Introducción
El Coronil es un municipio de la provincia de Sevilla, en la comarca de la Campiña, situado a unos 53 kilómetros de la capital hispalense por la carretera A-376. Según los datos de Wikidata y el INE, cuenta con 4.659 habitantes, una superficie de 91,64 kilómetros cuadrados y una altitud de 117 metros sobre el nivel del mar. El gentilicio de sus vecinos, los coronileños, da pistas de un nombre con historia: El Coronil procede de "corona", en referencia a la cima llana y redondeada de un montículo, y la localidad se fundó formalmente en 1381 como heredera, a través del antiguo núcleo de Facialcázar, de la ciudad turdetana de Salpensa, situada a unos diez kilómetros en dirección a Utrera. El término, alargado de norte a sur, lo recorren el río Guadalete y el arroyo Salado, y el núcleo urbano se asienta en la mitad norte del municipio. Más allá de su pasado agrícola, El Coronil se hizo notar hace años por acoger una de las mayores plantas solares fotovoltaicas de Andalucía, una apuesta energética que convive con las fiestas, el patrimonio y la vida tradicional de un pueblo que pierde población de forma sostenida desde comienzos de siglo.
Geografía
El municipio limita con Algodonales, Villamartín y Puerto Serrano, ya en la provincia de Cádiz, y con Utrera, Arahal y Montellano dentro de la propia provincia de Sevilla, lo que sitúa a El Coronil en una posición de frontera entre la Campiña sevillana y la Sierra de Cádiz. El paisaje combina las tierras llanas dedicadas al cultivo en la mitad norte, donde se levanta el pueblo, con relieves más quebrados hacia el sur, donde transcurre la Vía Verde de la Sierra, un antiguo trazado ferroviario reconvertido en ruta para caminar y pedalear. El río Guadalete marca gran parte del límite meridional del término, mientras el arroyo Salado lo atraviesa de forma más central; sobre este último se conservaba hasta 2009 un puente de origen romano que una riada terminó derribando ese mismo año. Cerca del castillo de las Aguzaderas, al que se llega por un sendero rural de unos 3,5 kilómetros desde el pueblo, el paisaje de monte y dehesa se conserva en la Dehesa de Pilares, uno de los últimos reductos del ecosistema original de la zona. Muy cerca, ya en término de Utrera pero vinculado a la vida de El Coronil, se encuentra el embalse de Torre del Águila.
Historia
Los restos más antiguos documentados en El Coronil se remontan al Calcolítico, con un dolmen conservado bajo tierra en el paraje conocido como El Calvario, y continúan con asentamientos del Bronce Final y abundantes vestigios romanos. Pese a ese poblamiento antiguo, la trama urbana actual responde a una fundación medieval: el núcleo se organizó en el siglo XV, pocas décadas después de que la villa se fundara oficialmente en 1381. Su nombre y su origen remiten a la vecina Facialcázar, asentamiento heredero de la antigua Salpensa, ciudad turdetana situada unos diez kilómetros en dirección a Utrera. Entre los hijos del municipio figura Gaspar Martínez de Andino, mariscal de campo que llegó a gobernar la isla de Puerto Rico. El siglo XVIII trajo un periodo de notable prosperidad gracias a una industria manufacturera ligada a la producción agrícola de la comarca, impulsada por familias locales como los Candau, con peso tanto en los negocios como en la vida política del pueblo. Esa pujanza tuvo su reflejo demográfico en la década de 1950, cuando el censo llegó a rondar los 10.000 habitantes; desde entonces la población fue descendiendo de forma progresiva hasta estabilizarse, ya en los años ochenta, en torno a los 5.000 vecinos, cifra de la que el municipio actual todavía no se ha alejado demasiado.
Patrimonio
El patrimonio religioso tiene en la iglesia de Nuestra Señora de Consolación su edificio principal, con fases constructivas de los siglos XV, XVIII y XIX. A él se suman la capilla de la Virgen de los Remedios, la capilla de la Vera Cruz, instalada en el antiguo convento de los carmelitas descalzos, y la ermita del Calvario, que da nombre al paraje donde se halla el dolmen calcolítico del municipio. De la arquitectura defensiva y señorial quedan el castillo de la Villa, del siglo XIV, con su patio de vecinos ya del XIX, y el castillo de las Aguzaderas, en el entorno rural homónimo. La antigua casa palaciega de don Diego Quebrado, del siglo XVII, funciona hoy como Casa de la Cultura, mientras que otras viviendas notables, como la casa blasonada de la calle Ricardo Candau o la casa solariega de la calle Real-Plaza Vieja, junto a la propia casa consistorial, conservan el aspecto de la arquitectura civil tradicional, levantada con piedra arenisca y cal de la zona. Completan el conjunto la casa del Peón Caminero, la casa conocida como "La Marcela", una antigua torre de almazara frente a la plaza nueva, el pilar abrevadero del barranco y el Pozo del Morisco.
Economía
La economía de El Coronil ha estado tradicionalmente ligada a la agricultura de la Campiña sevillana, pero en las últimas décadas el municipio ha apostado con fuerza por las energías renovables. El pueblo llegó a contar con la mayor planta solar fotovoltaica de Andalucía y una de las de mayor potencia de España en su momento, con una producción de 20 megavatios que, según los cálculos municipales, evita la emisión de más de 40.000 toneladas de CO2 al año y reduce de forma notable la dependencia de combustibles importados para generar electricidad. A esa instalación se suma un invernadero agroenergético de más de 16.000 metros cuadrados, inaugurado en 2010 como una de las mayores instalaciones de su tipo en Europa, donde se cultivan plantas ornamentales y setas bajo una cubierta de paneles fotovoltaicos que generan energía limpia adicional. El municipio ha investigado también la producción de biomasa a partir de la jatrofa, cultivada en las fértiles tierras de la comarca como fuente de energía alternativa a la agricultura convencional. Esta apuesta energética convive con un polígono industrial y un parque tecnológico pensado para atraer empresas ligadas a las renovables y a la transformación de la producción agrícola local. El propio crecimiento urbanístico de los últimos años, que no tuvo en cuenta que la población venía descendiendo, ha dejado como efecto secundario una bolsa considerable de viviendas vacías.
Fiestas
El calendario festivo de El Coronil arranca en enero con la Cabalgata de Reyes, un desfile de carrozas que reparte caramelos y regalos entre los más pequeños, y continúa en febrero con las actividades propias del Carnaval. La Semana Santa concentra buena parte de la vida religiosa del pueblo: se abre con el Pregón y la Exaltación a la Saeta y procesionan la Hermandad de El Calvario, el Miércoles Santo, y la de la Vera Cruz, el Viernes Santo. El domingo anterior a San Isidro, en mayo, se celebra la romería campera del municipio, y en 2008 se recuperó, tras treinta años sin celebrarse, la procesión del Corpus Christi. El verano concentra buena parte del ocio festivo: la Caracolá, feria de la tapa que se organiza desde 2010 a primeros de junio, da paso a la Fiesta de la Juventud y por la Convivencia, entre junio y julio, y culmina con la Feria de San Roque, en torno al 16 de agosto, que es la feria patronal del pueblo, con su tradicional becerrada y su cucaña. A ello se añade, de forma periódica, la Noche Flamenca de las Aguzaderas, la feria comercial y tecnológica bianual de la provincia, y la ya histórica Callensis Party, un encuentro informático que reúne en el pabellón municipal a aficionados llegados de toda España. El año se cierra, como en tantos pueblos de la comarca, con los disfraces de Nochevieja en la plaza de la Constitución.
Cuándo Ir
La Semana Santa es, como en la mayor parte de la Campiña sevillana, una de las mejores ocasiones para visitar El Coronil, con sus dos procesiones y un ambiente recogido que combina devoción y tradición popular. Si se prefiere un plan más gastronómico, la Caracolá de junio permite conocer el pueblo a través de su feria de la tapa, mientras que mediados de agosto, con la Feria de San Roque, concentra el ambiente festivo más multitudinario del año, con caseta, becerrada y cucaña incluidas. Quien busque naturaleza y tranquilidad puede optar por la primavera o el otoño, estaciones más suaves para recorrer a pie o en bicicleta la Vía Verde de la Sierra o el sendero que lleva al castillo de las Aguzaderas. El verano, con temperaturas elevadas propias del interior de la Campiña, resulta más exigente para las rutas al aire libre.
Planifica tu Visita
El Coronil se encuentra a unos 53 kilómetros de Sevilla capital, a la que se llega por la carretera A-376, lo que permite combinar la visita con otros municipios de la Campiña o de la Sierra de Cádiz, como Montellano o Puerto Serrano. Un recorrido por el pueblo puede comenzar en la iglesia de Nuestra Señora de Consolación y la cercana casa consistorial, seguir por la Casa de la Cultura, instalada en la antigua casa palaciega de don Diego Quebrado, y completarse con un paseo por las calles donde se conservan la casa blasonada de la calle Ricardo Candau y la casa solariega de la calle Real-Plaza Vieja. Para quienes dispongan de más tiempo, el sendero rural de la Vereda de las Aguzaderas, de unos 3,5 kilómetros, conduce hasta el castillo del mismo nombre y permite conocer de cerca un paisaje de campiña poco promocionado turísticamente pero apto para el senderismo. La Vía Verde de la Sierra y la Dehesa de Pilares son otras dos opciones recomendables para completar la visita con naturaleza, mientras que la planta solar y el invernadero agroenergético, visibles desde el exterior, dan idea de la apuesta energética que ha dado a El Coronil cierta notoriedad más allá de Andalucía.
Datos de población, superficie y altitud: Instituto Nacional de Estadística y Wikidata.
Otros Pueblos de Sevilla
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Coronil. Pueblos de Sevilla puedes visitar la categoría Sevilla.
