Introducción
Madrigueras es un municipio de la provincia de Albacete, en Castilla-La Mancha, situado a 32 kilómetros al norte de la capital provincial, dentro de su área metropolitana desde 2006. Según el INE, en 2025 tenía 4.670 habitantes en una superficie de 72 km², a 690 metros de altitud. Conocida en la comarca como la "capital del vino de la Manchuela" por su tradición cooperativista y vitivinícola, Madrigueras es también, pese a su nombre de resonancias cinegéticas, un pueblo cuyo origen puede tener más que ver con el agua que con los conejos y las liebres que durante siglos se le atribuyeron.
Geografía
El término municipal limita al sur con el río Júcar, que lo separa de la ciudad de Albacete, al sureste con Motilleja, al este con Mahora y con Villagarcía del Llano, ya en la provincia de Cuenca, y al norte y al oeste con Tarazona de la Mancha. Madrigueras es el municipio más occidental de la comarca de la Manchuela Baja o Manchuela albacetense, una zona que se diferencia de la llanura manchega clásica por situarse entre los valles encajados del Júcar y el Cabriel. El relieve combina zonas de piedemonte, por donde bajan pequeños riachuelos de la sierra conquense formando valles como el de Valdemembra, con una altitud que va desde los más de 740 metros en los puntos más altos hasta apenas 602 metros en el valle del Júcar; el propio núcleo urbano se asienta en una zona llana intermedia, a 687 metros, cerca del cerro de San Jorge, de 715 metros, donde se levanta la ermita del mismo nombre y que funciona como lugar de recreo para los vecinos.
Los suelos calizos dominantes son propicios para el cultivo de la viña, que se ha convertido en el aprovechamiento agrícola más característico tanto del municipio como de toda la comarca, sustituyendo progresivamente en las zonas de regadío al tradicional maíz; cereales, forrajes, olivo y almendro completan un paisaje agrícola que ocupa la práctica totalidad del término, salpicado de algunas áreas boscosas de pino piñonero y encina en las zonas más abruptas próximas al Júcar. El clima es mediterráneo subcontinental, dentro de la franja subárida (300 a 400 mm de lluvia al año), con fuertes oscilaciones térmicas: máximas de más de 40 °C en verano y una mínima histórica de -22 °C registrada en 1970. El viento de Levante, procedente del Mediterráneo, refresca muchas noches de verano, y el municipio disfruta de entre 2.700 y 2.800 horas de sol al año, una de las cifras más altas de la región.
Historia
El origen del nombre de Madrigueras es más incierto de lo que sugiere la explicación popular de un paraje lleno de conejos y liebres: una hipótesis lingüística lo relaciona con el árabe dialectal "magrid", que significa cañería, y lo vincula a una población asentada en torno a un sistema de riego por manantiales, de forma parecida a otros topónimos manchegos como Madrid o Madridejos. En el municipio existe, de hecho, un paraje llamado La Cañería o el Nacimiento de la Cañería, donde un manantial abastecía antiguamente al pueblo mediante una conducción de arcaduces de barro cuyos restos pudieron verse hasta hace pocas décadas.
En la Edad Media, Madrigueras perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Alarcón, más tarde integrada en el señorío de Villena. Con los Reyes Católicos, una parte importante de las tierras de Alarcón pasó a la Corona, y Madrigueras quedó adscrita a Villanueva de la Jara, que ya disponía del privilegio de villazgo según recogen las Relaciones Topográficas de Felipe II. El propio Madrigueras obtuvo su privilegio de villazgo en el siglo XVIII, cuando su población había alcanzado ya cierta entidad, y en 1833 pasó a integrarse en la recién creada provincia de Albacete, tras haber pertenecido hasta entonces a la de Cuenca. Durante el periodo de fuerte emigración que vivió la provincia de Albacete entre 1950 y 1980, Madrigueras fue uno de los pocos municipios que no perdió población, y desde comienzos del siglo XXI ha registrado un ligero crecimiento gracias a la llegada de inmigración extranjera, sobre todo de origen rumano, búlgaro, polaco y marroquí.
Patrimonio
El patrimonio arqueológico de Madrigueras incluye yacimientos de varios siglos antes de Cristo en el paraje de Berli, así como los restos de un molino y una presa de época romana, de los siglos II y III, en Cuasiermas. De la Edad Media se conservan el ábside y la fachada con arco gótico de una antigua ermita dedicada a San Pedro y San Pablo, de los siglos XIII al XV, mientras que ya del Renacimiento data la ermita de San Jorge, muy restaurada, en el cerro homónimo que domina el pueblo. El siglo XVIII dejó varias de las construcciones más notables del municipio: una casa solariega de estilo típico manchego en la calle Larga, una fuente monumental en la plaza -hoy sin agua ni pilón- y la fachada de la actual iglesia parroquial, de estilo rococó y obra del arquitecto Martín de Aldehuela, el mismo que proyectó el célebre Puente Nuevo de Ronda.
Ya de los siglos XIX y XX se conservan la Casa de Casto, de estilo neorrenacentista, en la calle Libertad, y varios caserones con influencias modernistas en las calles Virgen, Tarazona y Larga. El municipio ha perdido con el tiempo otros elementos de interés, como las antiguas ermitas de Santo Tomé y de la Inmaculada -que dieron nombre a las calles donde se levantaban- o la casa de don Luis Fuentes, en la calle Tarazona; se conservan, en cambio, inscripciones y dibujos de lo que fue un calabozo utilizado durante la Guerra Civil, entre 1937 y 1938, un testimonio documental de aquellos años. En el interior de la iglesia y en algunas casas particulares se guardan además una antigua pila bautismal de los siglos XV o XVI, pinturas de los siglos XVI al XVIII y una estatua de San Pedro del siglo XVIII.
Economía
La economía de Madrigueras combina una sólida base industrial con una destacada tradición agrícola y cooperativista. La viticultura, organizada en numerosas cooperativas y bodegas, ha dado al municipio su apodo de capital del vino de la Manchuela. Desde el punto de vista industrial, Madrigueras es conocida históricamente por la fabricación de cuchillos, con varias fábricas y cooperativas vinculadas a las de la cercana Albacete, y en los últimos años ha crecido con fuerza la industria metalúrgica, dedicada tanto a la señalización y el vallado como a la fabricación de aerogeneradores de última generación; también tienen peso las fábricas textiles, de espátulas y de vinagres y aceites. El predominio del minifundio agrícola, poco habitual en el resto de La Mancha, va de la mano de un alto grado de asociacionismo cooperativista, con una notable tradición vinculada históricamente al movimiento obrero. Como subcentro comarcal, Madrigueras presta además servicios comerciales, sanitarios y educativos a municipios vecinos como Cenizate, Mahora, Motilleja, Navas de Jorquera y Golosalvo.
Fiestas
La vida festiva de Madrigueras gira en buena parte alrededor de su patrimonio religioso y de la cultura del vino que define a la comarca. El cerro de San Jorge, con su ermita renacentista, es desde hace generaciones el lugar de recreo y encuentro al que suben los vecinos, un punto de referencia para las celebraciones populares vinculadas a esta advocación. La intensa tradición cooperativista del municipio, unida al peso de la viticultura, hace que buena parte del calendario festivo local esté marcado por el ciclo de la vendimia y por las actividades organizadas en torno a las bodegas y cooperativas vinícolas que dan nombre a Madrigueras como capital del vino de la Manchuela.
Cuándo Ir
El otoño, con la vendimia en pleno desarrollo y las temperaturas ya suavizadas tras el calor del verano, es una época especialmente interesante para visitar Madrigueras y conocer de cerca su cultura vitivinícola. La primavera, con sus días luminosos y las más de 2.700 horas de sol anuales que caracterizan al municipio, resulta igualmente agradable para recorrer el cerro de San Jorge y el entorno del valle del Júcar. Conviene evitar el pleno verano, cuando las máximas superan con facilidad los 40 °C, salvo que se busque precisamente el ambiente fresco que trae por las noches el viento de Levante.
Planifica tu Visita
Madrigueras se visita bien combinando un paseo por el casco urbano, con la fachada rococó de la iglesia parroquial obra de Martín de Aldehuela, la casa solariega de la calle Larga y los caserones modernistas de las calles Virgen y Tarazona, con una subida al cercano cerro de San Jorge para disfrutar de las vistas sobre la Manchuela albacetense. La cercanía del río Júcar, que separa el municipio de la ciudad de Albacete, permite además prolongar la excursión hacia la capital provincial, a solo 32 kilómetros, o hacia los municipios vecinos de Tarazona de la Mancha, Motilleja y Mahora, dentro de la misma comarca vinícola que ha hecho famoso a Madrigueras como uno de los núcleos cooperativistas más activos de la región.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
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