rosario en recuerdo de una antigua procesión de bodas. Cada segundo lunes de Pascua se celebra además la Romería de San Pedro, con diana floreada, procesión de cruces hasta la dehesa boyal y la tradicional Subasta de las Patas. Desde 1996, a mediados de septiembre, el pueblo acoge también la Feria del Caballo y la Artesanía, centrada en el caballo de pura raza española y con más de cuarenta expositores artesanos, entre los que destacan alfareros, zapateros, orfebres, manteros y bordadores. El calendario festivo se completa con los Carnavales, la Semana Santa, la festividad de San Antonio el 13 de junio y la procesión del Sagrado Corazón el tercer domingo de noviembre, además de un Trofeo de la Encamisá de Campo a Través que añade cada año una cita deportiva a este nutrido calendario de celebraciones.

Gastronomía Torrejoncillana

La cocina local incluye platos como las migas, las sopas de tomate, los escabeches de peces y los derivados de la matanza, muy ligados a la tradición agrícola y ganadera de la zona, mientras que en la repostería destacan los coquillos, las roscas blancas, las rostas, las roscas de yema, las perrunillas y los madroños, dulces que todavía se elaboran de forma artesanal en la localidad y que forman parte habitual de las mesas durante las fiestas patronales.

Planifica tu Visita a Torrejoncillo

El mejor momento para visitar Torrejoncillo es en torno a sus grandes citas festivas: la Encamisá, la Romería de San Pedro en primavera o la Feria del Caballo en septiembre. El municipio se encuentra bien conectado por carretera gracias a la Autovía Ruta de la Plata, a través de la salida EX-371. Con sus 2.743 habitantes, el gentilicio torrejoncillano —y el apodo cariñoso de «pringón»— sigue identificando a un pueblo que supo reinventarse del paño al cuero, y que hoy mantiene viva su identidad en instalaciones como la Casa de Cultura, sede de la Universidad Popular, con su biblioteca, sus aulas de informática y su sala de exposiciones.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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