Secciones
Sobre nosotros
Estás en Pueblos de España / Pueblos de soria / Soria
Bienvenido a la página del pueblo Soria. Puedes encontrar en el siguiente enlace Hoteles en Soria
Soria es una localidad, capital de la provincia de Soria, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Su término municipal tiene un area total de 271,77Â km².
Está a orillas del río Duero, en su curso alto. Su término municipal lo componen la propia localidad de Soria, el Barrio Las Casas a 1 km de la localidad y tres localidades: Oteruelos, Pedrajas y Toledillo.
El tiempo climatológico de la localidad de Soria es mediterráneo-continentalizado. El invierno se caracteriza por ser largo y frío, llegándose a producir anualmente unos 90 días de heladas. Por su parte el verano es cálido, con unas temperaturas máximas alrededor de los 28 °C, que en los días de canícula pueden llegar hasta los 35 °C, pero el calor estival se ve suavizado por unas noches frescas de unos 10 °C. Las precipitaciones son moderadas siendo la primavera la estación más lluviosa destacando los meses de abril y mayo, en invierno pueden producirse nevadas. Es la capital de provincia más fría de nuestro país.
Soria entró en la Historia de la mano de los romanos. Sin embargo, en el actual cerro del Castillo se han descubierto restos de un asentamiento más antiguo supeditado, sin duda, a la existencia de Numancia. Bartolomé de Torres, en su Topografía de la localidad de Numancia, asegura que el castillo de esta localidad tomó el nombre de Oria de un caballero griego llamado Dórico, capitán de los dorios, que llegó a Soria desde Acaya. De esta noticia deducen algunos historiadores que los primeros habitadores de la actual Soria fueron los dorios. No obstante, nada a este respecto ha corroborado la arqueología y para otro grupo de expertos los primeros habitadores de Soria fueron los suevos, cuyos reyes, según Tutor y Malo en su Compendio historial de las dos Numancias, establecieron en ella una de sus cortes.
Ambas hipótesis han caído en desuso con el paso del tiempo porque ningún documento las acredita de manera fidedigna. Parece lógico suponer que la palabra «Soria» deriva de dauria, a su vez derivada de daurius, es decir, Duero. A estas versiones, sobre el origen del nombre de Soria, se suman la de Pedro de Rúa, que deriva Soria de Sarra, nombre de la localidad de Tiro, y de sarranos, sus moradores, de donde viene sorianos. En un libro de armas se narra que cuando Alfonso VII, el Emperador reedificó Soria se descubrió una gran piedra con un signo grabado que recordaba a una «S», la cual se añadió al castillo de Oria y dio la actual voz Soria.
En el año 869, en plena conquista árabe, Soria saltó de nuevo a las páginas de la Historia con motivo del levantamiento de Solimán ben Abús contra el emir de Córdoba que envió a su hijo, Al-Hakan, para sofocar el alzamiento.
Durante el siglo XI se convirtió en un destacable enclave estratégico por su situación junto al Duero y marcó el límite entre los dominios cristianos y musulmanes en la denominada «marca del Duero» o «línea del Duero». A comienzos del siglo XII, el rey Alfonso I el Batallador la conquistó definitivamente a los musulmanes y la repobló situando la frontera más al sur; así queda reflejado en la leyenda "Cabeza de Estremadura" en el escudo de Soria, lema impuesto por la denominación que se le adjudicaba a las tierras reconquistadas a los moros por los reyes cristianos. Sin embargo, Soria siguió siendo un enclave estratégico debido a las luchas por el territorio entre los reinos de Castilla y León, Navarra y Aragón.
Alfonso VIII mantuvo la independencia del Reino de Castilla gracias a la ayuda prestada por los sorianos y, en agradecimiento, otorgó a la localidad una serie de privilegios. En 1195, Sancho el Fuerte tomó la localidad y a comienzos del siglo XIII conoció uno de sus períodos más florecientes gracias a su situación fronteriza. El comercio, en posesión de los judíos, hizo de Soria una localidad destacable. Los judíos ampliaron la aljama, situada en los límites del castillo, y dieron parte de su riqueza a la localidad. Según Martel «en el castillo de Soria, enl muro principal, hay un cuerpo espacioso en el cual antiguamente hubo trescientas casas y un templo, que hoy dura, aunque arruinado. Muchas de estas casas dicen que eran de judíos, y aquellos habitantes, con la que había por fuera, se llamaba alhama». En 1266 fue elevada Soria de la categoría de villa a la de localidad en la bula de Clemente IV.
Casi todas las actividades económicas de la Edad Media soriana giraban en torno a la lana. Cabecera de algunas cañadas reales, Soria controlaba el esquileo estival de sus rebaños y el envío del preciado vellón hacia Burgos y los puertos del norte de la península Ibérica. Este gran negocio regulado por la Mesta garantizaba la preeminencia de los propietarios ganaderos: los Linajes nobles que controlaban la vida municipal. Como muestra de su pujanza, Soria consiguió uno de los preciados puestos de representación entre las 16 localidades con derecho a enviar procuradores a las Cortes del reino de Castilla, y fue sede de alguna de sus reuniones. En contrapartida, la inestabilidad política del último tercio del siglo XIV permitió que Enrique II la cediese como pago al mercenario francés Bertrand Du Guesclin, que topó con la abierta hostilidad de una población que no deseaba abandonar el dominio real.
En 1492, el decreto de expulsión de los judíos, trajo la decadencia económica y social de Soria. Durante el reinado de los Reyes Católicos se interrumpió la narración histórica de Soria porque tras la unión de los reinos de Aragón, Navarra y Castilla la localidad dejó de ser un enclave estratégico. Esta situación se prolongó durante la Edad Moderna, en la que el declive de la rentabilidad de la ganadería puso a la localidad en una coyuntura de deterioro económico y financiero y demográfico muy grave. Por otra parte, los dirigentes locales de finales del siglo XVI no quisieron o no pudieron apoyar el velado plan del obispo Acosta para trasladar la sede de la diócesis de Osma a Soria, que hubiese aliviado en parte la decadencia de la localidad.
Soria recupera su protagonismo estratégico-militar en la historia de nuestro país con la guerra de Sucesión, al defender la causa de Felipe V, y proteger de las pretensiones aragonesas la línea fronteriza.
En 1808, tras la invasión francesa de la nuestro país, se constituyó en Soria una Junta de Armamento y Defensa que organizó el regimiento o Batallón de Numantinos activo en los frentes de Logroño y Sigí¼enza. El 20 de noviembre de 1808 las tropas francesas se presentaron a las puertas de Soria y se entregaron al saqueo. La localidad quedó en llamas y hubo que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para que recuperara sus índices de población y riqueza.
A la caída del Antiguo Régimen la localidad de representa en municipio constitucional en la región de Castilla la Vieja, partido de Soria que en el censo de 1842 contaba con 942 hogares y 5400 vecinos.
A finales del siglo XX crece el término dla localidad porque incorpora a Oteruelos y a Pedrajas.
En la actualidad Soria puede definirse como una capital pequeña, pero activa gracias a la industria del turismo, que conserva en parte su carácter histórico y medieval, y rincones, que rezuman esa magia que ha seducido a los viajeros de todos los tiempos. La localidad trata de rentabilizar la pátina literaria otorgada por su protagonismo en algunas de las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer o en los versos de Antonio Machado y Gerardo Diego.
Por otro lado las comunicaciones son escasas, lo que contribuye al estancamiento de su crecimiento. Las oportunidades de estudio y de trabajo para los jóvenes se ven reducidas. Son muchos los que abandonan la localidad para estudiar y no regresan. Los éxitos de los atletas dirigidos por el soriano Enrique Pascual y de los equipos de fútbol y voleibol del Club Deportivo Numancia han proporcionado a Soria cierto renombre deportivo que repercute en el aumento del número de visitantes de fin de semana.
A continuacion puedes leer mas sobre el pueblo de Soria. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del pueblo





