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El Templo de Debod es un templo del antiguo Egipto localizado actualmente en Madrid. Está emplazado al oeste de la Plaza de nuestro país, junto al Paseo del Pintor Rosales, en un alto donde se encontraba el Cuartel de La Montaña. Al ser trasladado a nuestro país, se situó de manera que conservase aproximadamente la misma orientación que en su lugar de origen, de este a oeste.

El Templo de Debod fue un regalo de Egipto a nuestro país, en compensación por la ayuda española, tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán. Egipto donó cuatro de los templos salvados a distintas naciones colaboradoras: Dendur a los Estados Unidos, Ellesiya a Italia, Taffa a Holanda y Debod a nuestro país.

Posee una antigí¼edad de unos 2.200 años. Su núcleo más antiguo fue erigido bajo el faraón Ptolomeo IV Filópator, y decorado posteriormente por el rey nubio Adijalamani de Meroe hacia 200-180 a. C., dedicado a Amón de Debod e Isis. Posee destacables añadidos de época ptolemaica y romano-imperial.

El templo de Debod se encontraba emplazado en la pequeña localidad que llevaba este nombre, en las orillas del rí­o Nilo, próximo a la primera catarata, en la Baja Nubia, «paí­s del oro», al sur de Egipto, muy cerca del lugar donde el Nilo corta al Trópico de Cáncer. Un poco más al norte, en la isla de Filé, se encontraba el gran santuario de la diosa Isis. El templo de Debod formaba indirectamente parte de ese santuario, aunque su culto estaba dedicado al dios Amón de Debod. Teológicamente ligado a Filé desde el siglo I a. C., tendrá también una especial vinculación con otros templos de la zona.

En el asentamiento que se conoce como Debod, los restos más antiguos se remontan al Imperio Medio. Ciertas evidencias apuntan a la existencia de un pequeño lugar sagrado en la zona, posiblemente una capilla, fechada en el Imperio Medio. Por desgracia se desconoce a qué divinidad se rendí­a culto. Se ha especulado con Jnum y Satis, que son dioses de la Primera Catarata. El lugar era periódicamente visitado por expediciones regias encargadas de la explotación mineral en los uadis cercanos. De esta fase apenas han quedado restos arqueológicos. Durante la época ramésida se produce la egiptización de Nubia. Es entonces cuando se erige en Debod el primer edificio en piedra del que se tiene constancia, consagrado por Sethi II. De nuevo desconocemos a qué divinidad estaba consagrado, pero de la necrópolis colindante a este pequeño templo parece proceder una estela que menciona por primera vez a «Amón de Debod». Algunos bloques de dicho edí­culo ramésida se reutilizaron en el templo grecorromano.

El rey Ptolomeo IV Filópator o quizás el rey nubio Adijalamani de Meroe, mandó construir hacia el año 200 a. C. una capilla en honor del dios Amón de Debod, en la localidad de Debod, al sur de Egipto. Se trata de la capilla conocida como capilla de los relieves, o "Capilla de Adijalamani", donde pueden verse inscripciones referidas a Amón de Debod. En los relieves de la capilla aparecen también escenas rituales donde se dice que el rey Adijalamani ordena construir el monumento en honor a su padre Amón y que Amón habita en Debod. El templo surge estrechamente vinculado a un hecho histórico de extraordinaria importancia en la historia del Egipto ptolemaico: la llamada "Secesión Tebana". En este momento, durante 20 años todo el Alto Egipto será independiente del poder lágida distanciandrino; la Tebaida, como estado independiente, tendrá sus propios reyes. Estas disensiones internas en Egipto permiten a los kushitas avanzar hasta Filé, lo cual explica su presencia en la misma Filé, en Kalabsha, en Dakkah y en Debod.

Amón de Debod va a ser la divinidad principal del templo. Poco a poco Isis lo irá desplazando de este lugar preeminente, pero ciertos indicios hacen pensar a los investigadores que, a fines de la época ptolemaica, Amón de Debod recuperará su papel de divinidad principal del templo. Adijalamani llevará a Debod divinidades nubias.

En época ptolemaica se amplió el santuario con nuevas estancias, siguiendo una polí­tica tradicional que dejaba "invisible" el edificio previo, el cual quedaba rodeado por las adiciones ptolemaicas, visibles al exterior. Ptolomeo VI Filómetor, una vez restaurado en Nubia el dominio lágida, consagra a Isis el Templo de Debod. Ptolomeo VIII Evérgetes dedicó en el templo un naos a Isis y tal vez añadió otra sala a la capilla inicial. Ptolomeo XII Auletes dedicó otro naos al dios Amón de Debod.

Los romanos llevarán al templo nuevas divinidades, vinculadas mayoritariamente al orden teológico de Filé. En las proximidades del templo, aunque fuera del área religiosa y de necrópolis, se coloca un pequeño destacamento militar romano, denominado -en la topografí­a romana de la zona- Parembole.

Es probable que debamos a los emperadores Antoninos algunas de las reformas arquitectónicas últimas del templo grecorromano. Lo cierto es que, a partir de Diocleciano, la zona sufre con especial intensidad los ataques de los nómadas, en lo que parece ser una volkswanderung nubia de sentido sur-norte/desiertos-Nilo. Los romanos abandonan la frontera de Maharraqa, que se lleva a Filé. Todos los campamentos romanos al sur de Filé se levantan. La Nubia, y por tanto Debod, quedan a merced de los nómadas blemios, que dejan su huella en los muros del santuario. Cuando el emperador Teodosio fija el cierre de todos los templos paganos del Imperio, Debod ya no está sensu stricto bajo la órbita romana.

Más tarde, el emperador Justiniano decretarí­a el cierre de los templos paganos en todo el Imperio bizantino. Con este decreto, los templos egipcios dedicados a los dioses tradicionales fueron también clausurados. El culto pagano en el templo de Filé fue eliminado y su recinto ocupado por una comunidad cristiana que consagró el templo a San Esteban. En ese momento comenzó la cristianización de Nubia. En Debod hay huellas de la ocupación cristiana.

Debod será visitado durante la Tardoantigí¼edad, la Edad Media y la Edad Moderna, por nómadas, por peregrinos paganos y por cristianos; finalmente, será un edificio ocupado de forma ocasional por musulmanes. Todos estos grupos humanos dejarán su impronta en los muros milenarios del templo, como posteriormente lo harán los viajeros románticos. La toponimia del lugar mantendrá el nombre original, egipcio, deformado en "Dabud", "Debod".

Una de las primeras descripción exacta del edificio que se tuvo en Europa se elaboró en el año 1813, cuando el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt fue enviado para inspeccionar y detallar la zona por orden de Napoleón. El mismí­simo Champollion visitó Debod, dejando una breve referencia del edificio. A lo largo del siglo XIX, el templo fue nuevamente visitado por exploradores y egiptólogos que ofrecieron una descripción gráfica y mostraron indirectamente en sus trabajos el paulatino deterioro del edificio.

Cuando en 1907 se construyó en aquel territorio la primera presa de Asuán, el templo se vio afectado en gran medida, ya que permanecí­a unos nueve meses al año bajo las aguas. La inundación casi constante del templo provocó la pérdida de la policromí­a y el daño de algunos de sus relieves. La piedra arenisca también sufrió un gran desgaste. Esta erosión ocasionada por las aguas del Nilo se añadí­a a los desperfectos que habí­a provocado en su dí­a el terremoto de 1868. A la vista de estos daños, el Servicio de Antigí¼edades de Egipto pidió al arquitecto egipcio al-Barsanti que procediera a su restauración. Tras la conclusión de la obra, el alemán Gí¼nther Roeder llevó a cabo un estudio exhaustivo con documentación fotográfica, dibujos de planos, alzados y comentarios. Su trabajo continúa siendo la referencia bibliográfica fundamental del edificio, un siglo después.

En el año 1961, a causa de la construcción de la nueva presa de Asuán, el templo fue desmontado por una misión arqueológica polaca y sus piedras son depositadas en la isla Elefantina hasta su posterior traslado al puerto de Alejandrí­a. Desde este puerto hizo su viaje final hasta llegar a nuestro país, tras una cesión diplomáticamente compleja, llena de luces y sombras, en la que prestigio, dinero, instituciones y organismos oficiales estuvieron en el núcleo de una negociación difí­cil y dura como ha demostrado Jambrina.

En su nuevo emplazamiento, fue inaugurado en julio de 1972 por Carlos Arias Navarro, alcalde de Madrid.

En el año 1960 se instituyó en nuestro país un grupo de salvamento para los monumentos de Nubia. Se llamó Comité Español y su director fue el profesor y arqueólogo español Martí­n Almagro Basch, que colaboró en la excavación de los yacimientos de Nubia en Egipto y Sudán. Sin embargo, las obras de excavación en el yacimiento ocupado por el del templo de Debod no las llevó a cabo el Comité Español, sino el Servicio de Antigí¼edades de Egipto y un equipo de la Misión Arqueológica polaca. La Unesco encargó el trabajo de copiar todas las inscripciones del templo a los egiptólogos Franí§ois Daumas y Philippe Derchain.

Una vez desmontado el templo en 1961, fue llevado a la isla Elefantina, junto a Asuán, la antigua Siena. Allí­ permanecieron la mayorí­a de los bloques de piedra hasta el mes de abril de 1970, en que de nuevo viajaron; esta vez, rumbo a Alejandrí­a. El dí­a 6 de junio de dicho año, las cajas embaladas que contení­an los bloques del templo de Debod fueron embarcadas en el buque Benisa y llegaron al puerto de Valencia el dí­a 18 de ese mismo mes. Desde Valencia fueron transportadas en camiones hasta Madrid, donde se almacenaron en el solar del Cuartel de la Montaña.

A continuacion puedes leer mas sobre Templo De Debod. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del lugar


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