Sant Julià de Vilatorta

Sant Julià de Vilatorta. Pueblos de Barcelona

📝 Contenido:
  1. Sant Julià de Vilatorta: el pueblo de los tupins que se convirtió en refugio modernista
  2. Lo que Cuentan los Censos de Sant Julià de Vilatorta
  3. Geografía: fuentes, bosques y la frontera con las Guilleries
  4. Historia: de la consagración de 910 al veraneo modernista
  5. Patrimonio: iglesias románicas y un yacimiento paleontológico único
  6. El oficio de los tupins y la Fira del Tupí
  7. Fiestas: las Caramelles, patrimonio festivo de interés nacional
  8. Planifica tu Visita a Sant Julià de Vilatorta
  9. Otros Pueblos de Barcelona

Sant Julià de Vilatorta: el pueblo de los tupins que se convirtió en refugio modernista

Sant Julià de Vilatorta, en la comarca de Osona, muy cerca de Vic, fue durante siglos conocido como «Sant Julià de les Olles» por sus alfareros, y a principios del siglo XX se transformó en lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa, que dejó por todo el pueblo casas de segunda residencia de estilo modernista. Desde 1946 forma una sola entidad municipal con la vecina Vilalleons, aunque ambos núcleos conservan su carácter propio.

Lo que Cuentan los Censos de Sant Julià de Vilatorta

La serie de población, con 47 datos repartidos en 309 años, arranca en 1717 con apenas 485 habitantes y, a diferencia de otros pueblos de la comarca, alcanza su máximo histórico justo en el último dato disponible: los 3.323 habitantes de 2025. El crecimiento ha sido casi ininterrumpido desde los años noventa: de 1.934 habitantes en 1991 el municipio ha pasado a más que duplicar su población en poco más de tres décadas, impulsado por su cercanía a Vic y por el atractivo de vivir en un entorno rural bien comunicado. Antes de ese despegue, la serie refleja siglos de estancamiento en torno al millar de habitantes, con un mínimo relativo de 999 vecinos en 1877 y una recuperación lenta que no despegó de verdad hasta el cambio de siglo.

Geografía: fuentes, bosques y la frontera con las Guilleries

El término, de 15,9 km² y 600 metros de altitud, marca por el este la separación natural entre la Plana de Vic y las Guilleries, con una pequeña sierra que oscila entre los 750 y los 850 metros de altitud y limita con Taradell, Viladrau, Folgueroles y Vilanova de Sau. Hacia poniente el terreno desciende en pequeños valles y terrazas entre los 570 y los 690 metros, con bosques de pinos en las zonas altas —en parajes como Sant Llorenç del Munt, Romegats o Puig-l'agulla— y amplias llanuras de cultivo en las partes bajas. El núcleo de Sant Julià se asienta junto a la riera de Sant Julià o de la Noguera, famosa por sus abundantes manantiales, entre ellos la antigua font Noguera o de les Set Fonts, de siete caños, rodeada de un parque ajardinado. Sobre las fuentes se alzan las ruinas de un antiguo casal fortaleza de los Bellpuig, conocido popularmente como el castell dels Moros. Dentro del término se encuentra también la masía de l'Albareda, con referencias documentales del siglo XIII y catalogada en el Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, junto a la capilla de Sant Roc. En la llanura que forman los masos del Lleopard, la Mata, l'Omeda y la Carrera se llegó a construir, hacia 1936, un campo provisional de aviación, hoy desaparecido bajo los cultivos.

Historia: de la consagración de 910 al veraneo modernista

La iglesia de Sant Julià de Vilatorta aparece documentada por primera vez en el año 910, y todavía se conserva fotografiada el acta de su consagración, fechada en 1050. El municipio vivió durante siglos de la agricultura y la artesanía hasta que, a principios del siglo XX, se convirtió en lugar de veraneo para familias barcelonesas, que construyeron numerosas casas de segunda residencia, varias de estilo modernista. En 1941 el municipio se anexionó la población vecina de Vilalleons, fusión que se completó administrativamente en 1946: ambas entidades siguen conservando, sin embargo, un pasado y una fisonomía bien distintos dentro del mismo término. En el plano político, la candidatura Compromesos amb Sant Julià i Vilatorta llegó a la alcaldía en 2023 en coalición con el partido independiente La Veu del Poble, poniendo fin a más de una década de gobiernos de Esquerra Republicana que se remontaba a 2011.

Patrimonio: iglesias románicas y un yacimiento paleontológico único

La iglesia de Sant Julià de Vilatorta, de origen románico, conserva retablos barrocos, igual que la iglesia de Santa María de Vilalleons, también románica. El santuario de Puiglagulla, del siglo XVII, suma sus propios retablos barrocos, y el antiguo Col·legi del Roser, de finales del siglo XIX y estilo modernista, recuerda la época de esplendor como destino de veraneo. El municipio guarda además una rareza científica: en el yacimiento paleontológico del eoceno de Cànoves se describió en 2004 una nueva especie de equinodermo, el Calzadaster friasi, de la que solo se conoce el holotipo, conservado en el Museo Geológico del Seminario de Barcelona, y dos paratipos en una colección privada de Amer.

El oficio de los tupins y la Fira del Tupí

Hasta no hace muchas generaciones, el pueblo era conocido como Sant Julià de les Olles por la abundancia de artesanos dedicados a la cerámica: en el siglo XVII llegó a tener 27 hornos dedicados sobre todo a la loza vidriada de cocina. El objeto más característico de ese oficio, el tupí —una pequeña olla de una sola asa que se usaba para calentar vino—, dio origen al sobrenombre jocoso de «tupinots» con el que todavía se conoce a los vilatortins. De aquella tradición alfarera nace hoy la Fira del Tupí, una feria artesanal monográfica de terrissa y cerámica que se celebra cada año el cuarto fin de semana de mayo. El resto de la economía local combina la agricultura de secano y la ganadería con pequeñas industrias, el turismo y las urbanizaciones de segunda residencia que heredó de su pasado veraniego. El municipio cuenta además con un pequeño observatorio astronómico propio, otra muestra de cómo el pueblo ha sabido sumar atractivos nuevos a su identidad tradicional de alfareros.

Fiestas: las Caramelles, patrimonio festivo de interés nacional

Sant Julià de Vilatorta conserva desde finales del siglo XVI la tradición de las Caramelles, cantos populares de Pascua que aquí han perdurado en su forma original, con vestuario propio, acompañamiento instrumental y una música que se ha transmitido sin interrupción de generación en generación. Esa continuidad llevó a que en marzo de 2015 las Caramelles del Roser de Sant Julià de Vilatorta fueran declaradas elemento festivo patrimonial de interés nacional, un reconocimiento pensado para asegurar su preservación y promoción como manifestación singular de la cultura tradicional catalana. El Concurso de Caramelles del pueblo coincide cada año con la Pascua Florida, cuando los grupos locales recorren las calles del núcleo antiguo y la sagrera que rodea la iglesia interpretando las coplas tradicionales acompañadas de instrumentos propios, en una puesta en escena que se ha mantenido casi intacta desde que naciera la costumbre, hace ya más de cuatro siglos.

Planifica tu Visita a Sant Julià de Vilatorta

El pueblo se alcanza fácilmente por la carretera C-25 (Eix Transversal) entre Gerona y Cervera, tomando la salida 187. Conviene reservar tiempo para pasear junto a les Set Fonts y subir hasta las ruinas del castell dels Moros, visitar la iglesia románica y el santuario de Puiglagulla, y, si las fechas coinciden con el cuarto fin de semana de mayo, acercarse a la Fira del Tupí para ver en directo el oficio alfarero que dio nombre al pueblo durante siglos. En Pascua, el Concurso de Caramelles ofrece además la oportunidad de escuchar una tradición musical que sigue viva desde el siglo XVI.

Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.

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