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Constantina es una localidad español de la provincia de Sevilla, Andalucí­a. Está localizado en la Sierra Norte y forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla. En el año 2008 contaba con 6.612 personas registradas. Su extensión superficial es de 483 km² y tiene una densidad de 13,74 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 37º 52' N, 5º 37' O. Se haya situada a una altura de 555 metros y a 87 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla.

Los vestigios arqueológicos más remotos hallados en cuevas cercanas al lí­mite de la actual población de Constantina son muestras de ocupación de época calcolí­tica. El asentamiento de época céltica fue llamado Laconimurgi por Plineo, topónimo que es renovado durante los años de la colonización romana por el de Constancia Iulia, cuyos restos arqueológicos se hayan en el llamado Cerro del Almendro, resultando pues, un enclave cuya importancia radicaba básicamente en su situación estratégica tanto en relación con el trazado de las ví­as que comunicaban el Valle del Guadalquivir y Lusitania como para el aprovechamiento de los recursos naturales relacionados con la minerí­a del cobre y la plata.

En época islámica la localidad comienza a configurar su fisonomí­a como núcleo de población compacto. El primer desarrollo urbano se crea en el aún existente Barrio de la Morerí­a, ubicado como arrabal en la ladera meridional del cerro del castillo. Este recinto principal contó en sus proximidades con otros enclaves fortificados como el existente en el llamado Cerro del Almendro, el baluarte de la Ermita de Yedra, el castillo de la Armada y algunas torres almenaras creadas para reforzar el control territorial de este paso natural de comunicación.

La Constantina musulmana fue entregada en 1247 al rey Fernando III de Castilla, quien la agrega al término de Córdoba. En 1258 se anexiona al reino de Sevilla por privilegio de Alfonso X, haciendo donación de la villa y el castillo al prelado hispalense.

Posteriormente, pasa a ser regida por el Concejo de Sevilla debido a su importancia estratégica en la Banda Gallega para la defensa del reino cristiano, llegando a ser villa de realengo donada por la Casa de Medina-Sidonia a los Reyes Católicos en 1478. Durante estos años se desarrolló un paulatino ascenso de los habitantes que produjo el avance de los lí­mites del caserí­o. Esta expansión se desarrolla hacia las zonas central y septentrional, generando dos collaciones nuevas, la de San Jorge y la de Santiago que, junto a la de Santa Constanza, estarí­an ubicadas en la ladera del promontorio que baja al rí­o.

En 1594 formaba parte del reino de Sevilla en la Sierra de Constantina y contaba con 1047 vecinos pecheros.

Paralelamente a este proceso de expansión, se gesta un nuevo núcleo en la orilla opuesta del llamado Rí­o de la Villa, en el que se funda la parroquia de la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, propiciando un desarrollo bipolarizado del suelo urbano que deja las inmediaciones del cauce sin ocupar, quedando colmatadas paulatinamente durante el siglo XVI por el nuevo caserí­o y edificios representativos, acomodando el trazado de las calles a las lí­neas de nivel y al trayecto de la antigua ví­a romana. Al oeste, en este ámbito central se crea una nueva colación, unificando las tres antiguas colindantes, que estarí­a presidida por la Iglesia de Santa Marí­a de la Encarnación. También se levantan el edificio del Concejo y las Carnicerí­as, así­ como el convento de Santa Clara, la Ermita de Santa Ana y el Hospital de la Caridad. La colmatación de este espacio central se realiza durante los siglos XVII y XVIII. En este proceso de urbanización fue configurándose un plano parcelario que comprende divisiones muy alargadas como consecuencia de la alineación de las casas a las márgenes del rí­o. La paulatina construcción de puentes sobre el rí­o, devino en una sistemática tendencia a la canalización de su curso, concluyendo en el encauzamiento subterráneo de toda su trayectoria en el interior del casco urbano.

Las caracterí­sticas orográficas del terreno sobre el que se asienta la localidad generan un trazado del viario condicionado por las lí­neas de nivel, configurando calles de largo recorrido dispuestas con orientación norte-sur, paralelas al curso del rí­o, en las que la diferencia de cota existente entre ambas lí­neas de fachada obliga en la mayorí­a de su trayectoria a la existencia de andenes que salven los distintos niveles. Estas ví­as longitudinales están cruzadas por otras perpendiculares que se adaptan a la ladera mediante rampas y escaleras, generando unas manzanas irregulares ocupadas por viviendas de carácter unifamiliar de tipologí­a doméstica, de planta muy irregular con patio trasero, planta baja y alta o soberado y cubierta de teja.

Durante la primera mitad del siglo XIX y parte del siglo XX Constantina destacó por su entramado industrial, destacándose algunas fábricas de hielo, destilerí­as, fábricas de corcho, almazaras de aceite, etc. Con el proceso generalizado de desindustrialización que tuvo lugar en Andalucí­a la industria decayó provocando un éxodo poblacional. En la actualidad aún persite una fábrica de anisados, especializada en la producción de la crema de guinda.

En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente al Gestor del Ayuntamiento, que hací­a las funciones de alcalde, Juan Ramí­rez Filosí­a para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas, representando a los Municipios de esta provincia

En la trama urbana perdura una tipologí­a de inmuebles relacionados con la arquitectura de rasgos señoriales o burgueses, así­ como edificios notables como la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación, templo mudéjar perteneciente al siglo XIV sobre el que intervino en el siglo XVI Hernán Ruiz II, construyendo su magní­fica torre-fachada cuya imagen aún caracteriza el perfil de los habitantes.

Destacan también la Iglesia de Nuestro Padre Jesús, edificio del siglo XVIII con una sola nave abovedada y presbiterio cubierto con cúpula semiesférica, la Iglesia de la Concepción y el Convento de Santa Clara, que conservan sus portadas y el antiguo Convento del Tardón, convertido actualmente en casa de vecinos. De época más reciente, cuenta con ejemplos de edificios destacables entre los que destaca el Ayuntamiento, de corte neoclásico. En una apreciación global, esta población representa, en su conjunto, un marco compacto y homogéneo con calidades estéticas de gran valor.

En el siglo XIX se ocupa un área al sur y una segunda zona al norte sobre los terrenos del Convento de San Francisco. Entre el tipo de caserí­o predominante, existen muestras de viviendas de carácter señorial. Principalmente centradas en torno a los espacios más representativos del casco histórico, destacan las conservadas en torno a las plazas del Padre Félix, de Blas Infante, del Llano del Sol y de nuestro país, así­ como en el trayecto de las calles Mesones, Carnicerí­as, del Santo Cristo y del Peso. Están configuradas en torno a un patio central y cuentan con fachadas de estilos neoclásico y regionalista. Incluidas en esta parte del tejido urbano se conservan instalaciones de industrias destinadas a la transformación de recursos naturales, básicamente los relacionados con el vino, el olivo y cárnicas, destacando fábricas de anisados y bodegas familiares que conservan lagares y prensas.

El Castillo

Aunque parece probado que se asienta sobre los restos de un castrum romano anterior y posiblemente otras estructuras militares que se construyeron aprovechando el dominio que el cerro en el que se ubica tiene sobre el Valle de la Osa, el edificio actual data de época árabe, dado que defendí­a el eje norte-sur con destino en Sevilla y reforzaba la lí­nea defensiva de la cora de Firrish. El conjunto se articula entorno a un gran patio de armas y un aljibe semienterrado de grandes dimensiones; protegiendolos se eleva un muro con ocho torres. La entrada era acodada y estaba protegida por la torre del homenaje, de mayor tamaño que las demás y que controlaba los habitantes al pie del cerro.

Las últimas modificaciones del edificio fueron introducidas por Don Rodrigo Ponce de León durante el siglo XV, quien posiblemente mandó eregir un antemuro adelantado.

El Castillo fue declarado Bien de Interés Cultural en 1985, y a partir de dicha declaración se llevaron acabo algunas tareas de recuperación y reforma, las cuales no pudieron evitar continuos deterioros de la estructura debido al estado de abandono en el que se encontraba. Las últimas obras que se llevaron a cabo tuvieron lugar en verano de 2009, pese a las cuales durante el invierno de 2009-2010 aparecieron grietas en la torre del homenaje, hasta que finalmente el 9 de marzo de 2010, debilitada por la continuas lluvias, dicha torre se desplomó. El dí­a 10 de ese mismo mes, con la torre ya caí­da, la Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucí­a, aprobó finalmente el envió de un arquitecto y de ayudas para la conservación del monumento.

Número de personas registradas en los últimos diez años.

A continuacion puedes leer mas sobre el pueblo de Constantina. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del pueblo


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