Rois es un municipio de la provincia de A Coruña, integrado en la comarca del Sar, a solo 20 kilómetros de Santiago de Compostela. En 2025 contaba con 4.358 habitantes -sus vecinos se llaman roisenses-, repartidos en un término de 92,76 km² dividido en doce parroquias, a 74 metros de altitud. Es un municipio profundamente rural, de poblamiento disperso en pequeñas aldeas, donde los pazos señoriales, los hórreos y las iglesias parroquiales de origen medieval dibujan un paisaje muy representativo del interior gallego próximo a la capital autonómica.
Geografía
El territorio de Rois se divide en dos unidades bien diferenciadas: la mitad occidental, formada por los montes que enlazan con la sierra del Barbanza y que superan en algunos puntos los 600 metros -el pico As Pedras, con 613 metros, es la cota máxima del municipio-, y la depresión oriental, por donde discurre el río Sar junto con sus afluentes el Liñares y el Rois, formando un valle fértil que desciende hasta los 10 metros de altitud a orillas del propio Sar. Al noreste, los montes de Oleirón alcanzan los 494 metros en el límite con Brión. La capital municipal, Os Dices, pertenece a la parroquia de Rois y se asienta a 67 metros de altitud. La cercanía a la costa suaviza el clima -con una temperatura media anual de 11 °C- y favorece unas precipitaciones abundantes, que superan habitualmente los 2.000 mm al año, una de las cifras más altas de toda Galicia. El municipio limita con Brión al norte, Dodro y Rianxo al sur, Padrón y Teo al este, y Lousame al oeste, y queda atravesado por la N-550 y por las carreteras provinciales AC-543, hacia Brión y Lousame, y AC-301, hacia Padrón.
Historia
Los orígenes del poblamiento en Rois se remontan a época prehistórica, como atestiguan varios castros repartidos por el término: el castro Lupario, en el límite con Brión, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del área de Santiago; el castro de Socastro, en Herbogo, de planta ovalada; y el castro de Picadizo, en Buján, bien conservado y asentado sobre una pequeña meseta entre el río Rois y un riachuelo. Durante la Edad Media, el territorio estuvo estrechamente ligado al desarrollo de las parroquias rurales y a la influencia de los señoríos eclesiásticos vinculados a Padrón y a Santiago de Compostela, una dependencia que explica buena parte del patrimonio religioso que ha llegado hasta hoy, con iglesias de origen románico como las de Leroño -cuya construcción se inició a finales del siglo XII- y San Miguel de Costa, aunque la mayoría de los templos parroquiales se reconstruyeron ya en el siglo XVIII.
Como gran parte del rural gallego de interior, Rois ha vivido en las últimas décadas un proceso sostenido de pérdida de población: de los 5.180 habitantes de 2001, el dato más alto de toda la serie del INE, se ha pasado a los 4.358 de 2025, un descenso de en torno al 16 % que se reparte de forma prácticamente constante año tras año, sin grandes sobresaltos ni escalones bruscos. Es el patrón típico del éxodo rural gallego: no una crisis puntual, sino un goteo lento y continuado hacia los núcleos urbanos cercanos, sobre todo Santiago de Compostela, que ha ido vaciando poco a poco las aldeas más pequeñas de las doce parroquias del municipio.
Patrimonio
El patrimonio civil de Rois está marcado por los pazos, las tradicionales casas señoriales gallegas. El pazo de Antequeira, en Oín, se construyó en el siglo XVIII sobre una casa del siglo XV y se compone de tres cuerpos, dos salientes y uno central con una solana a la que se accede por una escalera de piedra; junto a él se encuentra la capilla de San Juan Nepomuceno, abovedada y recientemente restaurada, y un jardín con camelias, magnolias y hortensias muy bien conservado. El pazo do Faramello, en Ribasar, se levantó también en el siglo XVIII sobre una antigua fábrica de papel, junto a un río, y destaca por su balconada occidental, su cantería y un paseo ajardinado que cruza el cauce por pequeñas portezuelas de madera. A ello se suman los numerosos hórreos repartidos por el municipio -los de Casa do Porto, Campos de Xei, Souto, Liñares y Francelos están entre los más destacados- y un notable número de cruceiros, como es habitual en el paisaje rural gallego. Entre ellos sobresale el Calvario de Sorribas, un conjunto de catorce cruces de granito y un cruceiro que forman un camino procesional junto a la iglesia, fechado en 1698 según la inscripción de su pedestal.
Economía
La economía de Rois ha estado tradicionalmente ligada al cultivo de cereales, maíz, viña y huerta, junto con la ganadería bovina, actividades que, aunque hoy tienen menos peso relativo que hace décadas, siguen presentes en un paisaje de pequeñas explotaciones agrícolas, prados y bosques de robles, castaños y eucaliptos. Con el paso de los años, el sector servicios ha pasado a ser el principal empleador del municipio, en buena parte por la cercanía de Santiago de Compostela, que absorbe trabajo y actividad comercial de los municipios vecinos, mientras que la industria y la construcción mantienen una presencia secundaria pero estable en la economía local. El propio paisaje agrario -explotaciones pequeñas, muy repartidas entre las doce parroquias, con predominio de la ganadería bovina sobre el cultivo intensivo- explica también la estructura de poblamiento disperso que caracteriza a Rois frente a otros municipios gallegos más concentrados en un único núcleo urbano.
Fiestas
La vida festiva de Rois se organiza, como en el resto de la Galicia rural, en torno al calendario de cada una de sus doce parroquias, cada una con su propia fiesta patronal. El elemento más singular del calendario religioso del municipio es la procesión del Calvario de Sorribas, que recorre las catorce cruces de granito junto a la iglesia en un recorrido devocional con más de tres siglos de antigüedad. La propia identidad parroquial de Rois, dispersa en aldeas pequeñas, hace que buena parte de la vida social y festiva se viva a escala local, en cada núcleo, antes que en una única gran fiesta municipal.
Cuándo ir
El clima suave de Rois, con una media anual de 11 °C, hace que el municipio se pueda visitar en cualquier época del año, aunque conviene tener en cuenta sus abundantes precipitaciones -por encima de los 2.000 mm anuales- y elegir primavera o verano para disfrutar mejor de los pazos, sus jardines y los paseos junto al río Sar sin la lluvia constante del invierno gallego.
Planifica tu visita
Una visita a Rois permite combinar naturaleza y patrimonio señorial en poco espacio: los pazos de Antequeira y do Faramello, con sus capillas y jardines, son parada obligada, igual que un paseo por alguna de las aldeas donde se conservan los hórreos más característicos del municipio. Quien disponga de más tiempo puede subir hasta los castros de Lupario, Socastro o Picadizo para entender el poblamiento más antiguo del territorio, o seguir el camino procesional del Calvario de Sorribas. La cercanía a Santiago de Compostela, a solo 20 kilómetros, convierte a Rois en una excursión muy sencilla de combinar con una estancia en la capital gallega.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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